Monseñor Chico Martínez envía a los 120 jóvenes que participarán en la PEJ’22, en Santiago de Compostela

La Catedral de Jaén acogía, en la tarde de ayer, la Misa de envío de los 120 peregrinos que iban a comenzar el Camino de Santiago y participar en la PEJ’22, junto a la Delegación de Juventud. Durante la celebración el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, quiso pedir a todos los fieles diocesanos, especialmente, a los 19 conventos de clausura, que rezaran, durante estos días, por los jóvenes peregrinos, para que su camino dé abundantes frutos y sean fermento en medio de este mundo.

Pasadas las 20.30 horas, comenzaba la procesión de entrada desde la Plaza de Santa María. A la cabeza, la réplica de la Cruz de la JMJ de Úbeda, a la que le seguía la marea de jóvenes. Cerraba la comitiva el Obispo; junto el Vicario Territorial de Jaén y Mágina, D. Jesús Millán; el Delegado y el Subdelegado de Juventud, D. Juan Carlos Córdoba y D. José Navarrete; y media decena de sacerdotes, que acompañarán a los peregrinos.

Con la Cruz y el Santo Rostro, presidiendo el altar, comenzaba la emotiva Eucaristía, pidiendo perdón por nuestros pecados.

Las lecturas, la oración de los fieles y las ofrendas,  estuvieron participadas por los jóvenes y sus familias. El Evangelio de San Lucas, que hacía referencia al camino de Emaús, fue proclamado por el Diácono Permanente, D. José Bellido. El acompañamiento musical corrió a cargo del grupo católico Kehilá.

Homilía
Durante su homilía el Obispo quiso dirigirse a los jóvenes para recordarles, que “esta noche, partimos en peregrinación desde este lugar tan emblemático para toda nuestra Diócesis: nuestra Catedral, el joyero que custodia el Santo Rostro de Cristo, que preside este altar. Y como en otros años Jacobeos, nos unimos a otros jóvenes de Europa, para llegar a la tumba del Apóstol Santiago, el que tantas veces contempló el Rostro del Señor y contempló su mirada, escuchó su voz, vio su sonrisa y su seriedad ante las distintas injusticias con las que se encontró…”. Y añadió: Llegar al sepulcro de Santiago, postrarse delante de sus reliquias, es casi como abrazar a Jesús, es llegar al ambiente de Jesús, entrar en el círculo de sus íntimos, escuchar su Palabra, compartir la fe y el amor por el Maestro de aquellos primeros discípulos. Caminar hacia Compostela es como peregrinar hacia la Iglesia de los orígenes, hacia lo más íntimo, lo más puro, lo más verdadero de la Iglesia de Jesús. Y a la vez es entrar en comunión con la historia de la Europa cristiana, con esa inmensidad de fieles y buscadores de Dios que forman la gran familia de «los hermanos y amigos de Santiago», que desean alcanzar la plenitud de su vida”.

“Por tanto, queridos hijos,- continuó el Pastor diocesano- vamos a iniciar un camino de fe, un camino donde queremos renovar nuestra vida, conoce más al Señor, convertir nuestro corazón a Él, afianzar nuestras raíces de identidad cristiana, como hijos de Dios, y, por tanto, fortalecer nuestra comunión eclesial, como partícipes de una gran familia, la Iglesia depositaria de una gran misión: ayudar al hombre a que alcance su plenitud, encontrando y viviendo en Dios”.

Asimismo, los invitó a hacer un buen camino y a evitar no ser humildes o generosos y no estar pendientes de las necesidades de los demás. Y, por supuesto, “la gran tentación de no querer tropezarte con Dios a no tropezar con Dios, porque esto te llevaría a hacer un camino en balde”. “El Camino de Santiago no es una ruta turística. Es un encuentro con Dios en Cristo”.

Finalmente, Don Sebastián culminó pidiendo que el camino que iban a emprender los acercara más al Señor: “Que camine junto a nosotros, no solo ahora, sino a lo largo de toda nuestra vida, para que juntos lleguemos a la plenitud de nuestro ser, a través del gran pórtico de la Gloria. Que María Santísima, la Virgen de la Cabeza, nuestra Patrona, nos cuide y nos proteja con el manto de su amor maternal. Amén”.

Envío de los peregrinos
Tras la comunión, los jóvenes y sus familias rezaban la oración de la PEJ’22. Posteriormente, el Obispo procedió al envío de los peregrinos, que de rodillas, recibieron la bendición con el Santo Rostro y fueron asperjados con agua bendita.

Antes de culminar, Don Sebastián quiso felicitarlos y les pidió que, ante la tumba del primer Obispo de Jaén,  San Eufrasio, donde van a comenzar ese camino, rezaran por la Diócesis del Santo Reino y también por él, para que su ministerio episcopal sea fecundo.

Igualmente, los animó a acercarse a los sacerdotes que los acompañan y que ponen a su servicio su ministerio presbiteral, para celebrar las Eucaristías, confesarlos o simplemente escucharlos: “Esto os ayudará a tener una experiencia plena”, subrayó.

Tras la foto de familia ante la Puerta del Perdón, y la cena en la Casa de la Iglesia, los jóvenes emprendían el viaje hacia la ciudad de Compostela, donde abrazarán al Apóstol Santiago y participarán en la PEJ´22, con miles de jóvenes más, del 3 al 7 de agosto.

Galería fotográfica: «Misa de envío de peregrinos»

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