Carta Pastoral Día de la Iglesia diocesana 2021: «Somos lo que tú nos ayudas a ser»

Somos lo que compartimos.

Somos una gran familia contigo

Afortunadamente, en estos tiempos de la Iglesia y en nuestro futuro inmediato, la sinodalidad en la Iglesia serán el estilo de convivir y actuar, que todos hemos de adoptar como ordinario en nuestra pertenencia eclesial. No se trata, como a veces se piensa, de una novedad; es algo que tiene su origen en el mismo modo de ser Iglesia que quiso Jesús. Eso lo comprendieron de inmediato los primeros cristianos en cuanto miraron a su alrededor y vieron que no era posible cumplir su misión sin contar con todos los hermanos que se iban sumando en la misma fe o que simpatizaban con los que ellos creían y vivían”. “Crecía el número de creyentes, una multitud tanto de hombres como de mujeres, que se adherían al Señor” (Hch 5,14).

Esta vida en común la cuenta el libro de los Hechos de los Apóstoles, de un modo muy ejemplar: “Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno” (Hch 2, 44-45). Aunque había algunas excepciones, que confirman la regla, este modo de vida era el que definía e identificaba. Caminaban unidos y con participación corresponsable de todos; por eso eran conocidos, una vez que su vida comenzó a ser socialmente significativa, como los del camino. Los cristianos son los que caminan juntos. Ese es ya no sólo su nombre sino su modo de ser. San Juan Crisóstomo, por ejemplo, escribe que Iglesia es el «nombre que indica caminar juntos (σύνoδος)». Explica que “la Iglesia es la asamblea convocada para dar gracias y cantar alabanzas a Dios como un coro, una realidad armónica, donde todo se mantiene unido, porque quienes la componen, mediante su relación recíproca y ordenada, coinciden en el mismo sentir”.

Como hacían los primeros cristianos, este modo de ser y de vivir supone que, entre todos y en todo, también hoy asumimos la responsabilidad de llevar adelante la misión de la Iglesia. No hace falta que te diga que hoy nadie puede sentirse excluido del camino eclesial. Como los primeros cristianos, también nosotros hemos de mostrar una Iglesia sinodal, que sea comunión, participación y misión. Eso significa que todo lo compartimos, también los bienes, porque el camino en comunión será sostenido por todos.

El mensaje en el Día de la Iglesia Diocesana para este año de 2021 sugiere la participación en todo. Pero es indudable, como podéis comprobar por los datos que se ofrecen en esta publicación que tienes en tus manos, que también se está indicando de un modo claro que, en esta gran familia a la que perteneces, se necesita tu ayuda económica. Aunque lo hacemos cada año, de un modo claro y exhaustivo, también en esta ocasión se nos dice que todo lo que hacemos como Iglesia, en cualquier servicio, necesita el apoyo económico. Es por eso que una vez más tu Obispo, animador y administrador, siempre acompañado por unos excelentes equipos, pide tu generosidad espontánea y libre para poder llevar adelante la misión de nuestra Iglesia diocesana de Jaén en la evangelización, en el mantenimiento de los lugares de culto y oración, en el cuidado de los espacios de comunión y, de un modo especial, en el servicio de la caridad.

Te pido, por tanto, poniendo mi mano paternal y fraterna, que ayudes a tu Iglesia diocesana. Te puedo asegurar que cualquier ayuda que se preste es poca para las necesidades que hoy se presentan en nuestra misión, que como sabes, porque vives el día a día de nuestro quehacer, es muy amplia.

Recibe mi afecto y mi oración y, si te parece bien, pon también tu afecto fraterno en la Iglesia y ayuda a que nuestro caminar juntos sea lo más digno posible.

+ Amadeo Rodríguez Magro
Administrador Apostólico de la Diócesis de Jaén

 

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