El Obispo de Jaén preside la Eucaristía en la CEE con motivo de su 25 aniversario presbiteral
25 abril de 2026
Este viernes, y enmarcada en la 129 Asamblea de la Conferencia Episcopal Española, el Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez, ha presidido la Eucaristía con motivo de su pronto aniversario de ordenación presbiteral.
La Capilla de la Sucesión Apostólica, en la sede de la Conferencia Episcopal acogió esta celebración eucarística, la última de las celebradas esta semana durante la Asamblea de la CEE.
Junto a sus hermanos en el episcopado, Don Sebastián quiso dar gracias a Dios por sus veinticinco años de sacerdote, que cumplirá el próximo 7 de julio.

En su homilía, el Obispo del Santo Reino quiso comenzar con los versos de una canción que recogen el sentir de su vocación sacerdotal y lo que para él es el culmen de su vida, la Eucaristía.
Don Sebastián afirmó que su vida vocacional ha sido “una búsqueda, un proceso largo de discernimiento”, profundamente vinculada a la Eucaristía, a través de la cual ha descubierto que “solo Cristo sacia de verdad la sed del corazón” y que en Él se encuentra la plenitud: “ya no falta nada, lo tengo todo, te tengo a Ti”.
En su intervención, recordó con emoción el momento de su ordenación sacerdotal, subrayando que no fue un mérito propio, sino “un don inmenso confiado a mi pobreza”, y explicó que la celebración de sus veinticinco años de sacerdocio la vive ante todo como “una acción de gracias… por la fidelidad de Dios”, reconociendo que “el verdadero protagonista de la vocación no es uno mismo, sino el Señor”.
Asimismo, destacó que su respuesta inicial al llamado fue “un sí confiado”, ya que, como señaló, “no basta con sus propias fuerzas, pero se fía de la palabra de Cristo”, evocando las palabras evangélicas que marcaron su camino: “En tu palabra, Señor, echaré las redes”. En este sentido, añadió que la experiencia le ha enseñado que “el ministerio no se mantiene por nuestras cualidades, sino porque Dios permanece fiel”.
El prelado profundizó en el significado de su lema episcopal, indicando que “‘Te basta mi gracia’ no fue para mí un cambio, sino una confirmación”, pues ha comprendido que “si sigues en pie, si sigues sirviendo, si sigues creyendo, es porque mi gracia te sostiene”, fuente de “la paz y la alegría” que han marcado su ministerio.

Durante su reflexión, también subrayó que la vocación sacerdotal implica una entrega total, afirmando que han sido llamados “no para ocupar un lugar, sino para pertenecerle… no para desarrollar un proyecto propio, sino para servir su designio… no para anunciarnos a nosotros mismos, sino para llevar a Cristo”. En esta línea, reconoció que su camino ha estado lleno de “búsquedas, purificaciones, luces, cegueras y nuevos comienzos”, siempre sostenido por la fidelidad de Dios.
El obispo situó la Eucaristía en el centro de su vida y ministerio, asegurando que “aquí está la fuente de todo… Cristo no nos ha dado solo una doctrina… se nos ha dado Él mismo”, y resumió su vivencia espiritual como “tenerlo a Él, vivir de Él y para Él”.
Igualmente, compartió una profunda reflexión personal sobre su entrega a la Iglesia, planteándose: “¿he amado de verdad a la Iglesia? ¿La he amado con corazón entero? ¿He vivido el ministerio como entrega o solo como tarea?”, señalando que se trata de una pregunta esencial que debe acompañar siempre al sacerdote.
De la misma manera quiso aprovechar su presencia en la Asamblea de la CEE para invitar a todo el episcopado español a participar en el Año Jubilar Diocesano, que con motivo del octavo centenario de la aparición de la Virgen de la Cabeza, celebraremos el próximo año. Alentando a que todas las Diócesis españolas peregrinen al Santuario en Sierra Morena.
Finalmente, expresó su gratitud a los obispos presentes, destacando “vuestro testimonio… la comunión que nos sostiene”, y concluyó resumiendo su camino sacerdotal en tres claves: “la confianza en la Palabra, la llamada a avanzar mar adentro, y la humilde certeza de que solo la gracia de Dios sostiene mi vocación”, reiterando con emoción su experiencia de plenitud en Cristo: “ya no falta nada, lo tengo todo, te tengo a Ti”.
La Iglesia diocesana de Jaén celebrará, también, este aniversario con una Eucaristía que tendrá lugar el 5 de julio en la Catedral a las 19 horas.