El Sínodo protagonista de la tradicional felicitación de Navidad al Obispo

Camino hacia Belén para contemplar al Mesías, como es habitual en estas fechas, la Curia diocesana estaba convocada, este miércoles, en el Seminario para mantener un encuentro y felicitar la Navidad al Obispo.

Cada año se elige para esta felicitación a una realidad de la Diócesis para que sean ellos, en nombre de todos los demás, los encargados de hacer público el mensaje de Navidad.

En el curso en el que la Diócesis prepara el Sínodo de la Sinodalidad, han sido dos representantes del equipo diocesano del Sínodo, los encargados de felicitar al Prelado jiennense.

Para Don Sebastián Chico Martínez estas son las primeras Navidades como Obispo de Jaén y también el primer encuentro con la Curia tras su toma de posesión. Al salón de recepciones del Seminario acudió un importante número de personas, entre ellos, cabe destacar al Obispo emérito, Don Amadeo Rodríguez Magro; el Rector y los formadores del Seminario, junto a los seminaristas; la comunidad de religiosas que cuida el Seminario; miembros de las Delegaciones y Secretariados; así como un importante número de sacerdotes y de comunidades religiosas.

Los seminaristas abrieron el acto cantando un villancico. Después, tomó la palabra en Vicario General de la Diócesis, Don Francisco Juan Martínez Rojas, quien tuvo unas entrañables palabras hacia el Obispo en las que quiso trasladar el verdadero sentido de la Navidad. “La Navidad es un tiempo especial. Es tiempo de sueños, como los del bueno de San José. Es tiempo también de magia, como tanto se repite ahora. Esa magia a la que me refiero es la blanca y deslumbrante ansia por conocer la verdad, que llevó a los sabios de Oriente -los conocidos Reyes Magos- a seguir una estrella, que los guio hasta el portal, donde encontraron al Niño Jesús con su Madre, y lo adoraron, reconociéndolo con sus dones como Dios, como Rey y como hombre encarnado, nacido del seno purísimo de María”. A la vez, el Vicario General subrayó en su intervención que ayer, hoy y siempre, es el Niño Dios, nacido de María en un pesebre el que da luz al mundo, y que esa luz la tiene que portar ahora Don Sebastián como Pastor diocesano: “Podemos hacer una comparación entre la sucesión apostólica que hemos vivido como Iglesia particular hace menos de un mes, y el comentario de Cromacio de Aquileya. La Iglesia de Jaén, querido don Sebastián, es un pueblo en camino que buscar encontrarse más íntimamente con Cristo, ese Jesús cuya fisonomía de amor misericordioso contempla en el Santo Rostro. No hacemos el camino solos. Nos guía siempre el pastor que el Señor, a través de la Iglesia, por medio del Papa, pone al frente de esta comunidad diocesana, y que hace presente con su ministerio apostólico el cuidado premuroso y atento del único y buen pastor, Jesucristo. Ayer Amadeo, hoy Sebastián, pero siempre, desde hace muchos siglos y ojalá hasta el final de los tiempos en esta Iglesia, Jesucristo. Por eso, usted, querido don Sebastián, es ahora la estrella que guía el camino de estos bautizados que son pueblo santo de Dios entre olivares, y que quieren encontrarse con Jesús para adorarlo, reconociéndolo como el sentido último y pleno de sus vidas”.

DSC_0039 A continuación, José Ibáñez y la Hermana María Daniela de Juano Capovilla, Eucarística de Nazaret, y ambos miembros del equipo diocesano del Sínodo, tomaron la palabra para felicitar en nombre de todos los fieles de la Diócesis al Prelado jiennense. Una intervención que quiso trasladar el verdadero sentido del Sínodo al que está llamado la Iglesia.

“Hemos venido en representación del Equipo sinodal diocesano, pero también del pueblo jienense y en especial de todos aquellos que nos han pedido que le hagamos llegar sus saludos, su afecto y sus mejores deseos para estas fiestas. En estos últimos días, el Señor en su Palabra nos ha invitado a contemplar y a aprender de la actitud de María, la mujer que al recibir la más extraordinaria noticia de todos los tiempos se pone en camino para servir, para ayudar a su prima y para compartir y comunicar la gran noticia de la salvación. Ella es nuestra inspiración en este momento tan especial en que somos invitados a caminar juntos, y lo hacemos con la misma ilusión y alegría que María, que en su encuentro con Isabel nos enseña que el Señor siempre sale a nuestro encuentro, en cada tiempo, en cada lugar y en cada realidad”.

El Obispo de Jaén cerró con su intervención esta ya tradicional felicitación navideña. Su intervención, en la que agradeció la presencia de tan numeroso grupo de personas y en especial la de su predecesor, Don Amadeo, quiso también ser un agradecimiento por la acogida que le ha brindado el pueblo de Jaén en su llegada a la Diócesis.

En sus palabras, el Prelado jiennense quiso, contemplando el misterio de la Natividad, hacer un paralelismo por los caminos que juntos recorrieron, de alguna manera, los que estuvieron presentes en este acontecimiento que cambió el curso de la historia de la humanidad: Dios se hace hombre. Y lo comparó con el camino sinodal al que nos invita el Papa Francisco.

“La Iglesia de Jaén que camina unida, que lo hace en sinodalidad, y en la que se está trabajando desde todas las comunidades parroquiales, pequeñas y grandes, desde la capital hasta el último pueblo, con verdadero entusiasmo, para aportar ideas, para suscitar opiniones, para presentar conclusiones en esta llamada del Santo Padre Francisco que nos pide hoy a todos los cristianos del mundo, con vistas al próximo Sínodo de los Obispos, para que caminemos juntos como Iglesia respondiendo siempre a la voluntad de Dios, en este momento de la historia que vivimos, y con vistas a un futuro que siempre para nosotros cristianos es esperanzador”, expresó Don Sebastián.

Después, inspirándose en el recorrido de José y María hicieron camino a Belén; el camino que juntos recorrieron los pastores para llegar hasta el pesebre; el de los Magos de Oriente, siguiendo la estrella quiso poner de manifiesto que la sinodalidad a la que se llama a los fieles, hoy, está incluida, desde siempre, en los planes salvíficos de Dios.

“Recordemos a los que nos han precedido en el camino, a los que antes que nosotros ya caminaron juntos en otro tiempo, en otras situaciones, ante otras circunstancias y realidades. Y no olvidemos que todos y cada uno de esos caminos, como los que contemplamos en el misterio del nacimiento del Señor, están inspirados por el Espíritu, responde a los planes de Dios sobre la humanidad, sobre su plan salvífico. Miremos al Niño nacido en Belén, que desea nacer en nuestro corazón, en nuestra vida. Dejemos acariciarnos por su mirada, por su ternura, por su amor y pongámonos en camino. Mejor dicho, sigamos caminando juntos en ese camino que emprendimos en octubre y que nos llevará desde lo particular de nuestra Iglesia a la universalidad del Pueblo de Dios”.

Para finalizar sus palabras, el Prelado del Santo Reino animó  la Curia a vivir con alegría y esperanza este tiempo de Navidad, sin olvidarnos de los más desfavorecidos y pidiendo la intercesión de María: “Vivamos estos días con la mirada puesta en el pesebre, que ineludiblemente, nos acerca a los más necesitados, a los que sufren, a los enfermos, a los ancianos, a los que carecen de hogar, a los migrantes, a los temporeros, en definitiva, a los últimos. Disfrutemos de las pequeñas cosas que nos dejan estas fechas: momentos con la familia, tiempo de compartir, de forjar recuerdos, de recordar a los que no están. Que cada uno de estos días, sean fuente de alegría al sabernos amados por Dios que se hace hombre para seguir naciendo en cada uno de nuestros corazones”.

El acto concluyó entonando, todos juntos, el Adestes Fideles.

 

Galería fotográfica: «Felicitación de Navidad 2021»

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