Carta Pastoral a los niños y niñas en el Año de la Fe

25 febrero de 2013
     Muy queridos amigos:
     Hace tiempo que no os escribo y quiero deciros tres cosas importantes, además de saludaros.
 
     Primera. Que me acuerdo y rezo por vosotros todos los días desde que empezasteis el curso, sobre todo en la Navidad reciente aún.
     Pensaba el otro día: ¿les habrán dicho a tantos niños y niñas que vais a la Catequesis que los cristianos celebramos el Año de la Fe y lo que significa? Os digo que Jesús espera de nosotros este año, también de los mayores, que nos hagamos muy amigos suyos y que nos queramos unos a otros de verdad. Que pensemos en los niños y niñas que no tienen padres o colegios, que no tienen para comer y, algunos, ni casa donde vivir. Tenemos que pensar en ellos y ayudarles si podemos.
     En este Año también tenemos que aprender y rezar el Credo, como principal oración. Seguro que casi todos os lo sabéis entero. Sería interesante que con el catequista o la catequista lo rezarais junto a la pila en que recibisteis el Bautismo. Es el resumen de todo lo que creemos. Sin saber el Credo no se puede hacer la Primera Comunión.

 
     Segunda. Que Jesús os quiere mucho y vuestros padres, abuelos, sacerdotes, catequistas, profesores y muchos más.
     Ya sabéis, seguramente, que una vez Jesús enseñaba a personas mayores y le acercaron unos niños para que les tocara o les diera la bendición. Al no permitirlo sus discípulos, Jesús les dijo a todos: “Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios” (Mc. 10, 14-15).
     Después de Jesús, son vuestros padres los que más os quieren. Ellos os cuidan, os ayudan siempre y así vais creciendo y haciéndoos mayores. Y no digamos los abuelos. A veces se cansan un poco porque van haciéndose mayores, pero no os quieren menos que vuestros padres. Os lo aseguro. Y vosotros, ¿los queréis también? Ya sé que sí.
     ¿Y el sacerdote y los profesores y catequistas? También os quieren y enseñan como sabéis.
     Entre todos queremos una cosa muy importante para vosotros: que seáis buenos cristianos porque vuestros padres son los que pidieron el Bautismo para vosotros. Y, entre todos, les ayudamos a que seáis buenos cristianos. Ya sabéis que el Bautismo es como la “puerta de la fe”, que luego va creciendo en nosotros hasta el final de la vida.
 
     Tercera. El Papa Benedicto XVI nos ha dicho que todos los amigos de Jesús, sus discípulos, tenemos que ser sus misioneros.
     Os lo explico. No es tan difícil. Hay niños y niñas que ya son con poco catequistas y misioneros.
     Si te ven rezar, por ejemplo, en tu casa y que los Domingos y otras Fiestas vas a Misa y a la Catequesis, estás enseñando a otros, también a los mayores, a ser buenos cristianos. Y no digamos cómo se alegran cuando ven en vosotros un corazón generoso que sabe dar limosna “de lo suyo”.
     También cuando un niño o una niña, que ya han recibido a Jesús en la Comunión, ven otros que siguen comulgando y se confiesan, si tiene pecados, otros se fijan y les animan a hacerlo también. Algunos rezan por los misioneros a la Virgen María y ella, Nuestra Madre del Cielo, les ayuda a ser valientes. También cuando os perdonáis y sabéis ceder unos por otros y hacéis lo que hay que hacer, aunque cueste un poco, sois misioneros.
     Si crecéis así os haréis buenos cristianos y Jesús, que se fija en nuestro corazón, os va a encomendar cosas importantes cuando seáis mayores. Os lo aseguro.
     No olvidéis las tres cosas, y ayudaros unos a otros.
     Saludos para vuestros padres, abuelos, sacerdotes, catequista y para vuestros amigos y amigas. Os quiere y bendice vuestro Obispo.
       + RAMÓN DEL HOYO LÓPEZ, OBISPO DE JAÉN
 
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