El Ayuntamiento digitaliza y estudia los libros de fábrica de los siglos XVI-XVIII de la Iglesia de San Miguel

4 abril de 2023

El Deán de la  Catedral, D. Francisco Juan Martínez Rojas, recibía de manos del concejal de Cultura, José Manuel Higueras, el trabajo de digitalización y estudio de dos libros de fábrica de la Iglesia de San Miguel y que abarcan el estado de cuentas entre los siglos XVI al XVIII sobre este templo sobre el que el Ayuntamiento de Jaén está realizando una intervención para la recuperación y puesta en valor de sus restos arqueológicos con 1,5 millones de euros procedentes de fondos europeos DUSI a través de Feder y cofinanciación municipal.

Higueras ha destacado la importancia de estos documentos conservados en el Archivo Histórico Diocesano de la Catedral “por contener información precisa y minuciosa sobre la cotidianidad y economía de la iglesia de San Miguel que también permiten aportar información provechosa para el proyecto de adecuación de este templo como ruina arqueológica”. Así ha señalado que entre los datos encontrados “se recoge la realización de pagos a los maestros albañiles, canteros, carpinteros o pintores, que hayan realizado algún tipo de obra o reparo en la iglesia, lo que permite reconstruir la historia arquitectónica del edificio”. Por ello ha agradecido la labor de digitalización realizada por los responsables del Archivo Histórico Municipal de cara a su estudio e interpretación, así como la colaboración del Archivo Histórico Diocesano a la hora de facilitar los originales.

         “Para nosotros es una alegría poder ahondar en un lugar olvidado, que parecía sentenciado y que poco a poco vamos descubriendo desenvolviendo la historia de esta parroquia que es también la historia de la ciudad de Jaén”, ha subrayado Higueras, quien ha agradecido la colaboración desde “el máximo respeto” del Archivo Histórico Diocesano, así como de los archiveros municipales encargados de la digitalización de estos dos libros para su posterior transcripción e interpretación. Éstos han sido Miguel Félix, Alejandro Romero y Juan Cuevas, este último jefe del servicio del Archivo del Ayuntamiento.  

Higueras ha valorado el estudio de estos dos libros “donde se ven las cuentas de la Iglesia, qué se paga y a quién”, y que entre otras informaciones arrojadas certifica la autoría de su portada, hoy día en el Museo Provincial y atribuida en un principio a Andrés de Vandelvira, en la figura de los canteros Cristóbal del Castillo y Juan Villar.

También el Deán de la  Catedral, D. Francisco Juan Martínez Rojas, ha mostrado su interés “porque este trabajo de documentación y digitalización se esté complementando mutuamente con el de las excavaciones para recuperar un espacio como la Iglesia de San Miguel y permitir así reconstruir una parte importante de la historia de la ciudad de Jaén y que seguro que aún nos puede deparar sorpresas agradables”.

Tras un primer diagnóstico sobre la documentación relativa a la Iglesia de San Miguel conservada en dos libros localizados en el Archivo Histórico Diocesano, se encargó a los trabajadores del Negociado de Archivo Histórico Municipal un estudio más completo y detallado sobre los mismos. El procedimiento ha constado de dos fases, una primera de digitalización y otra segunda de estudio y transcripción. Tras ello, se ha procedido a iniciar un estudio y análisis de ambos libros, en sus aspectos tanto externos (estado material y de conservación) como internos (contenido y estructura).

Una vez analizada la información de estos dos tomos y de sus asientos correspondientes de ingresos y gastos, uno de los más datos encontrados más interesantes hace referencia a la realización de pagos a los maestros albañiles, canteros, carpinteros o pintores, que hayan realizado algún tipo de obra o reparo en la iglesia, lo que permite reconstruir la historia arquitectónica del edificio. Entre algunos ejemplos, el pago en el año 1561 a Cristóbal del Castillo y Juan Villar, maestros canteros, de 7.090 maravedís, en cuenta por sus trabajos en la portada de la iglesia; el pago de 485 reales y 8 maravedís el 7 de enero de 1667, en el gasto del reparo que se hizo en la torre y tejados de la iglesia por parte de Sebastián de Jódar, maestro de albañilería, o el pago de 57 reales en el año 1669 por aderezar y pintar el facistol.

Por último, en otros gastos menores se incluyen diferentes conceptos, por lo que se procedió a “sentar unos ladrillos en las gradas del altar mayor, velas de sebo para las noches buenas, aderezar los bancos de la iglesia y los pedestales de los ciriales y darles color y recorrer los ornamentos, hacer un frontal negro para el altar de las Animas y una bolsa de corporales de terciopelo morado y encuadernar un diurno y en un agua para la sacristía y en aderezar un cáliz y una caldera vieja y otros gastos menores que constaron en su memorial que exhibió certificado del dicho Prior”.

Además de estos balances contables, como cuerpo principal de los libros, son también de interés las descripciones pormenorizadas del ritual de las visitas del Obispo, con todo el protocolo que conllevaban; los mandatos, que permiten conocer las órdenes superiores que llegaban a la parroquia; los inventarios de bienes y ornamentos que poseía la iglesia, así como de sus posesiones (casas, huertas, hazas, viñas, olivares, censos o hipotecas, capellanías, memorias…).

En definitiva, el valor que tienen estos libros de fábrica para reconstruir una parte importante de la historia de la Iglesia de San Miguel viene determinado por el estudio de los recursos económicos de la misma, de donde provenían sus ingresos y como se distribuían los gastos, y todo lo relativo al funcionamiento ordinario de la misma (celebración del culto, ornamentos, personal o mantenimiento del edificio).

Libros de Carga y Data.- Se conoce como libros de fábrica o libros de cuentas de fábrica, a los libros donde se anotaban los ingresos y gastos de las iglesias, o lo que es lo mismo, libros donde se controlaba la contabilidad del templo. Su función y finalidad era verificar los ingresos o gastos ante las visitas que realizaba el Obispo -o algún representante suyo-,destinadas a supervisar el estado de los templos, inventariar sus bienes y, finalmente, fiscalizar sus cuentas. También son conocidos como Libros de Cargo y Data, pues en ellos se anotan dos partidas fundamentales, los ingresos -llamados cargos- y los gastos –anotados en los libros como data-. Al final de cada año económico, se presenta el alcance, es decir, el balance económico total, responsabilidad del mayordomo, que era el encargado de la economía de las parroquias. Por tanto, estos libros, contienen información precisa y minuciosa sobre la cotidianidad y economía de los templos religiosos, en el caso que nos ocupa, de la iglesia de San Miguel.

Libro I (1554-1594).-Este libro abarca la economía y contabilidad de la iglesia de San Miguel en la segunda mitad del siglo XVI. Se trata de un libro de tamaño folio que consta de 200 hojas (400 folios). El soporte es papel, las tintas ferrogálicas, en tonos ocres, constándose la intervención de varios escribanos en su ejecución. Se aprecia con claridad la filigrana o marca de agua consistente en una mano abierta con los cinco dedos alargados, con una serie de iniciales, cuyo estudio más detallado podría aportarnos el fabricante del papel. El libro está encuadernado a la rústica, en pergamino de origen animal, con las cubiertas parcialmente desaparecidas, en especial la cubierta delantera.

Libro II. (1663-1732).- Recoge los asientos correspondientes a ingresos y gastos desde el año 1663 y hasta el año 1732. Se trata de un libro tamaño folio que debió estar encuadernado en pergamino de origen animal, a la rústica, si bien la encuadernación se encuentra perdida en la actualidad. Consta de 339 hojas (678 folios). El soporte es papel y las tintas ferrogálicas ocres y negras, y por el tipo de escritura se constata la pluma de diferentes escribanos. Ambos libros son de sumo interés por la cantidad de datos y referencias que aportan. Una vez realizada la visita del Obispo o su representante, se tomaban las cuentas al mayordomo de la parroquia, quien debía justificar tanto los ingresos como los gastos que, anualmente, la iglesia había tenido. Estos asientos, se dividen en dos: ingresos y gastos.

Los ingresos (cargo) de la parroquia provenían de diferentes conceptos, como son las rentas que percibían por trigo, cebada, vino o aceite, o la conocida como renta de minucias, que comprendía el diezmo del ganado y sus productos. Además, parte importante de los ingresos de la parroquia provenían del arrendamiento de sus bienes, por ejemplo, en 1731, sabemos que, entre otras, percibía rentas por dos casas en la calle de San Miguel, una de ellas anexa a la propia iglesia, otra casa en la calle Quero, otra casa en la calle Puerta de Martos, además de un olivar en el sitio de la Virgen Blanca, un haza de tierra en el sitio del Molinillo o una huerta en el Pago de Molina. Igualmente, forman parte de los ingresos las capellanías, memorias, o limosnas, los censos o hipotecas, o los bautismos y sepulturas

Entre los conceptos de gastos (data) que más se repiten en ambos libros son los destinados al salario de los trabajadores de la iglesia (sacristán mayor, sacristán menor, entonador del órgano, organista, mayordomo…). También son contabilizados como gastos la lavandería de la ropa, la cera para las velas, el vino para las misas, la leña para hacer las hostias, incienso, agua bendita, ramos, aceite para las lámparas, cera blanca y amarilla, la renovación del cirio pascual, los pagos del subsidio, etc.

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