Carta Pastoral en el Día de la Iglesia Diocesana, 2017: ‘Somos una gran familia contigo’

 

Queridos diocesanos:

Un año más, vuestra Iglesia, la que os ha visto nacer a la fe, la que os ha acompañado en vuestro crecer en la vida cristiana, la que ha estado a vuestro lado mientras os hacíais hombres y mujeres que asumían su vocación en cualquiera de las llamadas que el Señor os haya hecho, os dice que cuenta con vosotros y vosotras en el día a día de su misión. Por eso, el mensaje que en este año nos dirige, en el Día de la Iglesia Diocesana, pone toda su fuerza en el “contigo”.

En efecto, ese “contigo” somos tú y yo, somos todos los que a partir del bautismo nos cobijamos en una familia común, la gran familia de la Iglesia. Nosotros, en la que vive en Jaén. Es verdad que, como sucede en toda familia humana, no todos vivimos los lazos de la misma manera y con la misma intensidad; pero todos, sean como sean nuestros vínculos, sabemos que esta familia, que es nuestra Iglesia, está siempre disponible, desde que nacemos hasta el mismo día, la misma hora de nuestra muerte.

En esta familia, lo sabéis muy bien, el centro es Jesucristo; en torno a Él y entorno a lo que el mismo Dios nos va dando con su amor en la rica y fecunda vida de la Iglesia, cada uno de nosotros va experimentando la belleza, la alegría, la paz, la fraternidad que va construyendo en nuestras relaciones familiares. En realidad, todo el bien de la Iglesia se fecunda en la misión que cada uno de nosotros realiza en ella y todo se hace entre todos: los sacerdotes, los consagrados y los laicos cristianos, inmensa mayoría de esta familia, la que desarrolla su vocación en medio del mundo.

Tu Iglesia, la de Jaén, en la que vives y en la que te sientes en la gran familia de la Iglesia universal, tiene un pastor, que, en el nombre del Señor, te convoca, te anima, te reúne, te envía y hace de padre en la fraternidad familiar. El que ya conocéis, después de un año entre vosotros, como vuestro Obispo Amadeo, os dice a cada uno: SOMOS UNA GRAN FAMILIA CONTIGO. Pero, al escribirlo, quiero poner el acento en el “contigo”, porque, como en todas las familias, el conjunto no anula nunca el afecto personalizado de los padres. Tú, tú y tú, con tu nombre, con tu vida, con tu fe, con tu responsabilidad, tienes que construir el clima de fraternidad y de servicio que la Iglesia ha de vivir y mostrar.

La gran familia de la Iglesia se consolida, sobre todo, en el compartir, que siempre es para servir. La Iglesia, la tu Diócesis, no quiere nada para sí misma, si te pide que compartas bienes espirituales, valores morales o ayudas materiales, es para convertirlo todo en misión: es para colaborar en la transmisión de la fe, es para fortalecer el testimonio de la vida cristiana, es para servir a los pobres. Por eso, cuando te digo que somos una gran familia contigo, te digo que te muestres generoso, generosa, que de lo tuyo, de lo que necesitas para ti, dediques una parte al bien común de tu Iglesia; que es el bien de la persona, de la sociedad, del mundo, de los pobres. Sólo contigo se sostiene a los que han entregado su vida al servicio de la Iglesia; sólo contigo se llevan hacia adelante las acciones catequéticas y formativas de la acción evangelizadora; y sólo contigo, tu familia, la Diócesis, se muestra generosa en el mandato que ha recibido de Jesucristo de atender a los pobres. Gracias, porque sé, como se comprueba cada día, que en esta Iglesia de Jaén no se necesita insistir mucho en generosidad.

En este año tan especial para nosotros, en el que desde la guía de nuestro Plan de Pastoral nos estamos afianzando en una vida en comunión, os animo especialmente a insertaros afectiva y efectivamente en la gran familia que somos todos los que compartimos fe y vida en nuestra Iglesia Diocesana de Jaén, la del Santo Reino. Nuestra inserción estará motivada siempre porque nos sentimos corresponsables en ella.

El Obispo Amadeo, padre de esta gran familia, cuenta contigo.

Jaén, 12 de noviembre de 2017

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

Compartir: