Eucaristía de acción de gracias por los 141 años de presencia de las Hermanas Mercedarias de la Caridad en Villacarrillo
18 mayo de 2026
El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, presidió en la Parroquia de Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción una Eucaristía de acción de gracias por los 141 años de presencia de la Congregación de las Hermanas Mercedarias de la Caridad en Villacarrillo, una presencia marcada por la entrega evangelizadora, educativa, sanitaria y social al servicio del pueblo y, especialmente, de los más necesitados.
La celebración, que coincidió con el domingo de la Ascensión del Señor, estuvo concelebrada por el secretario particular del Obispo, D. Francisco Javier Cova; por D. Fernando Gallego, párroco de Nuestra Señora del Carmen de Móstoles e hijo de Villacarrillo; y por el párroco de la Asunción y San Francisco, D. Antonio Garrido de la Torre.
La Eucaristía contó con la presencia del alcalde de Villacarrillo, D. Francisco Miralles, junto a miembros de la corporación municipal, así como de la delegada territorial de Agricultura de la Junta de Andalucía, Dª Soledad Aranda. También participó activamente la comunidad educativa del Colegio Nuestra Señora de las Mercedes, perteneciente a la Congregación de las Mercedarias de la Caridad.
Numerosas religiosas de la congregación, entre ellas hermanas que han pasado por la comunidad de Villacarrillo a lo largo de los años, quisieron hacerse presentes en esta celebración, acompañadas por la Superiora Provincial, Hermana Julia, quien al término de la Eucaristía dirigió unas emocionadas palabras de agradecimiento por más de un siglo de servicio y entrega en esta localidad. Del mismo modo, el cronista oficial de Villacarrillo, José Miguel Marín, ofreció una semblanza histórica de la presencia mercedaria en el municipio, mientras que el presidente de la Cofradía de Jesús Caído, Oración en el Huerto, Virgen de la Merced y Trinidad, José Luis Vázquez, entregó un recuerdo conmemorativo a la Madre Provincial.
La Congregación de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, fundada por el Beato Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno, nació con el carisma de vivir y extender la caridad cristiana bajo el lema: “Todo para bien de la humanidad, de Dios, por Dios y para Dios”.

Las Hermanas Mercedarias de la Caridad llegaron a Villacarrillo el 11 de julio de 1884, enviadas por el Beato Padre Zegrí. Su llegada fue impulsada por el arcipreste, el Ayuntamiento y el prior de la Asunción, D. Marcos Pellón y Crespo, conocido como el “padre de los pobres”, con el fin de reabrir el Hospital de San Lorenzo y atender a los más vulnerables.
Desde entonces, desarrollaron una intensa labor en distintos ámbitos. En sus primeros años estuvieron al frente del Hospital de San Lorenzo y de la iglesia de Santa Isabel; posteriormente consolidaron su presencia educativa con la fundación del colegio en 1963, además de sostener una constante atención caritativa hacia pobres, enfermos, huérfanos y ancianos.
Uno de los episodios más recordados de esta presencia tuvo lugar durante la epidemia de cólera de 1885, cuando las hermanas permanecieron junto a los enfermos dando un testimonio heroico de caridad cristiana. La superiora de la comunidad, Sor Bernarda de Sagastibelza, falleció contagiada mientras atendía a los afectados.
La clausura de esta comunidad mercedaria, motivada por la escasez vocacional, ha sido vivida con profunda emoción y tristeza por parte del pueblo de Villacarrillo, consciente de la huella espiritual y humana que las religiosas dejan tras más de un siglo de presencia ininterrumpida.
Homilía
Durante su homilía, Don Sebastián subrayó que la solemnidad de la Ascensión “no celebra una ausencia, sino la plenitud de la Pascua”, recordando que Cristo, al volver al Padre, confía ahora a la Iglesia la misión de continuar anunciando el Evangelio y siendo testigo del amor de Dios.
El Obispo quiso relacionar este misterio con la despedida de las religiosas mercedarias, afirmando que “las Hermanas Mercedarias de la Caridad se marchan de Villacarrillo, pero no se borra su presencia. Se cierra una etapa visible, pero permanece una siembra, una huella espiritual. Porque lo que se siembra en Dios no se pierde jamás”.
Asimismo, agradeció la entrega de tantas hermanas que han servido en Villacarrillo durante generaciones y recordó que “las Hermanas Mercedarias de la Caridad llevan en su nombre una misión: merced, misericordia, liberación, caridad redentora. El carisma mercedario nació para liberar cautivos, y hoy hay muchas cautividades: la soledad, la indiferencia, la ignorancia religiosa, las adicciones, la tristeza, la falta de sentido, la pobreza material, la ruptura familiar, el olvido de Dios”.

Igualmente, evocó la figura del fundador de la congregación y citó unas palabras del Beato Padre Zegrí que resumen el espíritu de las Mercedarias de la Caridad. “Curar todas las llagas, remediar todos los males, calmar todos los pesares, desterrar todas las necesidades, enjugar todas las lágrimas, no dejar, si posible fuera en todo el mundo, un solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación religiosa y sin recursos”.
Dirigiéndose a las religiosas, el Prelado quiso expresar el afecto de toda la Diócesis: “Hoy, Villacarrillo os despide con afecto, con gratitud y con cierta pena, porque solo duele despedir aquello que se ha amado. Habéis sido parte de esta tierra. Y la tierra agradecida de Jaén nunca olvida la lluvia que la fecundó”.
El Obispo concluyó encomendando a las hermanas a la protección de la Virgen de las Mercedes y pidiendo al Señor nuevas vocaciones religiosas que mantengan vivo el testimonio de entrega y servicio que durante más de 140 años han ofrecido las Mercedarias de la Caridad en Villacarrillo.
Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Villacarrillo