Jaén presente en los 50 años de Encuentro Matrimonial en España: un fin de semana para recordar que el amor para siempre es posible
20 abril de 2026
Cientos de matrimonios de toda España, junto a sacerdotes y personas consagradas, se han reunido en Alcorcón durante los días 10, 11 y 12 de abril para celebrar el 50 aniversario de Encuentro Matrimonial en España. Entre ellos han participado matrimonios procedentes de Jaén. Bajo el lema “Es el momento”, el acto ha sido mucho más que una conmemoración: ha sido una experiencia viva, compartida y profundamente celebrativa de fe, comunión y esperanza en la vocación al amor.
Durante tres días, personas que han participado en esta realidad eclesial a lo largo de medio siglo han compartido testimonios, oración y vida en un clima de alegría abierta, de encuentro real, de palabras que se dicen y se escuchan. El ambiente ha estado marcado por la gratitud y la celebración de quienes reconocen que forman parte de algo que les ha transformado.
Como broche final al encuentro, se celebró una Eucaristía que contó con la destacada presencia de Monseñor D. Ginés García Beltrán y Monseñor D. Vicente Martín Muñoz, a quienes se les agradeció su cercanía y calidez.
La celebración también estuvo arropada por el director de la secretaría de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, D. Raul Tinajero Ramírez, los presidentes nacionales de Equipos de Nuestra Señora y por representantes del Foro de Laicos. Su participación subrayó la importancia de este encuentro para el laicado y la vida familiar.

Un amor que crece con los años
Lejos de discursos abstractos, lo que se ha hecho visible en Alcorcón ha sido algo concreto: matrimonios que, tras décadas de vida compartida, siguen apostando el uno por el otro; sacerdotes y personas consagradas que renuevan su entrega con el paso del tiempo; historias reales donde el amor no solo ha resistido, sino que ha crecido.
A lo largo del fin de semana, los participantes no solo escucharon, sino que también tomaron la palabra. Compartieron, desde su propia experiencia, las distintas estaciones del amor: las ilusiones frescas de la primavera, la confianza y el disfrute del verano, la nostalgia serena de lo que se va dejando atrás en el otoño, y también los inviernos —más exigentes— que, lejos de ser estériles, pueden fortalecer las raíces y dar profundidad al vínculo.
En medio de una cultura marcada por la fragilidad de los vínculos, hemos asistido a la celebración de un “milagro cotidiano”: comprobar que el amor vive cuando no es solo un impulso inicial, sino una decisión que se renueva cada día, acogiendo, dialogando, perdonando, acompañando… y volviendo a elegir amar una y otra vez.
En el trasfondo de la celebración resonaba con fuerza una intuición evangélica: la llamada de Cristo a ser sal de la tierra. Y lo vivido este fin de semana ha hecho visible esa sal. Para muchos, cuidar su matrimonio ha sido la forma más concreta de comprender la alianza de amor de Dios con la humanidad. De este modo, Encuentro Matrimonial aparece como una forma especialmente palpable de hacer Iglesia, una comunidad que cuida y vive el mejor de los tesoros: el Amor comprometido siguiendo el estilo de Cristo.
Y así, uno de los momentos más significativos llegó con las palabras del obispo auxiliar de Madrid, quien desde su experiencia personal ofreció una clave de lectura especialmente sugerente: la buena noticia de estos 50 años no es solo que Encuentro Matrimonial haya tenido una misión, sino que la Misión —con mayúscula, compartida por la Iglesia— ha tenido y tiene a Encuentro.

Memoria agradecida y esperanza renovada
El aniversario ha sido, ante todo, una acción de gracias. Gratitud hacia Dios, hacia quienes iniciaron este camino hace cinco décadas, hacia los que lo han recorrido a lo largo de los años y han hecho posible que esta realidad siga viva.
Pero también ha sido una reafirmación de esperanza. Además de compartir los proyectos vivos en Europa y en otros continentes (el fin de semana para familias (Wefam), la participación en el proyecto Gepetto del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II…) el encuentro reavivó el compromiso de cada matrimonio y consagrado para que cada uno sepa cuidar la pequeña llama que le ha sido confiada. Porque es así —en lo concreto, en lo cotidiano— como el fuego del Amor de Cristo puede seguir iluminando el mundo.
En un tiempo en el que tantas veces se duda de la posibilidad de compromisos duraderos, lo vivido en Alcorcón apunta en otra dirección. Cincuenta años después, Encuentro Matrimonial sigue recordando algo esencial: que el amor entre personas comunes e imperfectas puede ser extraordinario cuando lo vivimos con buen sentido.
Y que, precisamente hoy, sigue siendo el momento.
Encuentro Matrimonial