El Obispo visita a los internos de la Prisión en Nochebuena

Poco antes de las 9 de la mañana, en el frío día de Nochebuena, llegaba el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro, a las puertas de la prisión provincial para visitar a los internos. Al llegar era recibido por el Delegado Episcopal de la Pastoral Penitenciaria, D. José Luis Cejudo; el capellán D. José González;  el director de la cárcel, D. Juan Mesa y un grupo de voluntarios de la Pastoral Penitenciaria, que también quisieron estar presentes en este día tan señalado.

Un estrepitoso ruido de puertas enrejadas daban paso a amplios y fríos pasillos donde se distribuían los distintos módulos. El primero que el Prelado visitó fue el de mujeres, donde una veintena de internas le hicieron una calurosa acogida. Don Amadeo apeló a su condición de madres, que lo eran en su inmensa mayoría, para poner como ejemplo de entrega a la Virgen María. Unas emocionadas internas participaron con sus peticiones en la oración comunitaria, que concluyó con el rezo del Padrenuestro con las manos entrelazadas de las internas con el Obispo, con los sacerdotes presentes y con los voluntarios.

Uno a uno, el Obispo se fue deteniendo en los módulos, los internos lo recibían con muchísimo respeto, con agradecimiento, y con la emoción de vivir estos santos y entrañables días lejos de sus casas.  Tras la lectura del Evangelio de la Misa del Gallo, y unas peticiones que leían los propios internos, Monseñor Rodríguez Magro fue, uno a uno, bendiciendo los Nacimientos artesanales que los internos habían montado en las salas comunes de sus módulos. El Obispo tuvo palabras de cariño, de aliento y de esperanza para todos ellos, y de recuerdo para sus familiares, que en una noche tan entrañable, no pueden compartirla juntos.

El momento del rezo del Padrenuestro fue, sin duda, el más emotivo en todos los módulos por los que pasó el Obispo. Antes de despedirse, los internos cantaban villancicos y agradecían la presencia tanto de Don Amadeo como de los voluntarios ese día en la prisión.

El último de los siete módulos que visitó fue la enfermería. Allí los internos, un grupo reducido, mostraron su cariño de una forma muy elocuente, y Monseñor Rodríguez Magro pidió por la salud y recuperación de todos ellos.

Uno de los internos quiso leer en voz alta estas palabras: “Sr. Obispo, en nombre y representación de los internos que vivimos en el módulo 4, queremos agradecerle su visita. Estos días son muy entrañables para nosotros, y personas como usted nos hacen que por unos minutos olvidemos dónde nos encontramos. Porque a pesar de estar privados de libertad, nuestro corazón y nuestra mente siguen siendo libres para seguir soñando con un mañana mejor, y sabemos que gracias a todas las personas que nos apoyan con su trabajo y voluntariamente llegaremos a un nuevo comienzo como es la libertad, pero mientras llega ese día, nos sentimos honrados de contar con su presencia.

Sr, Obispo, funcionarios y voluntarios de Pastoral, el módulo 4 les desea a todos Feliz Navidad y un próspero año nuevo 2017. Que Dios les bendiga a todos”.

 

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