La Diócesis de Jaén despide a Benedicto XVI, con un funeral presidido por el Obispo

10 enero de 2023

El pasado 31 de diciembre fallecía, en Roma, el Papa emérito Benedicto XVI a los 95 años, tras varios años con un delicado estado de salud, a causa de la edad. Posteriormente, el 5 de enero se celebraba su funeral en la Basílica de San Pedro, de la Ciudad del Vaticano.

La Iglesia de  Jaén, también quería despedir al Papa emérito y, por este motivo,  nuestro Obispo, Don Sebastián Chico Martínez presidía en la tarde de ayer, 9 de enero, en la S. I. Catedral de Jaén, una Misa funeral por el eterno descanso de su alma. Junto al Prelado concelebraron el Vicario y Provicario General, los Vicarios Territoriales, algunos Canónigos y más de 50 sacerdotes diocesanos.

El toque de difuntos repicaba en la Catedral desde las 6 y media de la tarde. En el primer templo de Jaén se dieron cita un numeroso grupo de fieles que quisieron honrar la memoria del Papa emérito. Entre ellos, la Subdelegada del Gobierno, Catalina Madueño Magdaleno; el Subdelegado de Defensa, el Coronel Manuel Ignacio Martín Porres; el Comisario Jefe de la Policía Nacional, Adriano José Rubio Martínez; el Jefe Policía Local Jaén, Rafael Domingo Sánchez; el Teniente Coronel de la Guardia Civil, Francisco José Lozano Cerdán; el Vicerrector de Proyección de la Cultura y Deporte, Felipe Serrano Estrella; y la Directora de Secretariado de Actividades Culturales y del Programa Universitario de Mayores, Marta Torres Martínez. Así, como religiosos y religiosas, los seminaristas, el Presidente de la Agrupación de Cofradías de Jaén, miembros de la Cofradía de la  Buena Muerte y de otras Cofradías de la ciudad de Jaén y representantes de la Asociación de Amigos de  las Catedrales de Jaén y Baeza.

La capilla musical corrió a cargo del Orfeón Santo Reino.

Homilía
Tras el Evangelio proclamado por el Diácono Permanente Jesús Beltrán, el Obispo comenzó una emotiva homilía cargada de agradecimiento. “El Papa Benedicto XIV entregó toda su vida por Cristo y para Cristo, y desde Él a toda la humanidad, sirviendo de una manera especial a la unidad y a la catolicidad de la Iglesia”. Para después añadir: “Al tenerlo presente en nuestra plegaria con veneración, lo primero que hacemos es dar gracias a Dios por la inmensidad de su labor apostólica, por el testimonio de su abnegación, por tantos sacrificios como llevó a cabo en el silencio del amor para beneficio y provecho espiritual de muchos”.

Asimismo, Monseñor Chico Martínez, no quiso hacer una meticulosa biografía del Papa emérito, pero evocando la figura de Joseph Ratzinger, sí quiso recalcar algunas de sus extraordinarias lecciones. Así, indicó que “la razón de su generosidad y entrega no fue otra que la Persona de Jesús de Nazaret, a quien él amó con un corazón indiviso, a quien siguió sin tibieza alguna, anunciando con audacia y fidelidad su Evangelio. Así lo corroboró apenas elegido Obispo de Roma, cuando se dirigió a la multitud que lo aclamaba desde la plaza de San Pedro, afirmando que él se entendía como «un simple y humilde trabajador de la viña del Señor» (Primeras palabras de Su Santidad Benedicto XVI. Balcón central de la Basílica Vaticana. 19 de abril de 2005)”.

Además, el Prelado quiso destacar “la actitud evangélica de sobriedad, desprendimiento, humildad y mesura del Papa emérito, hombre bueno y dotado de grandes talentos. Él, sin embargo, nunca hizo alarde de ellos. Al contrario, avanzó por el camino de la vida no desde un protagonismo malsano, sino desde la humildad que solo aspira air tras las huellas de Cristo, que busca en todo su gloria, que acata sin lamentos sus mandatos y acoge gozosamente sus designios, aunque no obstante a menudo esto no sea fácil. Por eso, al comienzo de su pontificado, glosó de esta manera sus intenciones: «Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino de ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él, de tal modo que sea él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia» (Benedicto XVI, homilía en el solemne inicio del ministerio petrino del Obispo de Roma. 24 de abril de 2005)”.

Del mismo modo el Obispo quiso explicar que “Benedicto XVI, con el testimonio de su constante trabajo evangelizador, de su presencia delicada, con la exquisitez de sus ademanes, a todos cuantos estamos hoy aquí congregados pidiendo a Dios que lo admita entre sus santos y elegidos, nos recuerda que no hay más dicha ni más felicidad que seguir a Cristo con radicalidad. Lo repetía a menudo, poniendo sus penetrantes ojos en las nuevas generaciones, a las que siempre reservó un afecto especial”.

Finalmente, Don Sebastián culminaba su homilía ofreciendo la Santa Misa por el eterno descanso del Papa emérito. “El Papa Emérito Benedicto XVI terminó sus días diciendo con absoluta confianza: «Jesús, te amo». Ofrecemos esta Santa Misa con la intención de que el Divino Redentor haya acogido ese último suspiro de Benedicto XVI, su servidor bueno y fiel, y con misericordia entrañable le otorgue la corona de gloria que no se marchita, por intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Reina de los Apóstoles. Que así sea”.

Al término de la celebración el Pastor diocesano quiso agradecer a todos los allí presentes su asistencia, para pedir por el Santo Padre Benedicto XVI. Así, aseveró que además de un momento de acción de gracias y de petición por el eterno descanso del Papa emérito, también se trataba de un momento de unidad: una sola Iglesia, una sola fe y un solo bautismo. “Todos unidos en torno a la persona del Obispo y junto a Pedro. Es hermoso, también, esta tarde poder vivir esta unidad de la Iglesia, que somos una gran familia”.  Del mismo modo, quiso subrayar  que Papa emérito era un hombre de esperanza, totalmente enraizado en Cristo.  “Ojalá hermanos sacerdotes, ojalá queridos religiosos, religiosas y fieles, que nosotros también seamos hombres y mujeres de esperanza, porque seremos en nuestra vida y haremos felices a todo el que esté a nuestro alrededor”, manifestó.

La Santa Misa culminaba con la bendición final. Posteriormente, y ya en la Sacristía, las autoridades y los sacerdotes pudieron saludar y departir con el Obispo.

Galería fotográfica: «Misa funeral por Benedicto XVI»

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