El Nuncio en España participa en los actos de clausura del Año Jubilar de San Juan de Ávila

Monseñor Bernardito Auza, el Nuncio Apostólico de Su Santidad en España,  ha visitado por primera vez Andalucía. Lo ha hecho para clausurar en Baeza el Año Jubilar Avilista.

Antes de llegar a la ciudad Patrimonio de la Humanidad se ha detenido en Jaén donde ha podido contemplar la grandeza de la Catedral de Vandelvira. Pasadas las diez de la mañana llegaba al primer Templo de la Diócesis acompañado por el Obispo de Jaén, Monseñor Rodríguez Magro. Allí lo esperaba el Cabildo Catedral. Tras una visita por las naves renacentistas, han hecho parada en la capilla mayor que alberga el Santo Rostro. Allí ha venerado la cara de Cristo para, a continuación, rezar la oración dirigida a este paño de la Verónica.

El Coro, la Sacristía y la Sala Capitular también han sido objeto de la visita del Nuncio, quien ha dejado su rúbrica en el libro de honor de la Catedral de Jaén, en el que ha querido dejar el saludo de Su Santidad el Papa Francisco con esta tierra.

Baeza

Después, han emprendido viaje a Baeza donde tendrán, a lo largo del día de hoy, lugar distintos actos para clausurar el Año Jubilar en honor a San Juan de Ávila, concedido por la Santa Sede con motivo del 450 aniversario del fallecimiento del Apóstol de Andalucía.

El Ayuntamiento de Baeza ha querido recibir en pleno al Nuncio Apostólico, Monseñor Auza. La Alcaldesa, Dª Lola Marín, junto con la Corporación Municipal le han hecho un solemne recibimiento. La primer edil le ha dado la bienvenida a la ciudad, en la que espera se sienta acogido, y como en casa. Del mismo modo, le han obsequiado con aceite de oliva virgen extra; un libro sobre el patrimonio cultural de Baeza y una mascarilla con el nombre de la ciudad.

Por su parte, el Nuncio ha agradecido tales obsequios a la vez que ha afirmado que San Juan de Ávila, “en las cosas públicas tuvo muchas palabras de sabiduría”. Monseñor Auza ha recordado las palabras del Patrón del clero andaluz a un gobernante sevillano, al que animó a gobernar para el bien común, no esperar beneficios de lo que hace, solo esperar gratitud del pueblo. En este sentido, el Nuncio Apostólico ha afirmado, “hoy estás palabras de sabiduría en Juan de Ávila las quiero pedir para una buena administración en Baeza, aunque sé que así se hace. Y se hace con sentido del  bien común. San Juan de Ávila es el patrón de los sacerdotes, doctor de la iglesia, gran santo para nosotros también”. Para concluir con un “Gracias a la alcaldesa y todos en nombre también del Santo padre por este requerimiento. Mi Bendición apostólica para usted y todos”.

El último en intervenir ha sido el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro. Ha dicho que junto con Jaén, “Baeza es el corazón de la Iglesia de la Diócesis”. A la vez que ha afirmado que se siente “como en casa” y ha agradecido la excelente predisposición de las autoridades en todo lo que tiene que ver con la Iglesia y en concreto con los actos del Año Jubilar Avilista.

 Hijo Adoptivo

El Vicario General y Deán de las Catedrales, D. Francisco Juan Martínez Rojas, recibía a la comitiva en la puerta de la Catedral de la Natividad de Santa María. Allí ha tenido lugar el acto de reconocimiento de San Juan de Ávila como Hijo Adoptivo de Baeza a título póstumo. El Secretario General accidental del Ayuntamiento, D. José Luis Chicharro ha sido el encargado de leer el acuerdo plenario con fecha de 24 de septiembre de 2020. En él se exponían las razones por las que Baeza ha querido reconocer a este santo como Hijo Adoptivo de la ciudad en la que hace casi 500 años fundara la Universidad para la formación del clero secular de su tiempo.

Después de leer el acuerdo pleno, la alcaldesa de Baeza ha tenido una intervención en la que ha destacado la figura de San Juan de Ávila y su importancia en el tiempo. Dª Lola Marín ha explicado que  “desde la fundación del Estudio General Baezano en 1538 por bula de Pablo III y de que un año después el fundador Rodrigo López, dio poder al Maestro Ávila para ejecutar las bulas fundacionales, Baeza se convirtió en una ciudad religiosa que se refleja en nuestros días. Desde que el maestro Ávila comenzara las clases en 1542 su influencia aún permanece en nuestros muros. Una influencia centrada principalmente en la formación de los miembros del clero que podemos ver en nuestra ciudad, de la que han salido un buen número de sacerdotes así como de intelectuales y maestros”. A lo que ha añadido, “Juan de Ávila ha dejado un sustancial legado gracias a la calidad de su doctrina teológica, influyendo en otros seguidores y discípulos. El Doctor de Iglesia vivió entre nuestros muros, recorrió nuestras calles y plazas, convivió con nuestras gentes imprimiendo su huella que ha sido transcendental para entender la historia académica de nuestra ciudad, de la que han surgido una importante galería de personajes ilustres. De este modo, el Maestro Ávila, doctor de la Iglesia Universal, se ha convertido hoy en hijo adoptivo de una ciudad Patrimonio Mundial, y por tanto, también universal”.

 Actas del Congreso Avilista

Durante el acto, también se han presentado las actas del Congreso Internacional Avilista que se celebró el pasado mes de febrero. El encargado de hacerlo ha sido el Vicario General, D. Francisco Juan Martínez Rojas. En su intervención ha resaltado que “la elección de Baeza como sede del Congreso Internacional era obligada. Lo que podríamos llamar “desposorios” de Ávila con esta ciudad, patrimonio de la humanidad y, a la vez, patrimonio de auténtica humanidad, empezó en 1539, cuando el doctor Rodrigo López facultó a Juan de Ávila para que ejecutase las letras apostólicas que un año antes había otorgado Pablo III para ejecutar el plan del mencionado clérigo baezano, destinado a crear un centro de enseñanza en su localidad natal. Lo que era un modesto proyecto, Juan de Ávila lo transformó en un ambicioso centro de formación para el clero, donde se impartió una novedosa formación intelectual y espiritual dirigida fundamentalmente a la educación de los pastores que habían de servir al pueblo cristiano en aquella centuria tan convulsa, el siglo XVI, donde, como Santa Teresa decía, los tiempos eran recios, y por ello, se necesitaban amigos fuertes de Dios. Hasta 1824, año en que fue suprimido, el Estudio General de la Santísima Trinidad fue el centro de formación del clero secular, principalmente de la diócesis de Jaén, pero también de otros muchos lugares de España, como reflejan fielmente los libros de matrícula de la antigua universidad”.

 Asimismo, el Vicario General ha explicado que el libro reproduce las conferenciasen desarrollando cuatro bloques, siguiendo las cuatro dimensiones que, según la exhortación apostólica postsinodal “Pastores dabo vobis” (cfr. nn. 43-59) y el documento “El don de la vocación sacerdotal. Ratio fundamentalis Institutionis Sacerdotalis” (cfr. nn. 89-124), interactúan simultáneamente en la vida del sacerdote: la dimensión humana, la espiritual, la intelectual y la pastoral.

Para concluir su presentación explicando que “la configuración del congreso, sus afirmaciones y la preparación y competencia de sus ponentes logran que este volumen contenga líneas y pistas de fundamental importancia para trazar un diseño de recia espiritualidad sacerdotal que sirva para sostener la vida de los presbíteros en las múltiples y arduas vicisitudes que signan sus no fáciles jornadas. En ellas es importante que los sacerdotes hallen tiempo para reforzar el estudio de la teología y su dedicación al cultivo de la lectio divina, pues mientras mayor sea su conocimiento de Cristo más generosa será su entrega a la misión que se les encomiende.

Este volumen, magnífica editado y enriquecido con un DVD que recoge gran cantidad de fotografías de aquellos inolvidables días de febrero, enriquece la ya amplia bibliografía avilista y, por su calidad y alcance, está llamado a promover y dar a conocer mejor el pensamiento y la vida de un Santo que hoy tiene mucho que decir a los presbíteros y a los seminaristas que con entusiasmo se están preparando para recibir un día el ministerio pastoral”.

El Obispo de Jaén en sus palabras ha agradecido a la Corporación Municipal que haya nombrado San Juan de Ávila como Hijo Adoptivo de Baeza por unanimidad. Don Amadeo ha destacado que “el Apóstol de Andalucía fue evangelizando y llevando a todos el amor de Dios, allá por donde fue. Y de manera muy relevante destacar esa escuela de vida sacerdotal que institucionalmente plasmó en Baeza en la Universidad”. Respecto al Congreso, el Obispo ha afirmado que “con él se hizo historia, porque a lo largo del Congreso de alguna manera se unió el siglo de la Escuela Sacerdotal Avilista con los presbíteros del siglo XXI. Si San Juan de Ávila es pregonero de la gloria de Dios, nosotros queremos hacerlo todo para la gloria de Dios, que la gloria de Dios pasara por el corazón de todos los que pasaran por este templo y que plasmara un modelo de cristiano discípulo misionero que sepa vivir y decir el hombre vive para la gloria de Dios, para que viva en santidad”.

El Nuncio ha sido el encargado de concluir este acto. Monseñor Auza ha querido agradecer a la ciudad y a la alcaldesa la decisión de nombrar a San Juan de Ávila como Hijo Adoptivo de esta ciudad, Patrimonio de la Humanidad. “Quisiera expresar a todos los saludos de nuestro Santo Padre y su cercanía”. A la vez que ha afirmado que las actas de este Congreso serán muy útiles para todos los sacerdotes y aquellos que se forman para serlo. Ha confiado que sean traducidas para que lleguen a todos, “porque será un gran instrumento para los formadores y seminaristas de toda la Iglesia católica”.

A las 4:30 de la tarde, una Eucaristía cerrará este Año Santo que tantos y tan buenos frutos está dando a la Diócesis.

 

Palabras de la alcaldesa de Baeza en el acto de declaración de San Juan de Ávila como Hijo Adoptivo de Baeza

Presentación de las Actas del Congreso Internacional de San Juan de Ávila

Galería fotográfica: «San Juan de Ávila Hijo Adoptivo de Baeza»

 

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