Beatificaciones 2013: Manuel Aranda Espejo, Seminarista de Monte Lope Álvarez

     Ahora se trata de la historia de un joven enamorado de Cristo, que sintió en su ojos la mirada del Señor y el su corazón el fuego de su Amor y ya no vivió más que para Él hasta morir por Él.
     Manuel Aranda Espejo fue sólo y todo eso: Un joven seminarista que dio la vida por el Señor y se convirtió, para todos los que entran en contacto con él, en un testigo de nuestra fe. Este joven atrae a jóvenes y mayores, a todos cuantos, llenos de ideales nobles, sienten la llamada para afrontar la vida con valentía y nobleza, a cuantos quieren comprometerse con su ser cristiano.
    Sí, fue un joven con valiosos dotes naturales, que se dejó embellecer sin límites por el Espíritu; fue un seminarista modelo, fiel a su vocación y, consecuente con sus compromisos, hasta el sacrificio de su vida. Joven de fortaleza férrea, capaz de resistir los más duros embates.
 
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