Vida Ascendente sigue estando muy viva a pesar del confinamiento

Durante los dos meses que llevamos confinados en casa no hemos podido tener reuniones de grupo, pero el teléfono nos ha mantenido unidos en la amistad y con el espíritu alerta y unido al Señor.

Llevábamos solo 24 horas sin salir de casa y alguien me decía: “no sabes cómo echo de menos la Eucaristía. Yo hacía la Comunión espiritual pero ahora no recuerdo del texto, me la mandas, por favor?”

Pasados unos días comentaba otra señora: ¡Cómo deseo volver a asistir a Misa y vivirla con mi comunidad!

Expresiones como: “quiero a mi grupo, os necesito a todas, ya sea reunidas o contactando por teléfono”, se repiten a diario en las conversaciones que mantenemos. “Me hace mucho bien hablar contigo y noto la presencia del Señor en nuestra conversación y en el ánimo que me dan tus palabras”.” He hablado con fulanita y está algo baja de ánimo, por favor, démosle cariño a raudales”… Así, día tras día, la proximidad de unas con otras y la ayuda del Señor nos está haciendo más fuertes.

La esencia de Vida Ascendente, los tres pilares, se están viviendo a tope y el Señor, estoy segura, sacará algo muy bueno de la dura situación que estamos padeciendo, que en nuestro caso será un resurgir, una revitalización y crecimiento de nuestro movimiento.

Estamos convencidos de que el futuro está envuelto en la esperanza que nos da saber que Cristo nos librará de esta grave situación y nos hará vivir, de nuevo, en la alegría según leemos en 2ª Corintios, 1, 10-11 : “Él es quien nos libró de aquel peligro mortal y nos seguirá librando”. Esperamos que lo siga haciendo en adelante, con la ayuda de vuestra oración; si muchos piden a Dios por vosotros, muchos le darán gracias por los favores que nos concede.
Unidos en la oración llegaremos, en breve, a dar gracias al Señor porque regresará la alegría y la fiesta, después de estos momentos de prueba (según la oración compuesta por el Papa Francisco).

“Esta esperanza es para nosotros como un ancla segura y firme” (Heb 6, 19).

Pronto nuestra vida volverá a la normalidad y podremos cantar con el salmista: “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”.

María Dolores Núñez
Vida Ascendente

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