El Seminario celebra con diversas actividades a la Inmaculada Concepción

     Nuestro Seminario Mayor Diocesano durante estos días pasados del mes de di-ciembre ha celebrado con gran alegría a su titular, la Virgen María en su Inmaculada Concepción. María es la Madre de Dios y Madre de todos los cristianos, pero además es el modelo a seguir para ser un  buen discípulo de Jesús;  por ello desde siempre el Se-minario Diocesano de Jaén tiene por patrona a la Inmaculada Concepción, y con motivo de ello la Comunidad del Seminario ha querido agradecer la protección de la Virgen María con unas jornadas de oración y culto. 

     Del 1 al 5 de diciembre preparamos un Quinario a la Virgen María. El primer día nos acompañó un sacerdote salesiano, el cual presidió la Eucaristía, y una comunidad de religiosas de vida activa, con las que después tuvimos un encuentro con motivo de la apertura del Año de la Vida Consagrada que la Iglesia ha ofrecido. Los demás días del quinario los realizábamos después de cenar en la Capilla Mayor del Seminario, pre-sididos por cada uno de nuestros formadores. Nos acompañaban las hermanas Merceda-rias que viven con nosotros en el Seminario.  El día 4 de diciembre, primer jueves de mes, realizábamos como es de costumbre la Oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas. La oración que llevaba por lema “María en el camino del Adviento” nos ayudó a acercarnos a la figura de María y sobre todo a su respuesta generosa del Sí. Ne-cesitamos jóvenes en nuestra diócesis que sean capaces de responder como María, para llevar a todos el Alimento necesario, que es la Palabra y la Eucaristía, sin el cual no podemos responder a la llamada que Jesús nos hace a cada uno de nosotros. Además pudimos compartir el testimonio vocacional de la Hermana Eva, religiosa que vive en la comunidad de Hermanas Mercedarias del Seminario. Después de la oración comparti-mos un ágape con todos los asistentes. 
     El domingo 7 de diciembre, Víspera de la Inmaculada Concepción, la comunidad del Seminario rezábamos el Ángelus en la Capilla Mayor del Seminario, dando por inicio la Solemnidad de nuestra titular; como símbolo de ello tocamos la campana del Seminario. Por la tarde a las 17:30, en la Catedral de Jaén, rezábamos las Primeras Vísperas de la Inmaculada Concepción, acompañados de Sr. Obispo y de los canónigos de la Catedral.  Por la noche los seminaristas participamos en la Vigilia de la Inmacu-lada para jóvenes preparada por los responsables de la Delegación de Juventud. La vigilia comenzó en la Capilla de S. Andrés, después todos juntos compartimos la alegría de la Virgen María por las calles de Jaén con la talla de la Virgen María en procesión hasta S. Idelfonso, donde finalmente tuvimos una oración con el Santísimo Sacramento.
     El día de la Inmaculada Concepción comenzó con la oración solemne de las Laudes en nuestra capilla. Después nos preparábamos para asistir a la Eucaristía de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción en la Catedral de Jaén, en la que nuestro compañero Juan Antonio Casas, de quinto curso, recibía por manos del Sr. Obispo el Ministerio de Acólito. Tras la Eucaristía, toda la comunidad compartíamos en el come-dor del Seminario la comida con el Sr. Obispo. Durante la tarde rezamos la Segundas Vísperas Solemnes de la Inmaculada en la Capilla Mayor; después nuestro Rector, D. Luis María, dio paso a la bendición de los belenes de la casa. Finalmente, tras la cena, terminábamos los actos de nuestra Titular con una vigilia de oración acompañada de cantos dirigidos a la Virgen María en la Capilla Mayor del Seminario. 
     Finalmente queremos agradecer desde nuestra comunidad a todas aquellas per-sonas que siempre nos tienen presente en sus oraciones. El Seminario es el futuro de la Iglesia de Jaén, no podemos dejar de pedir al Señor por las vocaciones y por nuestro Seminario. Fijémonos todos en la figura de María, Ella nos ayuda a responder generosamente, Ella nos ayuda a estar cerca de Jesús, y sobre todo Ella nos ayuda a pre-pararnos para recibir en este tiempo al Verdadero Hijo de Dios, Jesucristo nuestro Señor. 
 
 
 
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