Los mayores de la residencia ‘Altos del Jontoya’ reciben la visita del Obispo de Jaén

El III domingo de Adviento, el de Gaudete, se vivió con una alegría especial en la residencia de mayores, ‘Altos del Jontoya’ de Jaén. Y es que las personas mayores que allí  viven, junto con la dirección y trabajadores de la residencia,  pudieron compartir la Santa Misa con el Obispo de la Diócesis Don Amadeo Rodríguez Magro.

El Pastor diocesano giró visita a esta residencia, ubicada a las afueras de Jaén, y gestionada por Mensajeros de la Paz. Allí pudo conocer las sus fabulosas instalaciones, que cuenta con unas vistas privilegiadas de los entornos de Jaén, y lo que es más importante, con el cariño y el buen trato de todo el personal: trabajadores, equipo directivo, voluntarios…

Tras visitar las instalaciones, y recibir el cariño y afecto de muchos de los mayores que allí se encontraban, Don Amadeo presidió una Eucaristía que estuvo concelebrada por D. Julio Millán, sacerdote responsable en la Diócesis de Mensajeros de la Paz.

Homilía
Durante su homilía, el Obispo de Jaén, quiso resaltar que para él “había sido una suerte” ser invitado a la residencia ‘Altos del Jontoya’ para celebrar la Eucaristía. Del mismo modo destacó que en este domingo de Gaudete o de la Alegría “seguimos preparando la venida de Nuestro Señor Jesucristo”. Y afirmó, “Estad siempre alegres en el Señor, el Señor está cerca. Por eso yo os invito a poner el corazón en actitud de alegría siempre”.

Don Amadeo, en referencias a las lecturas de la Misa, les dijo a los mayores: “Nunca, nunca, nunca debemos considerar nuestro corazón y el mundo como un desierto, porque hay alguien que nos ama y que nos quiere y que quiere hacer de este mundo nuestro, de nuestra propia vida y de nuestro corazón, un vergel, un gran jardín, y ese es Jesucristo”.

Siguiendo con el símil del desierto y el jardín, el Prelado jiennense afirmó: “Desde que he llegado a la residencia he conocido a personas con corazón maravilloso. En esta casa hay tantos signos de belleza, de bondad y de verdad que se puede decir que vivís en un jardín que ha nacido en un desierto”.

También tuvo palabras de cariño para Mensajeros de la Paz, institución que gestiona esta residencia, de quienes dijo: “Esta institución que os acoge, que os sirve, que está a vuestra disposición constantemente, tanto el personal laboral como los voluntarios… Mensajeros de la Paz es como un árbol frondoso, que ha nacido en el más hermoso de los jardines que uno se pueda imaginar”; a lo que añadió, “Todos los voluntarios y personal tenéis que ser para todas y cada una de las personas que viven aquí, Mensajeros de Jesús, testigos de la verdad de la Navidad, de la presencia del amor de Dios en medio del mundo”.

Para concluir la homilía, Don Amadeo animó a los mayores a reconocer la labor de Mensajeros de la Paz: “Que seáis capaces de reconocer todo el amor, toda la dedicación, el servicio, la atención que os dedican todos los ‘juanes bautistas’ que hay por aquí, que son Mensajeros del amor de Dios”

Uno de los momentos más entrañables tuvo lugar durante el ofertorio, donde  además del Pan y el Vino, llevaron hasta el altar un bastón y unas medicinas, y también a dos residentes con las que quisieron representar a todas las personas que viven allí, como ofrenda al Señor.

La Eucaristía estuvo armonizada con los cantos de Oro Viejo, que con sus voces pusieron el toque más navideño a la celebración.

 

Galería Fotográfica: “Eucaristía en la residencia ‘Altos del Jontoya'”

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