Los jóvenes se reúnen, en torno a Jesús Sacramentado, en el Adoremus de abril

En numerosas ocasiones hemos escuchado al Papa Francisco hablarnos e insistirnos acerca de las personas que viven en las periferias, de los que se convierten en “invisibles” para nuestra sociedad, de los marginados y excluidos. De este mismo tema trató precisamente el testimonio del Adoremus del mes de abril, que como cada último viernes de mes, organiza la Delegación Episcopal de Juventud en el Convento de las Bernardas de Jaén.

Gracias a un grupo de voluntarios de Cáritas, pudimos conocer de primera mano el trabajo que se está realizando en Jaén con las personas que viven en situaciones difíciles, de abandono, de soledad, de pobreza y desamparo. En concreto nos contaron la labor del Equipo de calle, que durante todo el año se dedica varias noches a la semana a recorrer la ciudad en busca de aquellos que no sólo no tienen hogar, sino que, por diversas circunstancias se ven impedidos de acercarse a cualquier sitio en que puedan recibir algún tipo de ayuda.

Los voluntarios no sólo les asisten con mantas o algo caliente, sino lo más importante, intentan establecer con ellos un vínculo que les permita sentirse escuchados, que les ofrezca un espacio donde compartir su experiencia o hablar de su realidad.

El Evangelio del día nos relataba la multiplicación de los panes y los peces, un pasaje que de seguro conocéis, en el que Jesús acoge la pequeña pero generosa aportación de un muchacho que ofrece todo lo que tiene, y con ello Jesús da de comer a una multitud. Esta lectura no era coincidencia, sino Providencia de Dios, que cada día, a través de tantos detalles y del testimonio de tantos hermanos nuestros sigue hablándonos al corazón e invitándonos a poner nuestro granito de arena, dejando en sus manos todo lo demás.

Grupo de jóvenes de Adoremus

Galería Fotográfica: “Adoremus. Abril 2017”

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