Más de 100 sacerdotes diocesanos renuevan sus promesas en la Misa Crismal

Como cada Martes Santo, esta mañana se celebraba en la Catedral la Misa Crismal.  Una Eucaristía marcada por las medidas de seguridad y distanciamiento social para hacer frente a la pandemia de la Covid- 19.

Minutos antes de las 11 de la mañana el primer templo diocesano cerraba sus puertas con más de 200 personas en su interior. Entre ellas, alrededor de 120 sacerdotes, llegados de todos los puntos de la geografía diocesana, que han querido participar en la celebración eucarística presidida por nuestro Obispo,  Don Amadeo Rodríguez Magro. En ella, además, han renovado, un año más, sus promesas sacerdotales.

Han concelebrado, junto al Obispo, el Vicario General y Deán de las Catedrales, Don Francisco Juan Martínez Rojas, y otros miembros del Cabildo Catedral. También, ha estado presente Monseñor D. Fernando Chica Arellano, Observador permanente Santa Sede en la FAO, el FIDA y el PDA.

Asimismo, han participado los tres diáconos permanentes de la Diócesis y multitud de fieles y religiosas.

Los semanaritas y el diácono, Antonio Blanca, han sido los encargados de las lecturas y la proclamación del Evangelio.

Homilía

En el Año de San José, el Obispo ha querido hacer una semblanza sacerdotal teniendo como guía la Carta Apostólica Patris Corde que ha escrito el Papa Francisco, ya que “en ella hace un precioso retrato del Patriarca, en el que los sacerdotes haríamos muy bien en reflejarnos”. 

Así, Don Amadeo ha destacado facetas como las de Padre amado, Padre en la ternura, Padre de la obediencia, Padre castísimo, padre de la acogida o Padre de la valentía creativa. Refiriéndose a esta última ha subrayado que los sacerdotes han de aprender de San José “la alerta permanente de nuestro corazón para estar cerca de cada persona necesitada, de cada pobre, de cada persona que sufre, de cada moribundo, de cada extranjero, de cada prisionero, de cada enfermo… y así… de cada persona que busca nuestra ayuda. No olvidemos que somos sacerdotes de una Iglesia en salida”.

Igualmente, ha destacado que San José era un carpintero que trabajaba honestamente y Jesús aprendió de él el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer el pan como el fruto del trabajo. En este sentido, ha dicho a sus sacerdotes: “Aprendamos de San José el sentido del deber en el trabajo y que aparezcamos en nuestro ministerio como persona que trabaja y que, en lo que hace, colabora con Dios creador y renovador del mundo. Pongamos de relieve que  nuestro servicio tiene un gran valor social. Con criterios de la Doctrina Social de la Iglesia, siempre hemos de estar alertas a los derechos y deberes de los hombres y mujeres del mundo del trabajo, haciéndolos nuestros e incorporándolos a nuestra misión profética”.

Finalmente, Monseñor Rodríguez Magro ha manifestado que los pastores han asumido la responsabilidad de la vida de otros, aunque no ejercen la paternidad sobre todos los que les han sido encomendados. Y ha continuado: “Nuestra paternidad es signo de una paternidad superior, es sombra del Único Padre celestial; y sombra también que sigue al Hijo. Acompañamos para hacer a los otros capaces de elegir, de ser libres en su fe, de salir a la intemperie para el anuncio del Evangelio”. Así pues, Don Amadeo ha explicado queSan José nos recuerda que todos los que están aparentemente ocultos o en “segunda línea” tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación. Somos como José, padres en la sombra”. Para culminar: Vivir en este fiat de San José e inspirarnos siempre en el fiat de la Virgen nos situará en el mejor clima espiritual y pastoral que un sacerdote necesita para vivir con pasión el seguimiento de Cristo en fidelidad a su ministerio de salvación de los hombres”.

Renovación de las promesas y  bendición de los santos óleos

Tras la homilía, el clero diocesano ha renovado sus promesas sacerdotales ante el Obispo de Jaén.

Después, se ha llevado a cabo el rito de la bendición de los santos óleos y la consagración del santo crisma, que servirá a lo largo de todo el año para ungir a los enfermos y a los que recibirán los Sacramentos del Bautismo, la Confirmación o el Orden Sacerdotal.

Los seminaristas y los diáconos permanentes han presentado ante el Prelado las tres ánforas de aceite. Primero el óleo de los enfermos y, después, el de los catecúmenos, han sido bendecidos. La última ánfora ha sido la del óleo para el santo crisma. El Obispo ha insuflado sobre él, para finalizar con la oración de la consagración. Posteriormente, los tres recipientes se han situado delante del altar, donde han permanecido durante toda la celebración.

La celebración eucarística culminaba, tras la bendición del Obispo, con una foto de familia. Ya en la Sacristía, Don Amadeo ha querido desear a sus presbíteros un feliz y santo día y los ha animado a participar, durante la semana de Pascua, en un retiro sacerdotal diocesano.

Este año los 50 litros de aceite de oliva virgen extra han sido donados desde Arjonilla y se han repartido entre todos los Arciprestazgos de la Diócesis.

Galería fotográfica: «Misa Crismal 2021»

 

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