La Hermandad de la Buena Muerte de Jaén celebra su Centenario Fundacional, con una Eucaristía presidida por el Obispo
20 abril de 2026
La Hermandad de la Buena Muerte de Jaén celebró en la tarde del pasado sábado, 18 de abril, su I Centenario Fundacional, en la parroquia de la Merced de Jaén.
Una celebración eucarística que estuvo presidida por el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, y concelebrada por Capellán de la Hermandad, D. Francisco Juan Martínez Rojas; el Vicario parroquial de la Merced, D. Erick Martin Chirinos Quispe; y el secretario particular del Obispo, D. Francisco Javier Cova Martínez.
Estuvieron presentes, además, en la Santa Misa representantes de distintas hermandades de la ciudad, así como al presidente de la Agrupación de Cofradías y Hermandades de Jaén. El acompañamiento musical corrió a cargo del Grupo Coral “Juglares de Baeza”.

Homilía
Durante su homilía, el Obispo recordó el origen histórico de la Hermandad, situándolo en la iglesia de la Merced el 15 de abril de 1926, cuando se celebró la Junta General de Hermanos que marcó el paso de la antigua Cofradía de Gloria a Cofradía de Pasión. “El pasado miércoles se cumplía exactamente un siglo. Fue el 15 de abril de 1926 cuando, en esta Iglesia de la Merced, se celebró la Junta General de Hermanos de la Cofradía de Gloria del Señor de la Buena Muerte, donde se aprobaron los nuevos estatutos que regirían la nueva Cofradía de la Buena Muerte como cofradía de Pasión, y donde se constituyó la nueva Junta de Gobierno”, subrayando, además, que los estatutos fueron posteriormente aprobados por el Beato Manuel Basulto.
Asimismo, Don Sebastián evocó el horizonte próximo de otra efeméride centenaria. “Esta cofradía, tan significativa de nuestra ciudad, celebrará el próximo año el Centenario de la bendición de la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, obra de Jacinto Higueras; la primera salida procesional de su historia, el Miércoles Santo; y el establecimiento de su sede canónica en la Santa Iglesia Catedral de Jaén”.
El Prelado jiennense quiso invitar a la comunidad a vivir este aniversario desde la gratitud y la memoria creyente. “Demos gracias a Dios, hermanos, porque la gratitud es la memoria del corazón creyente. Gracias por aquellos hermanos que, con valentía y visión, fundaron esta Cofradía; gracias también por todos los que, a lo largo de los años, os precedieron y mantuvieron encendida la llama cuando soplaban vientos contrarios; una historia tejida con fe, con sacrificio y con amor perseverante”. Y en este sentido añadió, dirigiéndose a los miembros de la cofradía: “Gracias, de modo especial, a vosotros, los que hoy asumís la hermosa tarea de custodiar y perpetuar esta herencia recibida. Sois herederos de una larga tradición de fe que comenzó hace cien años, cuando un grupo de fieles, sin más pretensión que honrar a Cristo en su Buena Muerte, decidieron dar forma visible a una devoción que ardía en sus entrañas”.

Del mismo modo los exhortó a la transmisión de la fe. “Transmitid. Transmitid la fe. Transmitid lo que habéis recibido. Transmitidlo como se ha hecho siempre en esta tierra de Jaén: con cercanía, con verdad, con paciencia. A los niños, que necesitan raíces. A los adolescentes, que buscan sentido. A los jóvenes, que anhelan autenticidad”.
A la luz del Evangelio de Emaús, el Obispo centró su reflexión en la experiencia del encuentro con el Resucitado. “El Evangelio nos muestra algo sorprendente: Jesús se acerca precisamente en ese momento. No cuando los discípulos están firmes y seguros, sino cuando están confundidos y huyendo. El Señor no espera a que lo busquemos; Él toma la iniciativa. Camina a nuestro lado, aunque nuestros ojos no sean capaces de reconocerlo”. Para continuar: “No lo reconocen en el camino, ni siquiera en sus palabras, sino en el gesto eucarístico. Allí, en lo sencillo, en lo cotidiano, en el pan partido, se abre la mirada y el corazón. Ahí está el centro, ahí está la fuente: no en nosotros mismos, sino en Él”.
Finalmente, concluyó encomendando el camino de la Hermandad de la Buena Muerte al Señor, para que siga creciendo en fidelidad, servicio y testimonio cristiano en la Iglesia y en la ciudad de Jaén.
Fotografías: Laura Gavilán Expósito