Una Eucaristía conmemora el centenario del nacimiento del Beato Lolo

El pasado domingo se cumplían, exactamente, 100 años del nacimiento en Linares del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. La feliz conmemoración se celebraba en la Iglesia donde recibió la aguas del Bautismo y donde reposan sus restos, la Basílica de Santa María la Mayor.

A las 12 de la mañana numerosos fieles y amigos de Lolo se daban cita en la Basílica para celebrar su aniversario con una Eucaristía que estuvo presidida por el promotor de la causa de beatificación, Monseñor D. Rafael Higueras Álamo y concelebrada por el párroco y rector de la Basílica, D. Sebastián Pedregosa y el Vicario de Culto y Espiritualidad y responsable de la Comisión del Centenario, D. Raúl Contreras Moreno. Fueron muchos los devotos del Beato periodista que quisieron unirse, desde todo el mundo, a la celebración eucarística que fue retransmitida en directo por TV y Redes Sociales por Tveocomarca.

Homilía

En su homilía, Monseñor Higueras Álamo, comenzó recordando que, el próximo 5 de septiembre, coincidiendo con el centenario del Bautismo de Manuel Lozano Garrido darán comienzo los actos conmemorativos, el primero una Eucaristía que presidirá el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro, en la Basílica de Linares. A la vez que pidió oraciones por el pastor diocesano.

Después, el postulador de su causa de beatificación quiso reconocer la «siembra callada, la labor incesante de la asociación y fundación de Amigos de Lolo. Quiero reconocer y agradecer ese trabajo humilde y callado, pero eficaz».

A continuación, D. Rafael explicó, «El beato Lolo es un regalo de Dios a la Iglesia, al mundo entero. En este caso, este regalo, nuestro querido Lolo es un regalo de Dios a Linares, donde nación, trabajó, se santificó y murió». En referencia al pasaje del Evangelio proclamado, cuando los discípulos están atemorizados, Monseñor Higueras, explicó, «también Lolo tuvo miedo, así lo reconocía Lucy, su hermana del alma. La noche víspera de su muerte le escuché decir muchas jaculatorias, Lolo tenía miedo a la muerte y miedo a ser infiel a Dios. Y ese miedo lo superaba con la ayuda de su hermana». En este sentido añadió, «El miedo de Pedro, el miedo de los discípulos, el miedo de Lolo, nuestros propios miedos se calman, se vencen sabiendo que no estoy solo, que siempre está Dios a nuestro lado y que la fe ilumina nuestros miedos y entonces desaparece la oscuridad y aparece la luz».

Del mismo modo, D. Rafael Higueras, quien conoció y trató al beato sus últimos años, contó anécdotas de la santidad de Lolo en su vida diaria. Recordó ese sentimiento «linarense» del que hacía gala Lolo. Amor a Linares que se plasma en los muchos escritos sobre la realidad de Linares que le tocó vivir. También recordó algunos de los textos, cargados de fe y esperanza, que a lo largo de su vida, y postrado en su silla de ruedas escribió.

Para concluir leyó una oración que el Beato había compuesto bajo el manto de la Virgen de Tíscar donde pasó algunos veranos, pidiendo la intercesión del periodista.

Al finalizar la Eucaristía y atendiendo a las medidas de prevención frente a la COVID-19 se omitió la tradicional veneración de las reliquias del Beato Manuel Lozano Garrido. Pero los presentes, en este día tan especial, concluyeron la celebración entonando la canción del «cumpleaños feliz», para después cantar a la Virgen de Linarejos y con ese canto mariano finalizar la Santa Misa.

Fotos: Francisco Montoro (Fundación amigos de Lolo)

 

Compartir: