150 agentes reflexionan en la Asamblea de Cáritas sobre el reto de la ecología integral

El Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, PMA y FIDA, Monseñor Fernando Chica, anima a dar respuesta al “clamor unísono” que están lanzando la Tierra y los pobres.

150 personas, entre voluntarios y técnicos de Cáritas Diocesana de Jaén, han participado hoy, en el Seminario, en la Asamblea de este organismo de la Iglesia. La cita se enmarca en la Semana de los Pobres de la Diócesis de Jaén, en torno a la V Jornada Mundial de los Pobres, convocada por el papa Francisco.

El Administrador Apostólico de la Diócesis, Don Amadeo Rodríguez, ha inaugurado el encuentro. En su intervención ha hablado del lema del propuesto para este año, “A los pobres los tendréis siempre con vosotros”. “Esta frase debe estar grabada siempre en nuestro corazón, porque debe formar parte de cada cristiano. Estar atentos a los pobres no es una cosa de unos cuantos, sino de todos”, ha explicado. Ha apuntado el deseo de que se instituya el ministerio de la caridad, al igual que ya existen otros. “Todos tendríamos que interiorizar en nuestro corazón y en nuestra vida que lo que hacemos es una misión. Los pobres pertenecen a la identidad de un cristiano, a la identidad de la Iglesia. Se tiene que mostrar que Cristo está con los pobres. Eso lo tenemos que hacer con humildad y con sencillez, no creyéndonos que tenemos la exclusiva de la caridad y de los pobres”, ha manifestado.

Por su parte, el director de Cáritas Diocesana de Jaén, Rafael Ramos, ha agradecido la participación en la Asamblea, la primera que se celebra desde que asumió el cargo al frente de este organismo, el pasado mayo. Parafraseando a san Juan Pablo II, ha invitado a “dotar de imaginación” el trabajo en el ámbito de la caridad.

El Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, PMA y FIDA, Fernando Chica, ha pronunciado la ponencia “Ecología integral y amistad social. Claves para proteger nuestra casa común. Pistas de actuación para cuantos trabajan en Cáritas”. La primera parte de su intervención se ha centrado en el análisis del contexto actual, marcado por la pandemia. “Nos encontramos en un cambio de época, en una encrucijada. Salgamos de la parálisis causada por el virus, donde tantas crisis se están gestando. Este momento requiere potenciación de la solidaridad”, ha defendido Chica, que piensa que de este contexto hay que salir mejor. Ha esbozado las principales crisis actuales. La primera, una crisis sanitaria, en la que se ha puesto de manifiesto la dificultad de muchos no solo para acceder a la atención y a los cuidados, sino también a los medicamentos. La segunda, una crisis ambiental, con la destrucción del planeta “tierra, aire y mar”, que está llevando en muchos países a situaciones dramáticas de flujos de población. Los efectos nocivos del cambio climático, la dificultad para acceder al agua potable, la pérdida de biodiversidad e incendios devastadores forman parte de un panorama que ha definido como “absolutamente devastador”.

Como tercera crisis ha situado la alimentaria, muy influida por el cambio climático y la propagación de conflictos bélicos, entre otros factores. En la intervención ha apuntado a una crisis económica que ha pasado factura y que, frente a quienes han visto tambalearse su futuro, ha hecho que determinados sectores se hayan enriquecido hasta “límites galácticos”. “Es escandaloso que 50 familias en el mundo acumulen el poder adquisitivo de 4.000 millones de personas”, ha ejemplificado. En cuanto a la crisis social ha identificado, de manera especial, a los migrantes. “La pandemia, al reforzar los confines nacionales, ha constreñido la movilidad, se han multiplicados los riesgos y las expulsiones en caliente”, ha añadido. Finalmente, ha sumado dos crisis, una política, en la confluyen los populismos y el liberalismo exacerbado, y una crisis antropológica, con el virus del “desconocimiento de Dios”. “Cuando Dios desaparece, el hombre actúa como a saltos. Cuando se hace presente, el amor no se cansa”, ha apostillado.

Cambio radical de rumbo

Frente a todo ello, ha apostado por un “cambio radical de rumbo” en el que el hombre sea “constructor de puentes, artesano de paz y custodio de la creación”. “Debemos reconciliarnos con nosotros mismos, con la creación y con Dios”, ha defendido Chica Arellano. “Dios nos une en un proyecto común en el que todos podemos remar a favor de algo que redunde en el beneficio de todos, que acabe con el virus de la indiferencia”, ha apoyado. Frente a la “cultura del descarte” a apostado por la “fraternidad social” que lleve a una “conversión ecológica”, que restablezca los vínculos entre la persona y el medio ambiente. “Estamos llamado a la cultura del cuidado, de unir manos y poner en práctica la responsabilidad social, a buscar un horizonte común”, ha explicado. Una tarea que tiene que seguir estrategias como la promoción de la dignidad de todo ser humano. “No habrá progreso económico y social sin esta componente ética. Debemos ver en cada hombre a nuestro prójimo. Tenemos que tomar el cariz de hacernos prójimos del que sufre. No esperar que vengan a llamar a nuestra puerta, sino salir a su encuentro”, ha declarado. Estima necesario asumir el paradigma del bien común y que todo progreso humano debe tener en cuenta el factor ambiental. “Todo está conectado. La Tierra y los pobres claman al unísono”, ha concluido.

Cáritas diocesana de Jaén

 

Galería fotográfica: «Asamblea diocesana de Cáritas»

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