La familia Eucarística concluye el curso con una formación y un viaje a los orígenes de San Manuel González
29 junio de 2026
Durante este curso la formación de la familia UNER, ha girado en torno a la Palabra de Dios bajo el lema «Lámpara es tu Palabra para mis pasos» (cf. Salmo 119,105). Hemos profundizado en la riqueza de la Palabra de Dios como luz que guía nuestra vida, fortalece nuestra fe y orienta nuestro caminar cristiano.
En nuestras reuniones, hemos reflexionado sobre temas fundamentales como «En el principio existía la Palabra», descubriendo a Cristo como Palabra eterna del Padre; «Ojalá escuchéis hoy su voz», que nos ha invitado a abrir el corazón a la escucha atenta de Dios; y «La alegría del Evangelio», acercándonos a la Buena Nueva como fuente de esperanza y renovación.
Asimismo, hemos trabajado la práctica de la Lectio Divina, profundizando especialmente en el pasaje «¿Qué quieres que haga por ti?», aprendiendo a escuchar, meditar, orar y contemplar la Palabra para hacerla vida. También hemos reflexionado sobre el texto «¿No ardía nuestro corazón…?», reconociendo cómo el encuentro con Cristo transforma e ilumina nuestro camino.
Como todos los años, desde la Delegación Nacional se nos imparte el temario a seguir, además, se nos recomienda el libro de San Manuel que nos ayudará a profundizar, este curso el que nos acompañó fue: “Oremos en el Sagrario, como se oraba en el Evangelio”
Para finalizar este curso, el pasado 18 de junio, en torno a unas 90 personas de grupos de toda la Diócesis, miembros de la UNER, se reunieron en la celebración de la clausura, en la Casa de la Iglesia de Jaén.
Como otros años, el acto comenzó con la acogida y un saludo, donde se nos hizo una pequeña memoria de todo aquello en lo que habíamos trabajado durante el año como Familia Eucarística Reparadora.
Seguidamente se pasó a la oración, meditando el Evangelio de Juan (6, 35-51), «Yo soy el pan de vida», la hermana María del Pilar volvió a hacer hincapié en la necesidad de seguir animando a las personas al encuentro con Jesús Eucaristía. Nos invitó a continuar la formación como Familia Eucarística; a no quedarnos en lo que ya hay, sino a ir a por más; a encontrar las fuerzas para nuestro día a día en la mesa de la Palabra y en la mesa de la Eucaristía.
Tras este breve acto, se pasó a realizar un trabajo por grupos para una puesta en común, donde todos los asistentes pudieron compartir sus propias experiencias de este año de trabajo. De ahí se sacaron algunas conclusiones, tales como la importancia de buscar el silencio, escuchar y dar importancia a lo que los demás nos puedan decir o enseñar; la importancia de compartir vivencias y experiencias para crecer en nuestra vida como cristianos y como familia de la UNER. La puesta en común estuvo dirigida por el sacerdote D. Facundo López, sacerdote discípulo de San Juan, que nos animó, comentando el Evangelio “del ciego Bartimeo”, a ser verdaderos discípulos y seguidores de Jesús en el camino y no meros espectadores pasivos del mundo y de la Iglesia.

Tambien, se destacó que este año de estudio sobre la Palabra bajo el método de la “Lectio Divina” no debe quedarse en un mero año de estudio, sino que debemos seguir, día a día, poniendo esa meditación en práctica.
A las 13 h. se celebraba la Santa Misa, presidida por D. Raúl Contreras, consiliario de la UNER. Tras proclamar el Evangelio, en el que Jesús enseña a orar a sus discípulos, nos hizo ver a todos los asistentes la importancia de saber rezar y de orar, tal y como se nos muestra en el Evangelio y como nos enseñó San Manuel González.
Ya, por último, todos los asistentes pudieron compartir un rato de convivencia fraterna, con la comida.
Como broche a esta clausura y a este curso, el 20 de junio, desde la UNER de Jaén se organizó un viaje para seguir descubriendo y llenándose de este espíritu eucaristizador de San Manuel González, visitando la parroquia de San Bartolomé de Sevilla, donde fue bautizado, y se pudo rezar delante de la Virgen de la Alegría, a la que tanta devoción, transmitida por su madre, él le tenía. Otros de los lugares que se pudieron ver en Sevilla, fue la casa donde nació el santo.
De ahí se marchó, a la parroquia de Nuestra Señora de la Estrella, en Palomares del Río, donde San Manuel González tuvo la experiencia espiritual del abandono del Sagrario y de Jesús Eucaristía. En la misma iglesia, tan especial para los miembros de la UNER y toda la Familia Eucarística, celebramos la Santa Misa. En dicha celebración tuvo lugar la ofrenda de cinco nuevas Marías de los Sagrarios.
Como nos dijo el consiliario, D. Raúl Contreras, estamos en un lugar del que debemos dejarnos llenar por su espiritualidad y seguir dando testimonio del abandono. Ser Marías de los Sagrarios y Discípulos de San Juan es una labor para la que hemos sido llamados: dar y buscar compañía a Jesús.
El d omingo 21 de junio, desde Huelva marchamos toda la peregrinación, hacia la iglesia de San Pedro, donde inició su labor para las Escuelas del Sagrado Corazón de Jesús, así como al Santuario de Nuestra Señora de la Cinta, donde, en el claustro de dicho santuario, se conserva la oración que San Manuel González hizo a Santa María de la Cinta: «¡Madre nuestra, que no nos cansemos!».
Ha sido una peregrinación, en el que todos nos hemos dejado sumergir y llenar de esta espiritualidad de la Familia Eucarística.
UNER- Jaén