7 de octubre: “Iglesia por el trabajo decente”

No hay peor pobreza material que la que no permite ganarse el pan y priva de la dignidad del trabajo”. “El desempleo juvenil, la informalidad y la falta de derechos laborales no son inevitables, son resultado de una previa opción social, de un sistema económico que pone los beneficios por encima de la persona”. Son algunas de las palabras del Papa Francisco sobre el trabajo y su centralidad para la vida de las personas. De manera reiterada nos lo recuerda el Papa.

El trabajo es medio imprescindible de realización personal de la propia vocación y reconocimiento de la sagrada dignidad de las personas. Mediante el trabajo construimos la vida social y política y contribuimos al Plan de Dios para la humanidad. Si falta el trabajo, la dignidad humana está herida.

Ya en el 2000, con motivo del Jubileo de los Trabajadores, Juan Pablo II hizo un llamamiento a favor de una gran coalición mundial en defensa del trabajo decente. Toda la Iglesia debe implicarse en este empeño, pues la afirmación de la dignidad de la persona en el trabajo es misión propia de la Iglesia en razón de su fidelidad a Cristo en los pobres (LE,8)

Con esta motivación, miembros de los equipos y comisiones permanentes de Cáritas Española, Confederación de Religiosos, Hermandad Obrera de Acción Católica, Justicia y Paz, Juventud Estudiante Católica y Juventud Obrera Cristiana se reunieron para poner sobre la mesa proyectos comunes y elaborar una estrategia para articular una reivindicación que es fundamental en este momento social, político, eclesial y cultural.

Así, el 5 de mayo de 2015 salió a la luz la declaración Iglesia unida por el trabajo decente, que recogía el fruto de la reflexión conjunta sobre este tema, a la que se han unido más de cincuenta organizaciones de Iglesia.

Es, por tanto, ineludible poner en primera línea de las agendas de nuestras organizaciones la necesidad de un trabajo decente para todas las personas. Debe estar en la agenda política, en las agendas de las entidades sociales y empresariales y en nuestras agendas personales. Y también en las propuestas de nuestra Iglesia.

Con motivo de la celebración de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, que se celebra el 7 de octubre, organizado por Caritas, CONFER  y la HOAC ,- promotoras en nuestra diócesis de la iniciativa “Iglesia por el Trabajo Decente”-, se ha celebrado en los salones de Caritas Interparroquial un encuentro de oración por el trabajo decente, en el que partiendo de la grave carencia de trabajo decente que padecemos se han indicado pistas de avance y animado a redoblar nuestro compromiso por dignificar la vida de los que nos rodean. Terminada la oración, a las ocho y media de la tarde tuvo lugar una concentración en la Plaza Santa María, para poner de manifiesto públicamente la necesidad de un trabajo decente para todas y todos y el compromiso de la Iglesia por conseguirlo.

Toda la comunidad cristiana está llamada a visibilizar y denunciar, a través de todos los medios a su alcance, la situación de desigualdad en el acceso al trabajo decente y la negación de dignidad que esto supone.

Todos y todas podemos hacer algo desde nuestras organizaciones, parroquias o lugares de compromiso.

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