La educación afectivo- sexual en la familia

Eduardo López Azpitarte     El pasado 29 de enero los miembros de la Delegación Episcopal de Familia y Vida y los responsables de Movimientos Familiares se reunían en el Seminario Diocesano. “Desde hace dos años nos venimos reuniendo por estas fechas en orden a aunar esfuerzos, preparar el Encuentro Diocesano de la Familia y crecer en comunión. Sin embargo, este años al preparar este encuentro, con el grupo de la Delegación, vimos que se podría enriquecer con un tema formativo”,  explicaba D. Francisco de la Torre, delegado episcopal de Familia y Vida.
     Por eso, el momento central del encuentro fue la ponencia “La educación afectivo- sexual en la familia”, un tema expuesto por el Padre Eduardo López Azpitarte, profesor emérito de la Facultad de Teología de Granada y una de las grandes autoridades en temas de moral. “La elección del tema, la educación afectivo-sexual, viene dada por el interés de nuestros obispos que están elaborando un material en orden a la catequesis y a la formación religiosa en los centros de enseñanza. Intentamos hacernos eco de aquella frase del Padre Arrupe, para no empeñarnos en dar las respuestas de ayer a los problemas de mañana”, continuaba de la Torre.
     Debido a la relevancia del tema, dicha conferencia estaba destinada, igualmente, a padres, educadores, catequistas, agentes de pastoral prematrimonial y profesores de Religión.
     El Padre Eduardo comenzaba animando, a los padres y formadores, a educar desde su propia convicción, desde los valores fundamentales e imprescindibles para cada uno. “Creo que más importante para educación sexual, que dar recetas concretas y específicas, que saldrán en ese directorio que está preparando la Conferencia Episcopal, es dar a conocer cuáles son,  a mi manera de entender, aquellos puntos básicos y fundamentales y aquellos valores que yo creo que tenemos que tener en la educación sexual si queremos que los chicos puedan formarse en una línea válida para el mundo de hoy”.
     Destacaba, además, que lo imprescindible es configurar la sexualidad y no dejarla que se desarrolle según las apetencias. “Se nos ha dado la vida y ahora nosotros tenemos que darle la configuración que queremos en función del proyecto, del destino y de la meta que nos propongamos. Y esto que decimos apropósito de la vida en general, lo tendríamos que decir de otras conductas más concretas en el campo de la economía o en el campo de la sexualidad. En el fondo la educación sexual va a depender del proyecto, meta, destino que queramos darle a esa fuerza que está presente en nuestro organismo y que no podemos dejar, simplemente, que se desarrolle de acuerdo con sus apetencias, sino que no hay más remedio que configurarla de alguna manera”, continúa.
     Asimismo, el Padre Eduardo aseguraba que el testimonio es el impulso primordial para trasmitir los valores éticos. “Yo siempre digo que hay que decir la verdad, lo que uno siente y lo que uno pretende vivir. Pero, los valores éticos se trasmiten mucho más con el testimonio que con la palabra. El testimonio me dice que este valor que yo te digo que es bueno, puede vivirse, como yo intento vivirlo. Eso ayuda, aunque la libertad de cada uno no se la podemos quitar. Puedo intentar explicarle los motivos, el por qué… Y es posible que desde la propia experiencia que va teniendo la gente joven, de fracasos, de desilusiones se les pueda hacer caer en la cuenta de que hay otras alternativas”.
     Tras un coloquio con el ponente, el encuentro finalizaba con una reunión por grupos, en la que participaron el  arciprestazgo de Santa María del Valle de Jaén y los colectivos de movimientos familiares, con el fin de profundizar en el tema.
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