Monseñor Rodríguez Magro pide a los sacerdotes, durante la Misa Crismal, que donen su sueldo a Cáritas

El Seminario diocesano ha acogido, en esta mañana de Martes Santo, la Misa Crismal, presidida por el Obispo, Don Amadeo Rodríguez Magro, y concelebrada por el Rector del Seminario, D. Juan Francisco Ortiz González.

En esta celebración, tan íntima y peculiar, han participado, además, algunos miembros de la comunidad del Seminario, como las religiosas Mercedarias del Santísimo Sacramento, algunos presbíteros que viven en la Residencia sacerdotal y los Seminaristas, que han sido los encargos de las lecturas y la oración de los fieles. El Evangelio ha sido proclamado por el Rector.

Homilía
El Obispo,  ha comenzado su homilía explicando que la Misa Crismal tiene, por el conjunto de sus ritos, una fuerte impregnación eclesial”. Y ha señalado que “celebraremos un sacramental de gran valor para el servicio a la fe y a la gracia del Pueblo cristiano. La Iglesia renueva en esta expresiva y simbólica celebración su unción y misión en el Espíritu”. Para continuar: “en la bendición del óleo de los enfermos y de los catecúmenos, y en la consagración del Santo Crisma, instrumentos de la salvación de Dios en Cristo, utilizados en diversos sacramentos, la Iglesia se muestra como pueblo sacerdotal, profético y real. Son materia de los sacramentos fundamentales en la configuración, en la diversidad de servicios, del pueblo Santo de Dios”

Monseñor Rodríguez Magro, ha recordado, además, que en esta Eucaristía, “habitualmente y en circunstancias normales, los sacerdotes renuevan y actualizan las promesas sacerdotales”. “Hoy, sin embargo,- han subrayado- no lo van a hacer de una forma presencial; ya lo haremos cuando logremos vencer al Coronavirus y podamos reunirnos de nuevo para algún otro acontecimiento sacerdotal. De cualquier modo, estoy seguro de que cada sacerdote lo va a hacer desde lo más íntimo de su corazón y también estoy convencido de que quizás muchos lo hagan con una convicción especial”.

Del mismo modo, Don Amadeo ha ensalzado la capacidad solidaria de los fieles. “La situación obligada y necesaria de confinamiento en la que todos estamos, está poniendo a prueba la capacidad de todos para sacar lo mejor de nosotros mismos y ponerlo al servicio de los demás. Es maravilloso ver cómo se multiplican las iniciativas solidarias para ayudarnos unos a otros material y moralmente”. En este sentido ha querido destacar, especialmente, la labor de los sacerdotes diocesanos, aunque les ha recordado que no son héroes, sino pastores. “Naturalmente, cumplen como todos, la responsabilidad de aislarse, para no poner en riesgo su vida y la de los demás. Pero, como sabéis muy bien, están siempre disponibles a ofreceros lo que necesitéis. De un modo especial cada día ofrecen por todos los hombres y mujeres del mundo, y en especial por aquellos que tienen encomendados, la Eucaristía, medicina de inmortalidad. Y junto a eso, todos están mostrando de un modo u otro y por todos los medios que son pastores cercanos que os dan todo lo que tienen y ponen lo mejor de sí mismos para estar a nuestro lado”.

Por último, el Pastor diocesano ha querido hacer presente a la Santísima Virgen “elegida, junto a la cruz, para la maternidad de todos y le pedimos que nos dé fortaleza, confianza y esperanza en estos momentos resistencia a un enemigo común que nos amenaza. Amén”.

Bendición de los santos óleos
Tras la homilía y la oración de los fieles, el Pastor diocesano ha bendecido los santos óleos y ha consagrado el santo crisma, que servirá a lo largo de todo el año para ungir a los enfermos y a los que recibirán los Sacramentos del Bautismo, la Confirmación o del Orden Sacerdotal.

Después de la Comunión, el Obispo ha rezado, junto a los fieles que participaban desde casa, la oración de San Alfonso María Ligorio para la Comunión Espiritual.

Tras la bendición, Don Amadeo ha invitado a todos los sacerdotes diocesanos a que tengan un gesto de generosidad con las victimas sociales de esta pandemia, donando su sueldo de un mes a Cáritas, como él mismo ya ha hecho, para contribuir, así, en el alivio de los más pobres y necesitados.

Finalmente, la celebración culminaba con el rezo del Ángelus.

Los santos óleos, que se han bendecido en esta Eucaristía, serán repartidos, como cada año, por todas las  parroquias de la Diócesis de Jaén. Los 50 litros aceite han sido donado, en esta ocasión, por la almazara familiar «Aceites Florencio Aguilera», de Alcalá la Real.

Galería fotográfica: «Misa Crismal 2020» 

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