El Obispo preside la festividad de San Sebastián en La Guardia

El patrón de La Guardia, San Sebastián, ha reunido a muchos vecinos de esta localidad, que querían honrar en su fiesta a su santo protector, en la preciosa iglesia de la Asunción. De manera privilegiada y preciosamente adornado, la imagen de San Sebastián presidía el presbiterio, para ser venerado por los fieles de la localidad.

El Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro, ha presidido la solemne Eucaristía en la que, con un aforo reducido, han querido participar el alcalde de la localidad, la Cofradía del patrón, y un grupo de fieles fervorosos. Junto con el Prelado jiennense han concelebrado el párroco, D. Juan Pedro Moya Haro; el Vicario parroquial, D. Joël Nsenkey y el sacerdote hijo del pueblo, D. Antonio José Morillo.

Las lecturas han sido participadas por feligreses y el Evangelio lo ha proclamado el vicario parroquial.

Homilía

Don Amadeo ha comenzado la homilía saludando a los guardeños, en la persona del alcalde; así como a los miembros de la Hermandad de San Sebastián y a los presentes. Sus primeras palabras han querido ser de reconocimiento para tantas «personas sacrificadas en estos días a causa de la pandemia», a la vez que ha apelado al sentido de la responsabilidad de todos para luchar contra la COVID-19.

Después, ha expresado el agradecimiento de La Guardia a su patrón, «tenemos una cosa muy importante que hacer en este día y es invocar a nuestros intercesores, a nuestros santos, en particular a San Sebastián, al que se le invoca de manera inmemorial para alejar las pestes». En este sentido, el Obispo ha recordado «el poder de la oración, el poder de Dios y le pedimos a San Sebastián para que nos libre de este mal que nos acecha estos días».

Asimismo, Don Amadeo ha querido recordar el fervor de La Guardia por San Sebastián y ha hecho memoria de este santo cuya devoción se remonta al II siglo de nuestra era: «Hoy celebramos a uno de los santos más queridos por la Iglesia con una devoción que se extiende por todo el mundo. Sebastián fue un noble que vivió una existencia arraigada en la fe. Y fue esa defensa de la fe la que lo llevó al martirio», afirmó el Obispo.

A la vez, ha querido reconocer a tantas personas que a lo largo de la Historia han dada y siguen dando la vida por defender su fe en Cristo: «La confesión en Jesucristo le costó la vida a San Sebastián. Y el que confiesa ha Cristo está confesando el mayor de los tesoros, porque es el que nos da la vida. Porque poco vale la vida de mi cuerpo, si pierdo la vida del alma. Seguir a Cristo es vivir en quién nos va a dar la alegría y el sentido de nuestra existencia».

Antes de entonar el himno a San Sebastián, dos niños han llevado hasta el presbiterio un presente al Obispo de Jaén, como agradecimiento por presidir el día grande de La Guardia. También, el párroco ha querido tener unas palabras de cariño y reconocimiento ante el Prelado jiennense, que Don Amadeo ha recibido emocionado.

Palabras del Párroco:

Querido Señor Obispo, su presencia en esta mañana en nuestra comunidad parroquial, en la que celebramos un día tan marcado en la vida de los guardeños, le queremos dar las gracias, en nombre propio, de la hermandad, de la comunidad cristiana y de las mismas autoridades civiles. He de decir al pueblo, que hoy está aquí por propia iniciativa, ha sido usted mismo quien deseo venir a celebrar este día con nosotros, lo que manifiesta su ser un buen Pastor, un buen Obispo, un buen Padre. Su llegada a nuestra Diócesis de Jaén, la hemos estado viviendo como regalo de la divina providencia. ¡No se puede hacer tanto en tan poco tiempo! Puso la Diócesis en las claves del Espíritu, como un nuevo Pentecostés, haciendo salir de los propios miedos y excusas personales, a todos: niños, jóvenes, adultos y mayores a la calle. Nos ha hecho a todos miembros y responsables de la Misión de la Iglesia. Dios tuvo un sueño para usted y usted los convirtió en otro “El Sueño Misionero de llegar a todos”, y nos contagió. Toda la Diócesis se puso en meta de salida, con su obispo a la cabeza, y desde entonces y hasta hoy, esta Iglesia particular de Jaén, no ha hecho más que moverse en los ritmos misioneros. Su episcopado ha sido de empuje laical, de animación sacerdotal… D. Amadeo, GRACIAS. La parroquia la Guardia reza por usted y se adhiere con afecto y responsabilidad misionera a su Obispo. Con Usted queremos ser, a imagen de San Sebastián, hombre y mujeres de este siglo XXI, que anuncian por doquier el Amor de Dios y que por Él todo vale la pena. D. Amadeo solo quiero que sepa que Jaén lo quiere y que los guardeños le queremos. La Santísima Virgen del Rosario, madre y patrona de este pueblo, lo guarde cada día con especial predilección y lo haga, como Ella lo fue, arca de la alianza, para poder seguir llevando y anunciando el gozo del Evangelio.

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