Una inolvidable experiencia de fe

Avanzaba la noche del domingo, retornábamos a nuestra tierra las más de cuarenta personas, entre laicos y sacerdotes (de las parroquias de S. Félix de Valois, Cristo Rey y S. Pedro Poveda de Jaén, Inmaculada Concepción de Arroyo del Ojanco, S. Juan Bautista de Peñolite y S. Sebastián de Linares), entre niños, jóvenes y adultos, que asistimos en el colegio La Salle Bonanova de Barcelona, al Encuentro de Laicos de parroquia y IV Asamblea de Acción Católica General (ACG).

Ilusión, esperanza, felicidad, energías renovadas, compromiso con nuestra Iglesia, convencimiento de la importancia del laicado, fuego del Espíritu en el corazón… son algunos de los sentimientos que nos trajimos, todo ello iluminado con la alegría del que se ha encontrado con Jesucristo.

Han sido cuatro días de intenso trabajo, iniciado cada día con la oración y finalizado con la celebración Eucarística, que nos reúne a todos como Pueblo de Dios. Trabajo centrado en la misión que ha de tener todo bautizado, la Evangelización: “Anunciar a Jesucristo con obras y palabras”.

Tras la acogida a los cerca de 1000 laicos provenientes de 40 diócesis españolas, acompañados por un importante número de sacerdotes, el jueves a las 16:30, con la presencia del Presidente de la CEE, D. Juan José Omella; de su Secretario General, D. Luis Argüello; y otros obispos, comenzó el Acto inaugural “Anunciar a Jesucristo”, preparado por ACG de Málaga, en la que tuvieron un sentido recuerdo hacia aquellos miembros que han fallecido en estos últimos años. El artista y educador Patxi Velasco, con una exposición muy pedagógica y adaptada al amplio y heterogéneo auditorio, respondió de manera  muy dinámica, a una serie de cuestiones que se nos plantean tras asumir que nuestra misión es Anunciar a Jesucristo (Kerigma), el ¿Quién?, ¿Cómo?, ¿Dónde? y ¿Cuándo? de ese anuncio.

Con la Eucaristía presidida por D. Carlos Escribano, arzobispo de Zaragoza y presidente de la Comisión de Laicos, Familia y Vida de la CEE, que señaló que la refundación de ACG es un “don del Espíritu” y que la tarea “es bella”, por lo que tenemos que sentirnos “afortunados por comprometernos con ella”; y la posterior cena de productos típicos, llevados por las distintas diócesis, cena compartida como una gran familia, finalizó un intenso día donde se translucía la felicidad del reencuentro tras tres años.

La mañana del viernes, tras la Oración por sectores (adultos, jóvenes e infancia) se trabajó el “Anunciar a Jesucristo con Obras”, a través de dinámicas (pedagógicamente montadas por Patxi Velasco) y trabajos por grupos pequeños. Finalizado el almuerzo, la tarde se dedicó a trabajar el “Anunciar a Jesucristo con Palabras”también mediante dinámicas. En este tema participó el dominico experto en marketing religioso Carlos Luna. Con la Asamblea sectorial finalizó el trabajo del día, trabajo que se vio culminado con la celebración eucarística en un lugar tan emblemático e inolvidable como la Sagrada Familia. Presidió D. Antonio Gómez Cantero, obispo de Almería y Consiliario de ACG, que alentó a todos los presentes a hacer de ACG una realidad, que se vuelve cada vez más necesaria en la Iglesia de hoy. Una ACG que tiene la vocación de manifestar la manera habitual apostólica de los laicos, como organismo que los articula de forma estable y asociada dentro del dinamismo de la pastoral diocesana.

El sábado comenzó con la Oración por sectores, trabajándose después el tema “Testigos en el mundo”, ámbitos de presencia pública (verdaderos lugares donde dar testimonio del Evangelio), mediante dinámicas y actividades, por sectores, centradas en el compromiso de construir un mundo mejor, una responsabilidad que nace de la fe y que ha de ser acompañada por nuestras parroquias.

Antes del almuerzo, se celebraron dos Eucaristías por sectores, desplazándose los adultos a la cercana iglesia de S. Gervasio, donde la celebración fue presidida por el obispo auxiliar de Barcelona D. Javier Vilanova. Por la tarde, se asistió al “Diálogo intergeneracional”, a cuya conclusión se hizo una puesta en común a cargo de ACG de Cartagena, y se procedió a la presentación y votación de las líneas generales que van a marcar el trabajo de Acción Católica General durante el próximo cuatrienio.

Las líneas de trabajo, presentadas de una manera amplia y genérica, se encuadraban dentro de las cuatro dimensiones constitutivas de la ACG: Espiritualidad, Misión, Formación y, Organización, propiciando, desde la parroquia, que “otros se encuentren con Jesucristo e impulsar compromisos personales y comunitarios que transformen la vida de los que tenemos alrededor, con especial atención a los más pobres”. Posteriormente, dichas líneas se verán concretadas en distintas acciones marcadas por las más de doscientas propuestas recogidas durante los días del Encuentro. Las líneas generales de trabajo fueron ampliamente aprobadas por las diócesis asistentes.

Y como aún se podía con el cansancio, la noche libre se dedicó a realizar unas visitas turísticas que ACG Barcelona había preparado, fuera de horario, para todos aquellos que quisieran conocer algo más de Barcelona.

Finalmente, el domingo por la mañana se celebró el Acto de Clausura, preparado por los jóvenes de ACG Albacete, en la Iglesia de Santa María del Mar. Acabado dicho acto, a las 12 comenzó la Misa presidida por el cardenal Juan José Omella, presidente de la CEE.

En su homilía, comenzó diciendo que a los párrocos de su diócesis les daba alegría saber que hay brotes de esperanza en esa tierra, pareciéndole precioso la presencia de ACG con su lema “Anunciar a Jesucristo con obras y palabras”. Seguidamente se preguntó: “¿Cómo anunciar en el siglo XXI a Jesucristo?”, respondiendo que con tres actitudes. La primera, la señalaba el Evangelio del día: “orando”, pues los cristianos son hombres de oración, y escucha a Dios, pues quien escucha a Dios, escucha a los demás. “En la oración se produce el encuentro con el Señor que nos purifica, nos transforma, y nos envía a la misión”.

La segunda actitud para evangelizar sería “la fraternidad”, pues en nuestro mundo vivir la fraternidad, es la Asamblea Cristiana, “y aquí estamos todos, niños, adolescentes, jóvenes, adultos, mayores, todos juntos formamos esa comunidad, dónde Jesucristo nos une, la Eucaristía es unión y comunión”. Y la tercera actitud es “la alegría”. “Empezasteis la Asamblea con mucha alegría y ese es el buen camino, pues la alegría brota del encuentro con Jesucristo”. Finalizó sus palabras animando a todos a “ser testigos, del amor de Jesús, en medio del mundo”.

Difícil es resumir en unas líneas todo lo vivido y experimentado por niños, jóvenes y adultos durante estos días en Barcelona, en sinodalidad, pues todos caminamos juntos, en una misma misión. Algo ha quedado claro, no estamos solos, no podemos caminar solos, hemos de ir unidos, en una comunidad que trascienda nuestras pequeñas iglesias más locales. La tarea del bautizado, la misión, no es de una sola parroquia, sino del conjunto de todas ellas. Cuando uno sienta que está solo, o se pregunte que su comunidad aislada qué puede hacer por Jesucristo, basta acudir a uno de estos encuentros, basta con adentrarse en la ACG para descubrir que uno no está solo, que son muchas las comunidades, todas con sus problemas y necesidades, que están embarcadas en esta maravillosa tarea de “Anunciar a Jesucristo con obras y palabras”

Comisión diocesana ACG Jaén

Galería fotográfica: «Encuentro de Laicos de parroquia»

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