“Junto a la Cruz de Jesús estaba su madre…”(Jn 19,25)

El pasado viernes, día uno de febrero, nuestra comunidad parroquial acogía, en torno a las 11 de la mañana, la Cruz de la Misión diocesana. Un buen número de fieles de la Parroquia se congregó en torno a la Cruz y al entronizarla en el altar, sin planearlo, pudimos rememorar aquel primer viernes Santo cuando María no dejó a su Hijo, sino que estuvo a su lado en el momento más duro de su vida terrena, la cruz.

Nuestra Patrona, la Santísima Virgen de la Paz, que se hallaba preparada para la presentación de los niños del día de la Candelaria, recibió la Cruz de su Hijo. La contemplación de ese misterio que se formó en el altar de nuestra parroquia fue para nosotros una gran catequesis. Y es que, la Misión que nos anunciaba esa Cruz, era precisamente eso, que a ejemplo de María, no nos alejemos nunca de Jesús ni de su Cruz, sino que permanezcamos siempre firmes y demos testimonio por todo el mundo de que, el que un día colgaba en esa Cruz, muerto y débil, está hoy y siempre vivo y lleno de fuerza; y esa vida y esa fuerza es la que nos llena para anunciarlo allá donde vayamos.

Una vez que recibimos la Cruz, realizamos la exposición del Santísimo, ante el que rezamos y pedimos por los frutos de esta misión diocesana. Tras realizar un rato de oración comunitaria y personal ante el Señor, se retiró el Santísimo y tuvimos unos momentos de adoración personal ante la Cruz.

Por último, realizamos el rezo de un precioso Vía Crucis que rememoraba los momentos más duros e importantes de la vida de Jesús en la tierra y lo terminábamos con una estación en la que Jesús nos llamaba a todos a continuar la misión que él comenzó, anunciar el Amor de Dios por todos los rincones del mundo.

Cómo conclusión de este acto y en signo de veneración, dimos a besar la Cruz de la Misión.

En definitiva, fue un momento emocionante que pudimos compartir en comunidad y en el que nos llenamos de fuerza y de gracia de Dios para hacer de la misión y del anuncio del Evangelio, nuestra forma de vida como hijos amados de Dios.

 

Miguel Ángel Jurado Arroyo
Párroco de Ntra. Sra. de la Paz de Marmolejo

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