Palabras de bienvenida y saludo de Don Amadeo al Obispo Sebastián

Con mis últimas palabras como Pastor de la muy amada Diócesis del Santo Reino de Jaén, me dirijo a nuestro Obispo electo Don Sebastián, que en esta celebración Eucarística tomará posesión de esta Sede Episcopal como el 76 sucesor de San Eufrasio. Con él está el Nuncio de Su Santidad, portador de la Bula Pontificia, que ratifica su elección y nombramiento; le acompañan un nutrido grupo de arzobispos y obispos, encabezados por el Señor Arzobispo de Granada, nuestro metropolita, y por el Señor Obispo de Cartagena, Don José Manuel Lorca Planes, del que Don Sebastián ha sido Obispo Auxiliar. Le hablo en nombre de este pueblo de Dios, hoy presente masivamente, en una muy amplia representación, en la Santa Iglesia Catedral de la Asunción de la Virgen, relicario del Santo Rostro de Jesús.

Somos la Iglesia que camina en las ciudades y pueblos de esta histórica Diócesis, situada en un mar de olivos y entre bellos paisajes, y que hoy recibe, con gratitud al Santo Padre, a su nuevo Pastor. Somos un pueblo cristiano en marcha, siempre ilusionado y siempre disponible; así me lo encontré, guiado entonces por mi predecesor, Mons. Ramón del Hoyo, y así se lo encontrará usted, si he sabido administrar, colaborando con el Espíritu Santo, este precioso capital humano y espiritual que me fue encomendado. Durante estos poco más de cinco años hemos sido una Iglesia sinodal y ahora se la encontrará activamente participando en el Sínodo al que nos ha convocado el Papa Francisco, en el que se nos invita a afianzarnos en nuestra identidad de Iglesia caminante y en salida. Le puedo asegurar que la participación activa, creativa e ilusionada en el Sínodo universal está plenamente encauzada.

El laicado, los consagrados y consagradas, los diáconos y el presbiterio diocesano constituyen una Iglesia viva que ha ido renovándose tanto en su pastoral ordinaria, como en otras muchas iniciativas y acciones, todas orientadas en comunión y evangelización. Hemos caminado con una Plan Diocesano de Pastoral que, en sintonía con Evangellii Gaudium, nos ha alentado en un sueño misionero, el de llegar a todos con una pastoral claramente de anuncio activo del Evangelio de Jesucristo.

  • Sin perder el rumbo de hacer bien y situar adecuadamente el camino ordinario de la fe y de la vida cristiana de nuestras comunidades, hemos entrado a fondo en la vida en comunión de nuestra Diócesis, consolidando el espíritu sinodal en las instituciones, tanto diocesanas como arciprestales y parroquiales, para que todo nos llevara a caminar con una participación responsable en la vida de nuestra Iglesia, que ha querido ser casa común en esta sociedad jiennense.
  • Hicimos el firme propósito de ponernos en estado permanente de misión, y le puedo asegurar que, poco a poco, se ha ido modificando la concepción de la fe y la vida cristiana de muchos, sobre todo al descubrir que cada bautizado es una misión en el mundo.
  • Nuestro Plan de Pastoral nos ha llevado a una profunda reflexión sobre la vida sacramental y eucarística de nuestras comunidades, nos ha situado en la escucha de la Palabra, en la oración y en el aliento de promover y cuidar todo lo que ayude a cada cristiano a consolidar su vida en santidad.
  • La caridad, que siempre ha sido una virtud bien cultivada entre nosotros en actitudes y en realidades institucionales, nos hizo entrar en todas las marginaciones, de las que se está ocupando la misión social y caritativa de la Iglesia en esta tierra.

En torno a la comunión, la evangelización, el culto, la espiritualidad y servicio de la caridad, ha girado nuestro itinerario como Iglesia en todas sus instituciones: curia diocesana, arciprestazgos, parroquias, movimientos y grupos. Viene usted, por tanto, no a una Iglesia perfecta, pero sí a una Iglesia soñadora de caminos que la lleven a mostrar el rostro de Cristo a todos y en especial a los más heridos en su vida interior y en sus situaciones humanas y sociales. Se encontrará usted en Jaén con un humus religioso, bien favorecido por un rico universo de devociones y advocaciones cristológicas, marianas, y de tantos santos y mártires como se veneran en esta Iglesia.

Como la Diócesis de Jaén tiene como Madre y Patrona a la Virgen de la Cabeza, a ella que le pedimos que le proteja en su ministerio entre nosotros. ¡Dios guarde siempre a nuestro Obispo Sebastián!

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo Administrador Apostólico

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