Fernando Ruano recibe la admisión a órdenes en su parroquia de Arjonilla

Gran acontecimiento el que acogió la parroquia de La Encarnación de Arjonilla en la víspera del Corpus Christi. El seminarista Fernando Ruano, natural de la localidad, recibía, de manos del Obispo de Jaén la admisión a las órdenes sagradas. Este rito, vigente desde el Vaticano II, y que en su día sustituyó a la “tonsura”, es un paso más en su camino vocacional y como candidato al sacerdocio ministerial al que se siente llamado.

Antes de la celebración eucarística, el Seminario organizó un encuentro vocacional en el que invitaron a los jóvenes de Arjonilla y al que también se unieron de otros pueblos de la campiña jiennense. En la recoleta ermita de Jesús, frente a la parroquia, el seminarista que iba a recibir la admisión a las órdenes dio su testimonio vocacional contando qué le impulsó a entrar en el seminario. Como testigos de sus palabras, se encontraban el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez; el Rector y los formadores del Seminario; así como los compañeros que junto a él viven la vocación sacerdotal.

Fernando animó a los jóvenes congregados a no tener miedo a abrir su corazón a Cristo, ya que es si aceptas lo que “el Señor ha soñado para ti, hallarás la verdadera felicidad”, atestiguó el joven.

La preciosa parroquia de la Encarnación, datada de mediados del XVI, en estilo gótico isabelino, acogió la celebración de la Eucaristía. Preciosamente adornada, San Roque patrón de la localidad y la Virgen de las Batallas presidían el presbiterio. La Eucaristía, dio comienzo al concluir el encuentro vocacional. Presidida por el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, estuvo concelebrada por el párroco del pueblo, D. Ángel Sigüenza; los Vicarios de zona, D. Ildefonso Rueda, que es además hijo del pueblo; y D. Jesús Millán; así como el Rector y formadores del Seminario. Fieles de la parroquia y familiares del seminarista fueron los encargados de hacer las lecturas. El coro parroquial dignificó la celebración con los cantos.

Homilía

El Obispo de Jaén dio comienzo la homilía dando gracias a Dios por el joven que iba a ser admitido a las sagradas órdenes: “por tu vida y por la respuesta que has dado a su llamada.  El paso que hoy das, supone un momento importante en el reconocimiento de la responsabilidad de darte a conocer en verdad y de ser auténticamente reconocido por la Iglesia como candidato a las Órdenes sagradas. No se trata todavía de aquella llamada al Ministerio, que la Iglesia realiza, en el nombre del Señor, en el momento de la ordenación. Pero es un reconocimiento eclesialmente público y comprometido de la solidez de tu vocación, que ya da lugar a un itinerario de preparación, propiamente tal, al ministerio sacerdotal”.

En la víspera del Corpus Christi, Don Sebastián recordó que “ esta fiesta, está dirigida especialmente a fortalecer la fe en la presencia real del Cuerpo de Cristo en la Eucaristía y fomentar la piedad y la veneración de los fieles ante el Cristo ofrecido, glorificado e intercesor, hecho presencia y cercanía”. Y en alusión al seminarista expresó, “Querido Fernando, dentro de un tiempo, si así es la voluntad de Dios, serás consagrado especialmente para el servicio de este gran Ministerio. ¡Qué grandeza y qué gran don recibirás en ese momento, que configurará plenamente tu vida!”. Para añadir, “La celebración de la Admisión, es un acto litúrgico y por tanto un acto de Jesucristo Sacerdote y de la Iglesia guiada por el Espíritu Santo, estamos ante una realidad eficaz, lo que significa que: Dios te comunica la Vida Trinitaria y hace crecer en la conciencia su presencia personal, amorosa y transformante en ti, de tal forma que puedas llegar a la Órdenes Sagradas con la dignidad que el Padre te ofrece en la Iglesia”.

Para finalizar su predicación, el Prelado jiennense recordó al joven el compromiso que ese día adquiría en su camino vocacional, y lo expresó con estas palabras: “A partir de hoy, eres ‘ofrenda permanente’, que se deja elevar a un nivel cada vez más sobrenatural, en espera de que sean pronunciadas sobre ti las palabras de la consagración sacerdotal. Por tanto, este rito que hoy vives debe producir un cambio notable en tu vida. En el ‘sí quiero’ que vas a pronunciar está implícito el deseo, el compromiso para evitar todos los obstáculos que puedan dificultar u oscurecer esta nueva relación con el Señor en la Iglesia”.

Rito de admisión

Después de la homilía, el seminarista, Fernando Ruano, sentado junto a sus padres y abuela en el primer banco, fue llamado al altar por el Rector del Seminario, D. Juan Francisco Ortiz. Allí, el Rector lo presentó ante el Obispo como candidato apto para ser admitido en las órdenes sagradas. Seguidamente, Don Sebastián interpeló al joven con dos preguntas: ¿Estás dispuesto, pues, a responder a la llamada del Señor, llevando a término su preparación de tal forma que llegues a ser apto de recibir, cuando llegue el día, la ordenación sagrada y ejercer así el ministerio en la Iglesia?  ¿Estás dispuesto a ir formando tu espíritu de tal forma que puedas servir fielmente a Cristo, el Señor, y a su cuerpo, que es la Iglesia? El futuro sacerdote respondió afirmativamente a ambas con las que oficialmente fue admitido a las Sagradas Órdenes que recibirá cuando concluya su formación, en tres años.

Familiares y amigos llevaron hasta el altar las ofrendas, que junto con el pan y el vino, entregaron al Prelado. De manos de Don Sebastián, el joven arjonillero fue el primero en recibir la comunión.

La celebración concluía entonando una Salve a la Virgen María y con una foto de familia.

Los salones parroquiales acogieron, al término, un aperitivo compartido con los fieles, familiares y amigos, que quisieron celebrar que Dios siga suscitando vocaciones al sacerdocio y llamando a jóvenes de este pueblo a la Mies del Señor.

 

Galería fotográfica: «Admisión a las órdenes sagradas a Fernando Ruano»

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