Profesión perpetua de la Hermana Lilly, Ecsf

El pasado sábado, 10 de Noviembre, miembros de las comunidades parroquiales de San Eufrasio y Santiago Apóstol de Andújar nos desplazamos a Cuenca para participar en la Profesión Perpetua, como Esclava Carmelita de la Sagrada Familia de nuestra Hermana Lilly Sebastián del Sagrado Corazón Koilparampil, que trabaja en estas parroquias, junto a las Hermanas María Cristina y María Teresa desde hace varios años.

Salimos muy temprano de nuestra ciudad iliturgitana para estar a mediodía en la Parroquia de San Esteban de la ciudad conquense donde sería la celebración de nuestra Hermana Lilly junto a otras dos, Hermana María de la Luz y Hermana Juliana. Durante el viaje reflexionamos sobre la importancia de entregar nuestra vida al Señor en la vocación a la que Él nos llame a través de diversos testimonios vocacionales.

A las 12,30h comenzó la celebración, presidida por el Obispo de Cuenca Don José María Yanguas Sanz, con la procesión de todas las Esclavas Carmelitas de la Sagrada Familia, portando una luz en sus manos como las vírgenes sensatas de la parábola del Evangelio que esperan la llegada del Esposo.

Cuando Dios elige a alguien, lo llama por su nombre. Por eso, después de la Liturgia de la Palabra, la Maestra de junioras llamó por su nombre a las hermanas que iban a profesar, aceptando estas con su respuesta la aceptación del Plan de Dios. Después, en la homilía, el prelado conquense presentó el Carisma de esta Congregación como un regalo de Dios en este tiempo en que urge la evangelización, resaltando el lema de las mismas: “Nacidas para evangelizar”. Asimismo nos invitó a orar para que el Señor inundara con sus dones a las hermanas profesas, para que fieles al carisma de la Congregación fuesen fervientes Evangelizadoras del Amor de Dios, Contemplativas en la acción y Pan partido y ofrecido por Cristo, en Él y por Él al Padre. Como María, siempre disponibles y atentas a la voluntad del Padre, cantando su misericordia y fidelidad haciendo llegar la ternura de Dios a todos los hombres.

Continuó el rito de la profesión perpetua con el interrogatorio en el que prometieron estar siempre dispuestas a dedicarse a Dios y a avanzar por la senda de la caridad perfecta, según las Constituciones de las Esclavas Carmelitas. Tras esto, las elegidas se postraron en el suelo en señal de profunda humildad, mientras los demás nos arrodillamos para pedir la intercesión de la Iglesia del cielo con la oración litánica que bellamente cantaron las Hermanas.

El momento culminante de la celebración llegó cuando las Hermanas Lilly, Mª Luz y Juliana se acercaron a la Superiora General, Madre Eva, y leyeron la formula de la profesión que habían escrito de su puño y letra, que firmaron sobre el altar, dejándolo allí, para significar que ofrecen su vida en el mismo lugar en que Jesús se ofrece al Padre en el Sacrificio Eucarístico. El Obispo, en nombre de la Iglesia, confirmó esta profesión con la consagración litúrgica mediante la bendición solemne. Después les entregó el anillo y una corona de flores como signo de dicha profesión, tras lo que fueron admitidas definitivamente en la Congregación, siendo acogidas por la Superiora General y el resto de hermanas con el abrazo de paz.

Continúo la Misa con normalidad y al final de la misma, siguiendo una antigua tradición carmelitana, las hermanas recién consagradas a Dios se postraron ante el altar donde las cubrieron con pétalos de flores mientras cantábamos el Veni Creator. Este gesto quiere significar la lluvia de gracias, muerte transformada en vida, según la promesa del mismo Jesucristo.

Llenos de gozo por tan emotiva celebración, tras felicitar a las Hermanas y el almuerzo, paseamos por la bella ciudad de Cuenca y visitamos sus bellos rincones en un tren turístico.

En la tarde volvimos a la Parroquia de San Esteban donde compartimos la merienda con las Hermanas, cantándole a nuestra Hermana Lilly dos canciones que con ilusión llevaba el coro de nuestra parroquia preparando durante mucho tiempo. Volvimos en la noche a Andújar llenos de felicidad y alegría, dando gracias a Dios por habernos regalado ese día.

Con la Profesión Perpetua, Hermana Lilly ha decidido ser Esclava Carmelita de la Sagrada Familia para siempre. Ha entendido que Dios la quiere como esposa para toda la vida, consagrada para evangelizar como parte de una comunidad religiosa. Dios nos quiere felices y la ha llamado a seguirle de este modo. Si ha pesando para ella esta vocación podemos tener la seguridad de que ahí está su máxima felicidad. Le damos la enhorabuena por su generosidad y entrega a Dios, así como por dejarnos formar parte de su vida, como familia en estas parroquias.

 

Parroquias San Eufrasio y Santiago Apóstol de Andújar

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