La Delegación de Pastoral Penitenciaria es el organismo diocesano para promover, acoger, animar, potenciar y coordinar las instituciones, servicios y personas de Iglesia que trabajan o están comprometidos con reclusos, exreclusos y sus familias.
Sus tareas principales son:
- Proveer a la conveniente atención espiritual y sacramental en los diferentes centros de cumplimiento que se encuentren en la Diócesis, así como a la atención y acompañamiento de las familias de los reclusos.
- Promover voluntarios cristianos y formarlos para la misión específica que ha de realizarse dentro o fuera de las prisiones.
- Sensibilizar a la comunidad diocesana y a la opinión pública sobre la realidad penitenciario y promover el compromiso con ella.
- Trabajar decididamente por la prevención, a través de la educación y la integración.
- Ayudar a la reinserción social de los presos, a través de su presencia y participación social.