Acción de gracias para clausurar un centenario con muchos frutos

El día 5 de septiembre se sembró la primera semilla para conmemorar el centenario de una vida santa. Su objetivo, además de poder festejar con alegría que la figura del Beato Manuel Lozano Garrido como un regalo de Dios para la Diócesis, era la de llevar este «santo de la puerta de al lado» a muchas personas, para que la descubrieran o la redescubrieran.

9 meses después, la semilla que el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro sembró en el inicio del Centenario ha dado fruto, y son muchos los que en estos meses se han encontrado con un hombre santo, que vivió una existencia digna de ser elevada a los altares, y que medio siglo después de su muerte, su vida, su ejemplo y su obra siguen siendo referentes actualizados para los cristianos. Así lo definió el Prelado jiennense durante la homilía de la Eucaristía de clausura del Centenario. «Lolo, porque era humilde, es una rama joven y tierna de un gran cedro, la Iglesia, plantada por el Señor, que echó brotes y dio frutos. También, podemos decir con la parábola, con la que Jesús hablaba para que le entendieran, que Lolo es una semilla pequeña como la de la mostaza, que termina haciéndose un árbol en el que se puede anidar y cobijarse a su sombra».

Y es que si con una Eucaristía se quiso dar inicio a los actos conmemorativos del Centenario, también ha sido otra celebración solemne, en la octava del Corpus, la que ha puesto fin a estos meses de memoria agradecida a Manuel Lozano Garrido. Porque si hay una característica en la vida de Lolo que lo defina y marque su vida, desde su infancia, es la pasión por la Eucaristía, la fuente de agua viva que lo mantuvo fiel a pesar del dolor, la parálisis progresiva, la ceguera.

Junto con el Obispo, concelebraron la celebración eucarística más de una treintena de sacerdotes llegados desde muchos lugares de la geografía diocesana, muchos de ellos de Linares, ciudad natal del beato. En el presbiterio de la Catedral, la urna con los restos del Beato Lolo, que durante los últimos nueve días ha presidido el altar mayor del primer templo de Jaén para la celebración de la novena.

Entre los asistentes, los miembros de la Comisión creada exprofeso para el Centenario, los miembros de la Fundación, «Amigos de Lolo» que han mantenido vivo su legado durante los últimos cincuenta años y miembros de las delegaciones y secretariados que tienen vinculación directa con el Beato: Infancia y Adolescencia; Acción Católica; Familia y Vida; Pastoral de la Salud; Juventud, periodistas… Porque como explicaba Don Amadeo en su predicación, a lo largo de estos meses, «Lo han conocido mejor los niños, los adolescentes, los jóvenes; para los que Lolo es un verdadero modelo de cristiano. Lo hemos puesto en el corazón de la Acción Católica, en la que fue un miembro activo y un verdadero militante; lo hemos acercado a los enfermos, para los que es un auténtico modelo de cómo encontrar a Dios en el dolor. Los Medios de comunicación, los periodistas y los escritores lo han conocido mejor y lo han valorado como un colega excelente y un modelo a seguir. Se han acercado a él grupos y colectivos que lo han reconocido como alguien hacia el que hay que peregrinar, porque los reflejos de su vida santa pueden siguen teniendo una extraordinaria actualidad también para este tiempo. Se han ocupado de él los Dirigentes de Acción Católica general, los consiliarios, los Delegados de Medios de Comunicación de las diócesis españolas y de las andaluzas; y hasta el Papa Francisco lo ha citado en su Mensaje para la Jornada Mundial de Medios de Comunicación, recientemente celebrada».

Este tiempo ha servido en la Diócesis para profundizar en la figura de Manuel Lozano Garrido desde todos los prismas brillantes que reflejan su vida y su obra. Y, a pesar de las restricciones impuestas por la pandemia, han sido muchas las Delegaciones y Secretariados que han querido poner en valor, desde sus distintos ámbitos de trabajo, la vida santa de un hombre con rasgos modélicos, todo ello con una importante participación.

El Obispo quiso concluir su homilía con un guiño a la obra del Beato Lolo. Él, que escribió el Decálogo de los periodistas como hoja de ruta para los profesionales que se dedican a comunicar, ha recibido ahora del Prelado del Santo Reino un decálogo sobre su vida que reseña y destaca los aspectos más sobresalientes de este hombre de Dios.

Al finalizar la Eucaristía, y como es costumbre en la octava del Corpus, hubo una procesión claustral con el Santísimo Sacramento, precedido, en este caso, por la urna con las reliquias de Manuel Lozano Garrido. Un momento de profundo recogimiento y veneración seguido desde sus asientos por todos los fieles que participaron en la solemne Misa.

2020-2021 ha puesto de relieve la figura mística y profesional de Manuel Lozano Garrido. La Diócesis ha trabajado con ahínco para llevar allende sus fronteras el testimonio vital de un hombre ejemplar en muchos aspectos. Ahora, además de dar gracias a Dios por su vida y su legado, se sigue pidiendo que siga intercediendo por esta Iglesia que peregrina entre olivares y que dentro o fuera de ella, obre el milagro que la Santa Sede necesita para declararlo santo.

Galería fotográfica: «Clausura del Centenario del nacimiento del Beato Manuel Lozano Garrido»

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