El presbiterio diocesano renueva sus promesas sacerdotales en la Misa Crismal

31 marzo de 2026

En Jaén, el Martes Santo se convierte en una elocuente expresión de la comunión viva de la Iglesia con la celebración de la Misa Crismal. Este encuentro del presbiterio diocesano, al que este año se han unido más de 150 sacerdotes, es uno de los momentos más significativos de la vida diocesana, en el que se manifiesta de forma visible la comunión de toda la Iglesia en torno a su pastor.

Minutos antes de las once, el repicar de las campanas convocaba a fieles, consagrados y sacerdotes a esta Eucaristía, presidida por el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez. Junto a él han concelebrado los vicarios generales, D. Juan Ignacio Damas y D. José Antonio Sánchez Ortiz. El sacerdote diocesano, D. Fernando Chica Arellano, Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA ha llegado desde Roma para unirse a la celebración, el Deán de las Catedrales, D. Francisco Juan Martínez Rojas, así como numerosos presbíteros llegados de todos los rincones de la diócesis; miembros del Cabildo Catedral y vicarios episcopales. También, han participado seminaristas, diáconos permanentes, religiosas y un buen número de fieles laicos.

La Misa Crismal posee un profundo significado eclesial y sacramental. En ella se hace especialmente patente la unidad del presbiterio con el Obispo. Durante la celebración, los sacerdotes renuevan las promesas que realizaron el día de su ordenación, reafirmando su entrega al servicio del Pueblo de Dios y su fidelidad a la misión recibida.

Las lecturas han estado participadas por colaboradores de la Catedral y dos seminaristas y el Evangelio proclamado por el diácono, José Extremera . En esta Martes Santo se ha estrenado el Coro diocesano, bajo la batuta de Fernando J. Camacho, uno de los frutos espirituales que ha dejado tras de sí el Año Jubilar de la Esperanza.

Homilía

El relato del Jueves Santo que vivieron un grupo de sacerdotes en la Catedral en el año 1937 mientras la seo jiennense era utilizada como cárcel en la Guerra Civil, ha servido de marco al Prelado jiennense para iniciar su homilía, cuando aún está fresco el recuerdo de la solemne celebración de la beatificación de los 124 mártires de la Iglesia en Jaén que se celebró el pasado 13 de diciembre. En este sentido, Monseñor Chico Martínez ha expresado, al celebrar hoy esta Misa Crismal, “no podemos dejar de mirar también a nuestros 124 mártires, cuya beatificación celebrábamos el pasado diciembre, uniéndose así a los 7 ya beatificados, y encabezados por nuestro obispo Manuel Basulto, sintiéndome honrado por ser su sucesor. Aquellos sacerdotes fueron parte viva de nuestro presbiterio y de nuestra memoria creyente. Y nos recuerdan que el sacerdocio sólo se entiende desde la entrega, y que la fidelidad no es una palabra bonita, sino una forma concreta de amar a Cristo y a su Iglesia hasta el final”.

Del mismo modo, el Obispo de Jaén ha querido recordar el sentido profundo que tiene la Misa Crismal no solo para el presbiterio que la forma, sino para todo el pueblo de Dios. “Esta Misa Crismal tiene también un valor profundamente diocesano. Nos recuerda que no servimos a una parcela aislada, ni a un pequeño proyecto propio, ni a una comunidad cerrada sobre sí misma. Servimos a una Iglesia diocesana concreta, que hace presente a la Iglesia Universal, Cuerpo de Cristo, con una historia, con unos santos, con unos mártires, con una misión y con una esperanza. Y lo hacemos unidos, no dispersos; en comunión, no por libre; como presbiterio, no como individualidades”.

En una celebración en la que los sacerdotes renuevan las promesas del día de su ordenación y su obediencia al Obispo, Don Sebastián ha querido poner de manifiesto el sentido esponsal entre el sacerdote y la Iglesia. “Si la Iglesia es la Esposa amada de Cristo, entonces nosotros no podemos servirla con un corazón viejo, estrecho, resentido o dividido. Hemos de amarla con un corazón nuevo”. Para enfatizar, “Amar a la Iglesia con un corazón nuevo significa amar la parroquia que se nos ha confiado – como esposa -, amar a nuestra diócesis, el pueblo real que tenemos delante, los laicos concretos con sus procesos lentos, los jóvenes con sus preguntas e inseguridades, los ancianos con su fragilidad, a los pobres con su urgencia, los hermanos sacerdotes con sus diferencias, y esta diócesis concreta con su historia y su misión. Amarla con un corazón nuevo significa no hablar de la Iglesia como si fuera una carga ajena, sino como la Esposa que Cristo nos confía para servirla y amarla”.

Implorando la protección para los sacerdotes y de la Iglesia de Jaén de María, Madre de la Iglesia, ha culminado la predicación.

Renovación de las promesas sacerdotales

Tras la homilía, el clero diocesano ha renovado sus promesas sacerdotales ante el Obispo de Jaén, que, como pastor de la diócesis, se ha dirigido directamente a sus sacerdotes con una serie de preguntas que evocan el día de su ordenación. Don Sebastián les ha preguntado, entre otras cosas, si desean renovar su unión con Cristo, si quieren ser fieles administradores de los misterios de Dios, y si están dispuestos a desempeñar con entrega su ministerio al servicio del Pueblo de Dios.

Los sacerdotes, con un “Sí, quiero”, ha mostrado disponibilidad y comunión. Tras este gesto de renovación y pertenencia a la Iglesia santa que peregrina en Jaén, el Obispo ha pedido a los fieles presentes que oren por sus sacerdotes, para que sean fieles a su ministerio, y también por él mismo, para que pueda desempeñar adecuadamente su misión pastoral.

Bendición y Consagración de los Oleos

Uno de los momentos centrales de esta Eucaristía es la bendición de los santos óleos y la consagración del santo crisma. Estos óleos, que serán distribuidos posteriormente a todas las parroquias, constituyen un signo visible de la gracia de Dios que se derrama a través de los sacramentos a lo largo de todo el año. El óleo de los enfermos será utilizado para confortar y fortalecer a quienes sufren en la enfermedad; el de los catecúmenos, para preparar a quienes se disponen a recibir el Bautismo; y el santo crisma, perfumado y consagrado por el Obispo, será signo del don del Espíritu Santo en los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y el Orden sacerdotal.

El rito de la consagración del crisma, especialmente solemne, expresa con gran riqueza simbólica la acción del Espíritu Santo en la Iglesia. La mezcla del aceite con los perfumes y la oración de consagración evocan la plenitud de la vida nueva que Dios comunica a los creyentes, haciendo de ellos un pueblo ungido, llamado a ser testigo en medio del mundo.

De este modo, la Misa Crismal no solo anticipa los misterios que la Iglesia celebrará en el Triduo Pascual, sino que pone de relieve la dimensión sacramental de la vida cristiana, recordando que es Cristo mismo quien continúa actuando y santificando a su pueblo a través de los signos visibles de la Iglesia.

Como en años precedentes, el aceite de oliva virgen extra, 60 litros, ha sido donado por la cooperativa torrecampeña, Santa Ana- San Isidro, y el propio Obispo fue hasta la cooperativa para recoger el aceite y agradecer este generoso gesto con la Iglesia del Santo Reino.

Durante la plegaria eucarística se ha tenido presente a los sacerdotes fallecidos a lo largo del último año. Al finalizar la celebración, los óleos han sido distribuidos entre los párrocos para su uso en las distintas comunidades parroquiales, prolongando así en toda la diócesis la gracia y la unidad celebradas en torno al altar catedralicio.

Antes de concluir, el Obispo ha querido felicitar al coro diocesano y su estreno en un día tan importante para la Iglesia particular de Jaén y lo ha hecho en las personas del Vicario episcopal, D. Ildefonso Rueda y del director, Fernando J. Camacho.

Ya en la Sacristía, el Obispo ha vuelto a intervenir, deseando una santa semana a los sacerdotes, en la que acompañen al pueblo que tienen encomendado y vivan con intensidad estos días de celebración del misterio pascual.

La jornada ha terminado con una copa de vino español servida en el salón de actos del Obispado como signo de fraternidad.

Galería fotográfica: “Misa Crismal 2026”

Homilía del Obispo de Jaén

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