Carta Pastoral a los sacerdotes: La misión es cuestión de amor

9 octubre de 2008

Don Ramón del Hoyo LópezJaén, 7 de octubre de 2008

Muy estimados hermanos y amigos:

1. Hace unos meses informaba al Presbiterio diocesano sobre la situación del proyecto misionero en las lejanas tierras de Esmeraldas, Ecuador. Enviamos por delante a nuestro hermano D. Luis Fernando Criado Reca y, en el pasado mes de agosto, acompañé a D. Emilio Samaniego Guzmán. Juntos y de la mano del Obispo de aquel extenso Vicariato Apostólico, D. Eugenio, y su presbiterio, continúan y afianzan la sementera del Evangelio en aquellas tierras junto al Pacífico. Allí pasé tres días con ellos. Nos acompañó también D. Manuel Alfonso Pérez Galán. Antes visitamos a D. Manuel Ruiz Carrero, en Portoviejo, y al matrimonio misionero en aquella querida Diócesis, D. Antonio García Fernández y Dª Ana Cruz Lendínez e hijos.

He querido hacer coincidir esta carta con la campaña en favor de la Jornada Mundial de las Misiones, para presentaros mis impresiones y, sobre todo, para dar gracias a Dios juntos por vuestra generosa colecta y ofrenda diocesana a la misión ad gentes. Dios valorará nuestro desprendimiento y lo tendrá muy presente. Cuando llegue “la hora”, nos enviará las vocaciones sacerdotales que necesitamos, también para estos relevos. Sé muy bien que compartimos muy juntos esta preocupación, que pedimos insistentemente al Dueño de la mies para que nos envíe obreros a esta mies y que estamos saliendo a todas horas y por todos los caminos en su busca. Es una tarea primordial de nuestro ministerio.

Debe alegrarnos, sin embargo, que nuestra Iglesia, quizás aun con pobreza, esté respondiendo a las palabras del Papa en el Mensaje del DOMUND para este año, cuando dice a los presbíteros: “¡Sed pastores generosos y evangelizadores entusiastas!… Confío en que no falte esta tensión misionera en las Iglesias locales, no obstante la escasez de clero que aflige a no pocas de ellas.”

Os puedo asegurar que aquellos hermanos, aunque lejos de nosotros, se encuentran muy unidos a nuestra familia presbiteral; aunque rodeados de no pocas inseguridades y con muchas limitaciones, agradecen nuestras noticias y apoyo. El trabajo es allí muy urgente porque son muy pocos los sembradores. Encuentran corazones no menos generosos que sus fértiles tierras y agradecen nuestras noticias y apoyo.

2. Preguntémonos ante el Señor: ¿Qué podemos hacer? Y nuestra respuesta certera es la de Pablo: “¡Ay de mí, sino predicara el Evangelio!” (1 Co 9, 16). También en la preciosa geografía de Jaén urge el anuncio del Evangelio y en gran parte depende de nuestra entrega callada y generosa.

El Papa nos propone, en el Mensaje citado, al Apóstol de las Gentes “como modelo de este empeño apostólico”. También a nosotros el Señor nos llamó un día y nos envió a esta parcela concreta de su Viña para ser sus testigos y proclamar su Evangelio ante nuestros fieles bautizados y ante quienes no lo están o han abandonado su fe. Para todos hemos sido enviados, sobre todo en favor de estos últimos.

¿Algo más podemos hacer? Mucho más: Poner a su disposición nuestra pobreza y, desde la Eucaristía diaria, orar por todos, orar mucho solos y con la comunidad. Rezar con los niños, adultos, mayores, enfermos. Desde ese horno del amor de Dios nacen las vocaciones misioneras. Desde ese fuego, no de otros, brota la alegría profunda del corazón como brújula que marca nuestro caminar, más de una vez sembrado de espinas. Él lo recorrió primero y nos acompaña.

Pongo en vuestras manos una sencilla carta para los niños y niñas de vuestras Parroquias encomendadas. Ruego la hagan llegar por cualquier conducto, pues urge el despertar y formar en las nuevas generaciones de cristianos, corazones misioneros.
¿Aún algo más? Claro que sí. Poner todo de nuestra parte y extender nuestras dos manos para pedir ante nuestros fieles su ayuda generosa en favor de la ingente tarea que desarrolla la Iglesia, desde la coordinación de las Obras Misionales Pontificias, en favor de la misión ad gentes en todo el mundo.

El Santo Padre Benedicto XVI califica esta colecta como “signo de comunión y de solicitud recíproca entre las Iglesias”. Con este sentido organizaremos esta importante colecta para poner un año más en manos del Papa nuestras generosas aportaciones.

3. A modo de aguinaldo

Informaba al principio de nuestra contribución a la misión en los territorios del Vicariato de Esmeraldas. A nuestros hermanos sacerdotes les acompaña un joven y el Vicariato no dispone de medios económicos. Seremos nosotros quienes les apoyaremos en sus necesidades personales y pastorales, hasta donde sea posible. Un matrimonio joven de Jaén puede llamar también a esta puerta misionera. Hemos de construir sobre roca y ser muy realistas. El equipo quedaría así completo, pero nos faltan medios materiales. Dios abrirá corazones a la generosidad.

De momento necesitan que les proporcionemos un nuevo vehículo todo terreno y una pequeña ayuda para arreglos urgentes en la vivienda y en los salones parroquiales. Sin que en absoluto esta propuesta afecte a la colecta del DOMUND durante los próximos meses, y “a modo de aguinaldo navideño”, vamos a abrir una cuenta bancaria para, desde la Delegación Diocesana de Misiones, apoyar a estos proyectos.

Se nos informará desde la propia Delegación convenientemente. Queda ya abierta la pro-puesta bajo la denominación “MISIÓN ESMERALDAS”.

Con todo mi afecto y agradecimiento en el Señor,

+RAMÓN DEL HOYO LÓPEZ, OBISPO DE JAÉN

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