Carta Pastoral- Jornada Mundial del Enfermo: “Cuidémonos mutuamente”

9 febrero de 2021

Queridos hermanos y hermanas enfermos:

Seguramente, muchos de vosotros sabéis, sobre todo los que padecen una larga enfermedad, que el día de la Santísima Virgen de Lourdes, 11 de febrero, la Iglesia Católica celebra la Jornada Mundial del Enfermo. Como bien conocéis, vosotros sois los predilectos de Jesús: a curar enfermos dedicó la mayor parte de su paso por la tierra; la compasión de Dios la puso siempre a vuestra disposición. El Evangelio lo testimonia muchas veces, mostrando que las curaciones que hacía Jesús nunca son gestos mágicos, sino que siempre son fruto de un encuentro, de una relación interpersonal, en la que al don de Dios que ofrece Jesús le corresponde la fe de quien lo acoge, como resume la palabra que Jesús repite a menudo: “Tu fe te ha salvado”.

La Iglesia, que tiene como misión continuar mostrando al mundo los sentimientos de Cristo, sigue ofreciendo su cariño y aliento a todos los enfermos sin excepción, aunque quiere tener muy en cuenta a aquellos que han vivido desde su Bautismo en Cristo Jesús. Es por eso que os recuerda, especialmente, en una fecha tan significativa para vosotros y en la que evocamos a Nuestra Madre la Virgen, en su aparición en Lourdes, desde donde muestra una especial predilección por los enfermos y es símbolo de esperanza y de gracia.

Cada año el Santo Padre dirige un mensaje con motivo de la Jornada del enfermo, en el que recuerda lo que la Iglesia le quiere decir a la sociedad en su favor. Con su magisterio llama, una vez y otra, la atención de los católicos y a la de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, para que ofrezcan lo mejor que tengan en sus manos en cualquier lugar del mundo,-tan desigual en recursos- a los que son imagen de la debilidad del ser humano necesitado de protección. Siempre ofrece un mensaje que conforte y fortalezca.

En esta ocasión recurre al Evangelio y nos invita a leer Mateo 23, 1-12. En este texto Jesús quiere que sus oyentes rompan con un tipo de relación basado en la hipocresía, la injusticia o la falta de empatía con el otro, sobre todo con el más débil. Pero, además de criticar y corregir, propone un nuevo modelo de relación con el enfermo, nuestro hermano, centrado en el servicio y en la fraternidad de los hijos de Dios.

Una consecuencia lógica es que con el enfermo se ha de crear un tipo especial de relación basada, sobre todo, en una profunda confianza de los unos hacia los otros y, sobre todo del más débil hacia quien le puede ofrecer en cada momento lo que necesita; esa confianza es algo que es esencial para el enfermo. El entorno del enfermo, tanto sanitario como familiar, social y religioso, le ha de saber prestar una especial atención, no solamente física sino también en todas las necesidades que le sobrevienen en esa situación de fragilidad y dependencia.

Por eso, es tan importante que todos nosotros descubramos en cada enfermo el rostro y, si es posible, también la historia, de cada persona para atenderla según sus necesidades. En especial, habrá que estar atentos a los que se sientan más ignorados, excluidos o son víctimas de injusticias o de abandono social y familiar. La Iglesia, por su parte, ha de cuidar una pastoral de atención a los enfermos en sus necesidades espirituales afectivas o económicas, promoviendo siempre en sus comunidades cristianas y en las conciencias de sanitarios, familiares o voluntarios actitudes de cercanía.

Así nos lo recuerda el Papa Francisco en su Mensaje para la Jornada de este año: “Deseo recordar la importancia de la solidaridad fraterna, que se expresa de modo concreto en el servicio y que puede asumir formas muy diferentes, todas orientadas a sostener al prójimo. «Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo» (Homilía en La Habana, 20 septiembre 2015).

La asistencia religiosa, además, es totalmente imprescindible; en ella hay que poner una especial dedicación por parte de la pastoral de la Iglesia. Cuidemos al hermano enfermo y hagámoslo porque nos motiva y nos da fuerza la caridad de Cristo. No olvidemos que del misterio de la muerte y resurrección de Jesucristo brota el amor mutuo que se produce entre el paciente y quien lo cuida. Por eso, se nos dice sabiamente, para que salgamos enriquecidos de este servicio al enfermo: “Cuidémonos mutuamente”.

Por mi parte, quiero hacer llegar mi afecto pastoral, y el de toda la Iglesia diocesana, a todos los enfermos y afectados por la Pandemia de la COVID-19. Sobre todo, queremos tener muy presentes a los ancianos, a los que les deseamos que no les falte de nada, en recursos y cuidados, por parte de quienes tengan que tomar decisiones en la sociedad, en los ámbitos sanitarios y en sus entornos familiares.

En la Iglesia, siempre atenta a las necesidades de todos, encomendamos a María, Madre de misericordia y Salud de los enfermos, a todas las personas enfermas, a los agentes sanitarios y a quienes se prodigan al lado de los que sufren. Que Ella, desde la Gruta de Lourdes y desde los innumerables santuarios que se le han dedicado en tantos lugares de nuestra Diócesis de Jaén, y en especial desde el de la Santísima Virgen de la Cabeza, sostenga nuestra fe y nuestra esperanza, y nos ayude a cuidarnos unos a otros con amor fraterno. A todos les envío de corazón mi afecto y bendición.

  

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

Compartir:

OTRAS NOTICIAS

Sr. Obispo
Bedmar celebra la fiesta de su patrón, San José Obrero

Bedmar celebra la fiesta de su patrón, San José Obrero

Bedmar ha celebrado la festividad de su patrón, San José Obrero, en una jornada marcada por la tradición, la convivencia y la fe. La Hermandad del santo, formada por cerca de doscientos miembros, vivió sus actos principales con la participación de los hermanos mayores y la presencia del Obispo en la Santa Misa, en la que se puso en valor la figura de San José como modelo de trabajo, humildad y fidelidad cotidiana.
El Obispo visita Marmolejo en el 150 aniversario de la Real Cofradía de la Virgen de la Cabeza

El Obispo visita Marmolejo en el 150 aniversario de la Real Cofradía de la Virgen de la Cabeza

Con motivo del 150 aniversario de su fundación, la Real Cofradía de la Santísima Virgen de la Cabeza de Marmolejo vivió, el pasado 2 de mayo, una jornada de especial significado eclesial con la visita de nuestro Obispo, Don Sebastián Chico Martínez, coincidiendo con la Solemne y Magna Procesión de la Santísima Virgen de la Cabeza.
El presbiterio diocesano celebra San Juan de Ávila, patrón del clero español, en Úbeda

El presbiterio diocesano celebra San Juan de Ávila, patrón del clero español, en Úbeda

Como cada año, el presbiterio diocesano se reúne en torno a la fiesta de San Juan de Ávila, patrón del clero secular español y apóstol de Andalucía. Este 2026 la conmemoración tendrá lugar el próximo lunes, 11 de mayo. Este año, coincidiendo con el año jubilar de San Juan de la Cruz, se traslada la celebración a la ciudad de Úbeda, la localidad en la que el santo carmelita pasó de este mundo al cielo.
La Virgen de la Cabeza Peregrina culmina su visita a Baeza con una multitudinaria celebración, presidida por el Obispo

La Virgen de la Cabeza Peregrina culmina su visita a Baeza con una multitudinaria celebración, presidida por el Obispo

Baeza ha vivido un intenso fin de semana de fe con la visita de la Virgen de la Cabeza Peregrina, que ha recorrido parroquias, comunidades y espacios emblemáticos de la ciudad, congregando a numerosos fieles. La celebración culminó en la Catedral con una Eucaristía presidida por el obispo de Jaén, quien destacó el carácter maternal de la presencia de María y llamó a vivir esta visita como una oportunidad para renovar la fe y la vida cristiana.
© 2025 Diócesis de Jaén
Accesibilidad
logo