Un grupo de investigación de la Universidad de Jaén destaca a San Juan de Ávila como personaje clave en la historia universitaria de la provincia

     (SIC) “San Juan de Ávila es una figura fundamental de la historia universitaria de la provincia”, subraya la filóloga de la Univesidad de Jaén (UJA) María Dolores Rincón, que ha estudiado junto con el equipo de investigación Humanismo Giennense la obra del Maestro durante más de trece años. La experta añade que se trata de uno de los personajes más importantes del siglo XVI y no sólo en el campo espiritual.
     Se le reconoce como el predicador o el apóstol de Andalucía y realizó buena parte de su labor en la provincia de Jaén, donde jugó un papel esencial en la creación de centros de enseñanza de distintos niveles, hospitales y otros centros sociales, según explica María Dolores Rincón. Prueba de ello es que colaboró activamente en la puesta en marcha de la institución universitaria de Baeza siendo patrono de la misma desde 1540.
     San Juan de Ávila recibió el año pasado el título Doctor de la Iglesia, un mérito concedido por el Papa a los grandes maestros de la fe. La investigadora de la UJA señala que sólo treintena y cinco personas en toda la historia han recibido este reconocimiento, y entre ellos sólo cuatro españoles. Además del ya mencionado San Juan de Ávila, San Isidoro de Sevilla, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.

     “Era un hombre práctico y auténtico. Vivía la religión desde la experiencia, era un cristiano de vivencia. Tenía una gran formación y fue un reformador”, subraya María Dolores Rincón. La experta añade que uno de sus grandes méritos fue saber orientar a sus discípulos según sus habilidades. “Encomendaba a cada uno de sus seguidores una función relacionada con sus capacidades, de manera que enviaba ingenieros a construir sistemas de riego, arquitectos a construir hospitales… A San Juan de Dios, uno de sus más leales seguidores, lo envió a estudiar enfermería al Monasterio de Guadalupe”.
     Sus padres eran judío-conversos, un hecho que hizo que San Juan de Ávila tuviera algunos contratiempos. La filóloga de la UJA destaca que muy probablemente no pudo ir a predicar a América como era su deseo por “tener raza”, y que ésta pudo ser también una de las razones por las que fue encarcelado por la Inquisición de Sevilla durante casi dos años. 
     No obstante este hecho no impidió que San Juan de Ávila desarrollara una predicación sin precedentes en Andalucía y que creara una extensa y destacable obra espiritual. En 1894 fue beatificado, en 1970 canonizado y el año pasado recibió el título Doctor de la Iglesia a petición de la Conferencia Episcopal Española.
     Estas conclusiones del grupo de trabajo de la Universidad de Jaén fueron presentadas en el contexto de las Jornadas de la Oficina para las Causas de los Santos de la Conferencia Episcopal Española que con el título “La confesión de la fe” estaban dedicadas a profundizar en aspectos de la persona y la obra de san Juan de Ávila. Cuatro especialistas, profesores universitarios, han ofrecido otras tantas perspectivas del Santo Maestro: Humanista –Dª Mª Dolores Rincón González, Universidad de Jaén-, Evangelizador –Dª Mª Jesús Fernández Cordero, Universidad Pontificia Comillas, Madrid-, Reformador –D. Saturnino López Santidrián, Facultad de Teología del Norte de España, Sede Burgos-, Educador –D. Miguel Anxo Pena González, Universidad Pontificia de Salamanca-. La mesa redonda, más bien panel de expertos, la completaba Mons. Juan del Río, arzobispo castrense, especialista en la eclesiología del Maestro Ávila.
     De la reflexión aportada por los ponentes, fruto de nuevas líneas de trabajo iniciadas en unos casos y de los avances en estudios ya consolidados, surgen matices de nuestro Doctor San Juan de Ávila que nos invitan, con nuevo vigor, a profesar con la palabra, con los gestos y con la vida, lo que el corazón cree. Creemos en el Amor, el Amor que es Dios, el Amor que Dios nos tiene, el Amor que Jesús nos ha mostrado en su vida y su Palabra.
 
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