Semana de los Pobres: El Servicio de Atención a los Temporeros insta a mejorar la acogida a los migrantes

Carlos Escobedo anima a empresarios, instituciones públicas y a la Iglesia a asumir los retos pendientes ante la “emergencia humanitaria” que se repite cada campaña de la aceituna en Jaén.

Apuesta por asumir los retos pendientes de la acogida de los temporeros en la recolección de la aceituna. El director del Servicio de Atención a los Temporeros de la Diócesis de Jaén, Carlos Escobedo, pronunció, ayer martes, en la sede de la Agrupación Arciprestal de Cofradías de Baeza, la charla “Temporeros en Jaén. Un reto para la Iglesia”. En el marco de las actividades programas en la Semana de los Pobres, en torno a la V Jornada Mundial de los Pobres, Escobedo dio a conocer las principales conclusiones del informe realizado por el servicio que dirige, en colaboración con equipos de Cáritas, sobre la pasada campaña de recolección de la aceituna, así como identificó cuáles son las cuestiones que pueden mejorarse ante lo que calificó como una “emergencia humanitaria” que se repite año tras año en la provincia de Jaén y que “no se aborda como tal”. Aunque hizo hincapié en los avances experimentados, identificó los retos que estima necesario asumir para afrontar una situación que, por encima de todo, “ponga en el centro a la persona”.

Desde la premisa de que es posible y viable materializar una mejor acogida a los migrantes temporeros, Escobedo identificó tres sectores en los que se puede avanzar, como son el empresarial, el público y el eclesial. En el primero de ellos, apostó por “crear espacios para el diálogo, que permitan analizar posibles alternativas a los principales problemas de alojamiento que encuentran”. En este sentido, mostró como ejemplo una experiencia de éxito en Castillo de Locubín, llevada a cabo por la Fundación Aliatar y el Ayuntamiento del municipio, en la que se facilitó la mediación entre empresarios y propietarios de viviendas vacías, para garantizar el alojamiento de los temporeros. “Quizá haya que promover ayudas en esta línea”, apreció en su intervención. Con respecto al sector público, apostó tanto por mantener una actitud de diálogo continuo, de trabajo conjunto y, en su caso, de denuncia. “Que haya gente durmiendo en las calles es malo para todos. Nadie quiere una ciudad o un pueblo en el que haya personas viviendo en situación de vulnerabilidad”, apostilló. En cuanto a sector eclesial, manifestó la necesidad de crecer en acompañamiento, en mediación, en cómo la Iglesia se acerca a los temporeros. “Tenemos que primar el acompañamiento, el encuentro y el diálogo. La Iglesia tiene que estar en las calles. Si en algún sitio tiene que estar es ahí, con ellos”, declaró Escobedo.

Entre los retos identificados en su charla, apostó por relanzar el Foro de la Inmigración, aportando ideas creativas a las dificultades con que se encuentra la provincia ante la campaña. Defendió la respuesta a la emergencia humanitaria sin límite de días a quienes no tienen trabajo y a los que carecen de documentación. Instó al voluntariado a mejorar su formación tanto en cuestiones legales y administrativas, como para mejorar la acogida. Carlos Escobedo valoró la importancia del trabajo en red, compartido por organizaciones, instituciones y entidades implicadas en esta materia. Como otros retos señaló la creación o el mantenimiento de equipos de calle, la creación de espacios de encuentro con las personas que asisten a los recursos especiales durante la campaña y la sensibilización de la sociedad en su conjunto y de la Iglesia, en particular.

Informe de la pasada campaña
El director del Servicio de Atención a los Temporeros en la Diócesis de Jaén compartió las principales conclusiones del informe de la pasada campaña. Entre las dificultades identificadas, puso el acento en lo complejo que resulta para los temporeros, tanto si cuentan con documentación en regla como si no, el acceso a un alojamiento. Lamentó que la situación es especialmente compleja teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas adversas en las que se desarrolla la campaña de recolección de la aceituna, que les lleva a enfrentarse a situaciones de una “terrible vulnerabilidad”. Recordó que a todos los migrantes que vienen en esta época les mueve la búsqueda de un empleo y que “ser temporero, a priori, ya implica dificultades”. “Estar en situación de sin hogar no se reduce solo a tener una vivienda, sino también a carecer de conocidos, de amigos, de referencias, de momentos de ocio, tener miedo… El concepto de sin hogar  va más allá de lo físico o lo material”, dijo Escobedo. Lamentó también que en la pasada campaña los recursos se redujeran drásticamente. “Olvidamos que es una emergencia humanitaria y no la tratamos como tal”, añadió. También invitó a los asistentes a reflexionar con una frase: “Esperábamos trabajadores, vinieron personas”.

 

Cáritas diocesana de Jaén

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