Septuagésimo quinto aniversario del fallecimiento del sacerdote y filósofo jiennense, Manuel García Morente

El pasado 7 de diciembre se conmemoraba el 75 aniversario de la muerte de D. Manuel García Morenete,e gran filósofo español y además giennense, (Arjonilla 22-IV-1886 +Madrid 7-XII-1942). Su padre fue un anticlerical y su madre una buena católica, mientras vivió la cual, Morente participaba de la práctica cristiana, dejándola después y confesándose muy pronto ateo convencido.  De educación europeísta, fue catedrático en la Universidad Central de Madrid, profesor de Ética y en 1930 nombrado  Decano de la Facultad de Filosofía y Letras, distinguido por la profundidad de su pensamiento, sus cualidades didácticas y por la claridad de sus exposiciones. Seguidor de Kant, su tesis doctoral “La estética de Kant“, también influido por Spengler, Rickert, Simmel… En 1936 es destituido de su decanato a favor de Besteiro y en el mismo acto de relevo se le avisa de que su yerno ha muerto, asesinado, era de Adoración Nocturna. García Morente,  viudo desde el año 1923, queda desconcertado; el peligro que amenaza a su la familia le preocupa, y consigue pasen a Toledo; él, a través de Barcelona marcha a París, para él época de desasosiego pero donde recibió la gran luz; aquí sucede lo que llamó “el hecho extraordinario” que le llevó a la conversión y desde ella al Sacerdocio. En Argentina es profesor en la Universidad de Tucamán. Vuelve a España, en 1938 comienza a formase como Seminarista en Pontevedra, de aquí pasa a Madrid en 1939 y es ordenado en 1940.

Pero más allá de estos datos biográficos, y comentando al Dr. José Mª Montiú de Nuix, sacerdote, especialista en nuestro filósofo con la tesis doctoral sobre él, publicada en Edicep, Valencia 2010 ‘Manuel García Morente, Vida y Pensamiento‘ trascribiré algunas valoraciones de otros valiosos pensadores: El filósofo Millán Puelles dice que García Morente ha sido “uno de los pensadores españoles más insignes y representativos de la primera mitad del S. XX”; Julián Marías en ‘La filosofía actual’ afirma: “cuatro nombres significan lo más granado que la filosofía ha producido en España en este tiempo”… Morente era más filósofo que Miguel de Unamuno, en la cátedra era más claro que Zubiri y más pedagogo que Ortega.

García Morente, comenta el Dr. Montiú de Nuix, conoció muy de cerca las nuevas corrientes de índole laica, trató con Ortega, Giner de los Ríos, la Institución Libre de Enseñanza por la cual viajó a Alemania para conocer las corrientes del neokantismo, igualmente trató con grandes celebridades políticas y de la cultura… tenía vastos horizontes intelectuales; le interesó la nueva ética, la nueva metafísica, la teoría de la relatividad; hijo de su tiempo tuvo más cerca a agnósticos que a frailes, no estuvo ajeno al enfrentamiento entre fe y razón, dándole siempre la “razón” a ésta; pero padeció la carencia de negar la verdad del pensamiento cristiano, lo consideró un error, le fastidiaba; aunque como verdadero intelectual estaba abierto a la verdad y se encontró con ella: Cristo.

Una iluminación interna le enseñó que Cristo es la Verdad y que es Dios… y Morente se abrazó a la Verdad echándose  a los pies del divino Crucificado-Resucitado, cono narra en su obra ‘El hecho extraordinario’. A partir de aquí, García Morente conoció el pensamiento católico a través de Santo Tomás, al que consideró “el filósofo más moderno de nuestra generación”.

Y en la grandeza de Dios, le llamó al sacerdocio. Por amor a Cristo inició el camino, enamorado de Él, tanto que “cada vez que comulgo me entran ganas de morir”.  “Me tarda ya muchísimo el tener esa gracia tan grande y el poder vertiginoso de convertir el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Ntro. Sr. Jesucristo”, explicaba García Morente.

 

Fue ordenado por el Obispo de Madrid, Monseñor Eijo Garay y el Venerable José María García Lahiguera lo consideré como un “sacerdote santo enamorado de Cristo”. Por poco tiempo ejerció su sacerdocio, siguió profundizando el pensamiento filosófico y ahora con algo infinitamente mejor la Persona de Cristo, a quien se entregó, enamorado, como un santo sacerdote. Quizá su conversión y el hacerse sacerdote le robó el puesto que como filósofo le correspondía, pero, tal vez, como San Pablo  “todo lo consideró pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a Él lo he perdido todo y lo tengo por basura  para ganar a Cristo” (Filip. 3,8)

A los 137 años de su nacimiento, 80 de su conversión y 75 de su muerte, nuestro recuerdo a Don Manuel García Morente y el ejemplo de su vida en esta tierra nuestra que le vio nacer.

Antonio Aranda Calvo
Sacerdote diocesano

 

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