Los mayores de la Diócesis celebran al anciano Simeón y la profetisa Ana
5 febrero de 2026
La Casa de la Iglesia acogía, el pasado lunes 2 de febrero, la Fiesta del Mayor, que Vida Ascendente celebra anualmente en torno a la festividad de la Presentación del Señor.
Se congregaron alrededor de 110 miembros pertenecientes a distintos grupos de Vida Ascendente y otros mayores, los cuales se hicieron presentes superando las adversidades climatológicas del día.
A partir de las once y media comenzaron los actos programados para celebrar la fiesta de sus patronos, Simeón y Ana.
En primer lugar, la presidenta, Dña. M.ª Dolores Núñez García, y el consiliario, D. Facundo López Sanjuán, dieron la bienvenida a los asistentes con gran alegría, destacando la afluencia de personas que habían acudido y la presencia de los nuevos grupos que se han creado en nuestra diócesis.
A continuación, Dña. M.ª Dolores Núñez García presentó al ponente escogido este año para la charla de formación, D. Juan Manuel Bajo, consiliario de Vida Ascendente de la diócesis de Tortosa y delegado de la Pastoral de la Salud, quien ofreció una conferencia muy instructiva y enriquecedora sobre cómo los ancianos podemos, incluso bajo los achaques de la vida, seguir siendo instrumentos de Dios. Animó, además, a todos los asistentes a ser valientes y a aceptar la llamada que nos hace el Señor y el Espíritu Santo en este servicio, en el que podemos hacernos presentes y desempeñar, con nuestra experiencia, un papel importante en la Iglesia.

A la una de la tarde daba comienzo la Eucaristía, presidida por nuestro Obispo, Don Sebastián Chico Martínez, y concelebrada, además, por el consiliario diocesano de Vida Ascendente y los sacerdotes diocesanos D. Domingo Pérez, D. Ángel Sánchez, D. Juan Manuel Bajo y D. Francisco Cova.
Homilía
En la homilía, nuestro Obispo diocesano hizo hincapié en el sentido profundo de la fiesta litúrgica que celebra la Iglesia cada 2 de febrero, subrayando la riqueza espiritual de la Presentación del Señor y el valor del testimonio creyente de los mayores. “Cada 2 de febrero, la Iglesia celebra una fiesta llena de luz: la Presentación del Señor. María y José traen a Jesús al Templo; y ese gesto sencillo nos recuerda algo esencial: todo lo recibido se ofrece, y toda la vida -con su historia, sus gozos y sus heridas- puede ponerse en manos de Dios. Por eso venimos en este día a esta Eucaristía con gratitud por el camino recorrido, con el corazón abierto, y con el deseo de seguir dejándonos purificar y renovar por el Señor”.
El Prelado destacó, también, el papel del movimiento Vida Ascendente en la Diócesis, valorando su aportación a la vida eclesial y su compromiso activo desde la fe. “En este día nos encontramos a dos ancianos llenos de esperanza: Simeón y Ana, dos ancianos que han aprendido a esperar, a orar, a escuchar al Espíritu… y a reconocer a Cristo cuando llega. Por eso la Iglesia y el propio movimiento los venera como patronos de los mayores y de Vida Ascendente: Simeón, con sus brazos abiertos para acoger al Salvador; y Ana, con su palabra valiente para anunciarlo a los demás”.

Asimismo, Monseñor Chico Martínez animó a los mayores a vivir esta etapa de la vida como una verdadera vocación dentro de la Iglesia, siendo testigos de esperanza y transmisores de fe y de esperanza. “La Iglesia necesita Simeones y Anas hoy. Personas mayores que no se apagan, que siguen mirando con fe, que sostienen la esperanza de los demás, que hablan bien de Dios porque lo han probado en su vida”.
Finalmente, Don Sebastián quiso invitar a los presentes a reconocer a Cristo en lo cotidiano y a dejarse iluminar por Él como luz del mundo. “Queridos hermanos: hoy pedimos la gracia de Simeón: reconocer a Jesús cuando viene ‘en lo pequeño’: en un Niño, en un gesto sencillo, en una Eucaristía, en un hermano, en una visita, en una llamada, en un rato de oración. Que Cristo, Luz para alumbrar a las naciones, encienda de nuevo nuestra fe”.

Tras la celebración de la Eucaristía, los miembros de Vida Ascendente y otros mayores pudieron compartir un rato de convivencia y comida fraterna en la misma Casa de la Iglesia.
La alegría, el entusiasmo y la convivencia fueron, como siempre, las notas distintivas de este encuentro diocesano.
Delegación de la Pastoral del Mayor