XII Encuentro de jóvenes franciscanos en Lopera

Encuentro en Lopera

Durante los días 19 al 21 de septiembre, se ha celebrado en la localidad de Lopera el XII Encuentro de Jóvenes Franciscanos, organizado por la Orden Franciscana Seglar “Santa Ángela de la Cruz” de Lopera y su Grupo de Jóvenes Franciscanos. El que fue en otros tiempos convento de las Hermanas de la Cruz que albergaba un colegio y una Ermita consagrada a “Nuestro Padre Jesús Nazareno” y convertido ahora en Centro Parroquial ha sido el lugar en el que hemos acogido a nuestros hermanos con un gran patio que nos ofrecía la posibilidad de estar al aire libre en todas nuestras actividades.

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El lema del encuentro fue “Con solo dos o tres “. Y, ¿por qué ese lema? Pues cuando lo estábamos organizando pensábamos “y ¿si no viene nadie?”. “Pues con que vengan 2 ó 3 el encuentro se hace”, nos decíamos. Pero también con solo 2 ó 3 que nos reunamos en nombre de Cristo podemos hacer que algunas cosas cambien a nuestro alrededor. Sobre las 7 de la tarde empezaron a llegar los participantes venidos de Estepa, Cádiz, Chipiona, Porcuna, Arjona, La Puebla de Cazalla, Granada, Ronda, Martos y por supuesto los de Lopera. Se entregó el diferente material que usaríamos y unas cruces de San Damián de cartulina de colores para poner el nombre y la localidad de procedencia, se hicieron 8 grupos que se distinguían por su color y los integraban participantes de las distintas localidades, por lo tanto en cada grupo estábamos personas que nos conocimos en ese momento. A continuación se instalaron en las habitaciones y empezamos con la dinámica de presentación para empezar a conocernos un poco más. Acto seguido tuvimos la cena, que como viene siendo habitual era para compartir entre hermanos lo que cada uno traía. Y después de la cena llego el momento de la oración, preparada con mucho cariño en un marco incomparable, el patio de armas del Castillo-Fortaleza de la Orden de Calatrava del S.XIII, una oración muy especial con antorchas y exposición de fragmentos de una película de la vida de S. Francisco, en la que se llegó a respirar la paz y el recogimiento, así como la interiorización de Nuestro Señor.

En la mañana del sábado, después de la oración, el desayuno y un tema de formación, comenzamos las actividades que denominamos misiones, cada uno teníamos una misión: unos se encargaron de la limpieza de la ermita de Jesús, otros de la limpieza de los baños y el recinto (comedor, patio, etc.), otros se quedaron en la cocina ayudando a pelar patatas o fregar, otros fueron a la ermita de San Roque, patrón de Lopera, y rezaron la Corona
Franciscana, otro grupo se encargó de ir por las calles saludando a los transeúntes y explicándole lo que hacían, otro grupo se encargó de visitar a los enfermos y llevarles la comunión y finalmente el último grupo se desplazo a la residencia de ancianos Jesús Nazareno a visitar a las personas ingresadas en este centro. Ya de regreso, nuestro querido Fray Salva y Jesús – Ministro de la Fraternidad de Lopera-, lavaron los pies a algunos de nosotros rememorando cuando San Francisco lo hacía con sus hermanos al volver de trabajar y cada grupo expuso ante todos sus impresiones de las distintas misiones. Cuando terminamos la puesta en común, llego la hora de la comida y después de un descansito empezaron las Olimpiadas Franciscanas, en las que participamos todos los equipos. Estas Olimpiadas consistían en realizar diferentes pruebas que estaban relacionadas con las “Florecillas de San Francisco“, cada equipo en una cartulina escribimos el nombre de un país imaginario y diseñamos una bandera que nos representara. La verdad es que fue muy divertido y al final a los 3 primeros equipos se les concedieron sus medallas de oro, plata y bronce y al resto de los participantes sus diplomas olímpicos. El resto de la tarde la empleamos en el aseo, ya que por desgracia las duchas no estaban en el mismo recinto, sino que nos habían sido cedidas amablemente por parte de la Directora del I.E.S. «Gamonares», y en preparar la velada de la noche.

Después de la cena empezó la velada, ésta consistía en que cada grupo tenía que preparar un programa de televisión, unos hicieron informativos, otros concursos como “con 2 ó 3 responda otra vez“, otros una telenovela, otros la parte de la publicidad, la verdad es que pasamos un rato muy agradable en el intermedio tomamos unos aperitivillos con refresquitos, sangría, chuches, etc. Al final acabamos agotados después de un día tan intenso y era necesario descansar para seguir con la marcha del día siguiente. Antes del desayuno del domingo la oración nos la ofrecieron el grupo de los más pequeñitos que asisten a la formación cristiana y franciscana que les imparten el grupo de jóvenes y que estuvo muy bonita y ellos encantados con su participación. Y llegaba el gran momento, a las doce de la mañana en la Parroquia de la Inmaculada Concepción se iba a celebrar la Eucaristía, ese momento esperado por todos los cristianos para, en fraternidad, escuchar la Palabra y recibir el cuerpo de Nuestro Señor que nos dará fuerza para seguir con nuestra vida cotidiana. Teníamos que repartir las camisetas con el lema del Encuentro para ir todos iguales y era todo un hervidero de gente buscando tallas y acelerando para no llegar tarde. La ceremonia estuvo presidida por el Padre Provincial de la Provincia Franciscana de Granada, Fray Severino Calderón, nuestro Párroco D. Luis de la Coba y 3 Hermanos Menores que quisieron acompañarnos en este momento. Desgraciadamente Fray Salvador sufrió una pequeña indisposición y no pudo estar con nosotros. Personalmente me gusto mucho la misa, con la participación de toda nuestra parroquia, y los cánticos acompañados de palmas y alegría que solemos imprimir en nuestras celebraciones. La Homilía de Fray Severino fue muy clara y concisa sobre todo para la juventud que en estos tiempos tiene tanto a su alcance y algunas veces deja de lado lo que los cristianos tenemos como lo más grande: Dios. Después de misa tuvimos un ratito para dar un paseo y hacer lo que nos apeteciera y a las 2 teníamos que estar en el Centro para comer y recoger sus cosas los que tenían que marchar.

Bueno, como podréis comprender las despedidas siempre son tristes, en estos días, aunque son pocos, la convivencia es muy intensa, sobre todo cuando hay gente que ya se conoce de otros encuentros y cada vez tienen más cosas en común. Luego, a los que nos quedamos nos tocó recoger todo, tanto trabajo para preparar y luego todo pasa muy rápido y enseguida tienes que recoger y limpiarlo todo para que estos Salones Parroquiales puedan ser utilizados por las siguientes actividades que en ellos se desarrollen. Nosotros, los que organizamos todo esto, hemos pasado varias semanas pintando, limpiando, cocinando y ha sido una experiencia, aunque cansada, ya que algunos trabajamos por las mañanas fuera de casa y también en nuestros hogares, muy constructiva, ya que hemos vivido también nuestra convivencia particular. Cada uno queríamos hacer las cosas a nuestra manera, hasta que al final se decide cual es la mejor, pelearnos (pero no en serio por supuesto) y reconciliarnos. Toda una serie de cosas, que sumadas a los tres días del Encuentro dan como resultado en primer lugar un baño de paz, amor a Dios y a nuestros hermanos y espiritualidad, que realmente es lo que en definitiva tenemos que buscar en estas reuniones, aunque también está muy bien divertirse y pasárselo bien, pero cuando nos vamos a casa por muy cansados que estemos y sobre todo al día siguiente, que fue el lunes, echamos de menos el estar todo el grupo junto después de tantos días diciendo:  “¿qué tenemos que hacer ahora? ¿Te ayudo a fregar?”. Aunque por supuesto tenemos a nuestras familias, es como si nos faltara algo. Nosotros creemos que ha sido muy positivo y el trabajo muy gratificante, esperamos que la gran mayoría que ha estado en este encuentro opine lo mismo.

Carmen Molins, ofs
Fraternidad “Santa Ángela de la Cruz” de Lopera

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