Fieles de Martos se vuelcan en la confección de mascarillas y ropa sanitaria

Más de cincuenta cofrades, catequistas y feligreses de la Ciudad de la Peña confeccionan mascarillas, batas y gorros para su distribución entre el personal sanitario.

«Esto es un modo muy sencillo de echar una mano». Así define el sacerdote Carlos Moreno Galiano, párroco de la iglesia marteña de Santa Marta la labor solidaria que, en pleno confinamiento, desarrolla un nutrido grupo de más de cincuenta personas con un único objetivo: suplir, en la medida de sus posibilidades, la «escasez de materiales sanitarios».

«La idea surgió de la inquietud de algunas personas de la parroquia: catequistas, miembros de los equipos matrimoniales… que saben coser y que habían visto por televisión que la gente se estaba organizando para confeccionar mascarillas desde casa. Entonces, hicimos un sondeo a través de algunos de ellos, que son personal sanitario, para ver si podríamos hacer algo en ese sentido».

Dicho y hecho: «Lo fuimos contando de forma muy sencilla y espontánea entre la gente de parroquias, cofradías, las Madres Calasancias… y eso es. Hay unos coordinadores para la adquisición de las telas y material de costura (que se pagan con los donativos de parroquias, cofradías y particulares), de costureras que se van ofreciendo… Todo esto supervisado y en coordinación con el Centro de Salud de Martos«, que junto con el Ayuntamiento es el encargado de recibir el trabajo una vez hecho y de distribuirlo allá donde más se necesite. «Es una tarea que no busca el protagonismo de nadie, solo poner un pequeño granito de arena», aclara el sacerdote.

Una iniciativa nacida en el seno de la cristiandad marteña que, como explica Moreno Galiano, traduce el compromiso de la Iglesia con esta causa: «El papel de la Iglesia en este tiempo, pues es, para quien lo sepa apreciar, siempre sencillo y silencioso: atender a los pobres en sus necesidades, como siempre, a los enfermos, a los mayores, los que están solos… (personalmente, por teléfono…, como se pueda en cada caso). O con gestos como el de las mascarillas, que seguramente hay muchos… Y sobre todo, orando como nunca, concluye el párroco.

Y no solo mascarillas, no; los sanitarios demandan cada vez más equipos de protección y desde Martos, este grupo ha diversificado su producción para surtirlos también de batas y gorros. De esta forma, feligreses, cofrades… los fieles de Martos, en definitiva, convierten el estado de alarma en una ocasión perfecta para practicar la que según el libro de los Corintios es la más perfecta de las virtudes: la caridad cristiana.

Javier Cano
LACONTRA DE JAÉN
www.lacontradejaen.com

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