El Obispo de Jaén invita a vivir el Bautismo como fuente de identidad cristiana
13 enero de 2026
Este domingo, 11 de enero, con la celebración del Bautismo del Señor, se ponía fin al tiempo de Navidad. El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, presidía la celebración eucarística en la S.I. Catedral de Jaén, primer Templo de la Diócesis.
La Eucaristía estuvo concelebrada por el sacerdote D. Jesús Monforte y el canónigo D. Antonio Lara, que ejerció como maestro de ceremonias. Asimismo, el Evangelio fue proclamado por el diácono permanente Francisco Javier López y el acompañamiento melódico corrió a cargo de la Capilla Musical Los Seises de El Salvador de Úbeda, dirigida por María Jesús García.

Homilía
En su homilía, el Obispo de Jaén invitó a los fieles a contemplar el Bautismo del Señor como el comienzo de la vida pública de Jesús y como una llamada a redescubrir la gracia del propio Bautismo. «Cerramos hoy el tiempo de Navidad con una escena que es como la “puerta de entrada” de la vida pública de Jesús, en la que aparecen: el Jordán, Juan Bautista, el agua, el cielo abierto… y esa voz del Padre: “Este es mi Hijo amado”».
Además, Don Sebastián quiso profundizar en el significado del gesto de Jesús al acudir al Jordán, subrayando que no se trata de una necesidad personal, sino de un acto de amor y cercanía hacia toda la humanidad. «Jesús entra en el Jordán como quien entra en nuestras aguas turbias: nuestras heridas, nuestras contradicciones, nuestros cansancios, nuestros pecados. Y lo hace para decirnos: “No estás solo. Yo estoy contigo. Vamos juntos”. No se pone por encima. Se pone a nuestro lado». Para continuar: «Y entonces ocurre lo decisivo: el Espíritu desciende y el Padre pronuncia una palabra que sostiene toda la vida cristiana: “Hijo amado”. Antes de hacer nada, antes de predicar, antes de curar… Jesús escucha esto. Primero identidad; luego misión».

Asimismo, Monseñor Chico Martínez subrayó que el Bautismo no puede reducirse a un recuerdo del pasado, sino que constituye una llamada permanente a vivir conforme a Cristo en la vida cotidiana. «El Bautismo cristiano no es un “trámite” del pasado. Es una consagración, una pertenencia: hemos sido sumergidos en Cristo para vivir como Cristo» y, así, animó a los fieles a traducir esa gracia en tres cosas muy concretas: apertura de corazón; Y vida de oración Compromiso con la justicia y la caridad; y vida de oración. «Apertura del corazón: como Pedro, que tuvo que dejar que el Espíritu le rompiera sus esquemas para descubrir que Dios no hace acepción de personas. La fe de verdad ensancha el alma; no la encoge. Compromiso con la justicia y la caridad: el Siervo trae el derecho, Jesús cura y libera, y el cristiano no puede mirar hacia otro lado ante el sufrimiento. Y vida de oración: el Espíritu no es un adorno. Es un don que se acoge. Y se acoge con escucha, con silencio, con Palabra de Dios, con vida sacramental».
Para concluir el Pastor diocesano animó a los presentes a continuar el camino cristiano una vez finalizado el tiempo de Navidad, recordando que la fe se vive especialmente en lo ordinario. «Con el Bautismo del Señor termina el tiempo de Navidad. Pero no se nos “acaba” Jesús. Nos queda —para siempre— ese Jesús que acabamos de celebrar como Niño recién nacido, y que hoy el mismo Dios nos presenta diciendo: “Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco”».
Finalmente, Don Sebastián agradeció expresamente la presencia de la Capilla Musical Los Seises del Salvador de Úbeda, destacando su aportación a la solemnidad y profundidad espiritual de la celebración, subrayando que su canto «ha sostenido nuestra oración y ha embellecido la alabanza de la Iglesia».

Tras la celebración eucarística, la Capilla Musical Los Seises, junto a los fieles allí presentes, pudieron venerar el Santo Rostro en la Capilla Mayor.
