La Delegación de Pastoral Vocacional coopera con el Obispo en animar a toda la Iglesia Diocesana a promover una cultura vocacional; dar a conocer, orar, suscitar, acoger y acompañar a todos aquellos que sientan en su vida que Dios los llama para seguirlo de una forma específica.
La Delegación de pastoral Vocacional promoverá la programación y ejecución de la
pastoral vocacional a los diferentes estados de vida: el ministerio ordenado, la vida consagrada y el matrimonio.
Del equipo de esta Delegación forman parte, entre otros, el Rector de los Seminarios
diocesanos, un miembro de la Delegación de Infancia y Juventud, de la Delegación de
Pastoral Universitaria, de la Delegación de Famllla y Vida y de CONFER.
Sus tareas principales son:
“ABRAZADOS A CRISTO PARA SEGUIRLE”
Cruz de Cristo. En el centro del diseño, como detalle principal, está en color rojo la Cruz de Cristo. Es en Él donde encontramos la fuente de la salvación, su muerte en la cruz nos ha redimido, y su sangre representada por el color rojo nos recuerda el Sacramento de la Eucaristía, donde encontramos a Jesús realmente presente como alimento espiritual. Para un bautizado, para un cristiano, no puede pasar desapercibida la Cruz y lo que ha supuesto para Cristo entregar la vida hasta el extremo por cada uno de nosotros. Es ahí donde comienza la historia personal de cada uno con Cristo, es en la Cruz donde el mismo Jesús nos dejó su costado abierto con el gran regalo de la familia de la Iglesia, donde estamos llamados a ser discípulos del Señor, invitados a descubrir nuestra propia vocación y dispuestos a responderle para llevar su Amor a los demás.
Las llagas de Cristo. Llama especialmente la atención el detalle de las llagas de Cristo, se ven claramente las que pertenecen a las heridas de los clavos en las manos y en los pies, como signo y recuerdo de que nuestra misión es siempre continuar la Misión del Resucitado: hacer las cosas con los mismos sentimientos de Cristo y caminar siempre detrás de Él, sabiendo que somos solo sus instrumentos y que Cristo en todo momento nos precede. La llaga del costado no aparece en el diseño, se trata de un guiño especial con la intención de hacer ver con ese detalle que nuestra vida está llamada a configurarse con la de Jesús, una llaga escondida pero que se hace visible con el testimonio de cada bautizado en la Iglesia y que se nutre del Amor rebosante que mana del Corazón de Cristo.
El abrazo. El logo pretende también recoger a cada persona, se refleja en esa segunda cruz de color blanca que abraza la Cruz del Señor, es una invitación doble: primero estar dispuestos a dejarse abrazar por el mismo Jesucristo; segundo querer abrazarlo a Él. Su color blanco nos recuerda quiénes somos, somos Hijos de Dios, gracias al Sacramento del Bautismo como punto de partida de nuestra Vida Nueva en la gracia. También nos tenemos que fijar en los filos del dibujo, que son de color rojo, del mismo color que la Cruz de Cristo, esto nos recuerda que en todo momento estamos llamados a vivir con generosidad el mandamiento nuevo del Amor a Dios y a los hermanos, con el mismo deseo y ardor con el que Cristo nos lo expresó, sin olvidar que por nuestras venas ha de correr la alegría y la ilusión. La cruz blanca tiene forma además de un cruce de caminos, llegamos aquí al momento más original recogido en el logo: tu vida y la de Cristo fusionadas en un abrazo, sólo el Señor conoce nuestros caminos, planes y proyectos mejor que nosotros mismos, abrazar a Jesús en la vida es un don, pero también una tarea, se trata de abrirle con generosidad las puertas de mi corazón al Señor, para que Él me haga feliz y me muestre la vocación a la que he sido llamado. En el encuentro personal con Cristo es donde surge la pregunta fundamental:
¿para quién soy, Señor?
