¡Precisamente me está pasando a mí! ¿POR QUÉ NO?

Quizá tengas una vida espiritual pacífica, unos amigos estupendos, una familia normal… y unas cuantas palabras han decidido truncar esa paz en una cierta zozobra: Sacerdote ¿por qué no? El corazón se te inquieta. Y con razón.

Ya sea porque te lo ha sugerido alguien, ya porque se te ha ocurrido a ti solo, lo cierto es que quizás desde un tiempo a esta parte hay en tu corazón y en tu conciencia un hormigueo de fondo, un ruidito leve y ligeramente inquietante que te sugiere la idea de ser sacerdote. Dices vocación y algo se mueve por tu interior.

Si Dios pensó en ti con este “para qué” en concreto: ¡ser sacerdote!, te concedió un “corazón de pastor” que late como cualquier otro, pero que vibra cuando percibe, a través de las distintas circunstancias de la vida, que “la mies es abundante, que los obreros son pocos y que se necesitan obreros para su mies”.

Razones por las que decir ¡Adelante!

 Hay  síntomas, indicios,  que indican que uno, ciertamente, es llamado por Dios. Examinar algunas de las razones que nos han hecho a muchos ser sacerdotes, te ayudarán para decidirte en libertad.

Se me ha pasado por la cabeza. Mira a tu alrededor y piensa cuántos compañeros tuyos han pensado alguna vez en ser sacerdote. No creo que muchos. ¿Cómo se te ha pasado por la cabeza? Fue desde niño, siendo monaguillo, quizá en algún tipo de encuentro, en un campamento, alguien te lo insinuó, etc.

Me atrae la idea. Sabes que ser cura no es fácil, pero aún así te atrae el poder ser testigo y servir a Dios acompañando a las personas en los momentos fundamentales de sus vidas.

Siento el deseo de algo grande: comerme el mundo por amor. “Vale la pena dedicarse a la causa de Cristo y, por amor a Él, consagrase al servicio del hombre”.

Si esto te está pasando: felicidades. Conviene que lo pienses y te pongas delante de Dios.

Y mi familia ¡Mis padres!

Posiblemente, lo que sientes es fruto del ambiente familiar, de la educación que tus padres te han dado, y para ellos tener un hijo sacerdote es el mejor regalo. O bien, no ven con buenos ojos una posible vocación sacerdotal de su hijo. Es cierto que su opinión te influirá y te da miedo pensar cuál será su reacción. Es lógico. En cualquier caso, tus padres deberían ser lo suficientemente honrados para dejarte absoluta libertad y no juzgar la intervención de Dios en tu alma. Cualquier persona obra mal si fuerza la libertad del otro. Es el momento de que estén cerca de ti, comprendiéndote y alentándote.  Sea cual sea tu situación, apuesta por la verdad de tu vida. Debes ser valiente… Ten seguro una cosa: cuando te vean feliz, en el camino de tu respuesta, ellos se llenarán de gozo y participarán de tu felicidad, incluso te puedo asegurar que se enorgullecerán de ti.

Y… entonces, ¿qué?

 Si en lo íntimo de tu corazón ves que todos estos indicadores se dan y crees que son suficientes para dar un paso adelante:

  • habla con tu párroco,
  • con el sacerdote que te esté acompañando
  • o con esa persona que te está ayudando en tu camino de fe,
  • o bien dirígete al Seminario preguntando por uno de los formadores: 953 230 023. Email: seminariojaen.rector@gmail.com

Quizás estés algo nervioso “¡NO TENGAS MIEDO!” Es el Señor el que está detrás, siempre te sostendrá y te dará la FUERZA necesaria.

El Seminario te ofrece: medios para tu discernimiento y tu formación 

  • El Seminario Menor

Seminario menor en familia: para muchachos a partir de 1º de la ESO hasta 2º de Bachillerato que participan quincenalmente, en un fin de semana, en todas las actividades organizadas en el Seminario, que ayudan en el discernimiento de sus inquietudes vocacionales y encaminadas a la preparación para el acceso, en su momento, al Seminario Mayor.

  • El Pre-seminario

Es un tiempo previo a la entrada al Seminario Mayor. Jóvenes con inquietud vocacional se reúnen en el Seminario durante un fin de semana completo, junto a la Comunidad del Seminario Mayor, para discernir su vocación sacerdotal. En este proceso son acompañados por los formadores del Seminario.

  • La experiencia “Come and see”

Experiencia “Ven y Verás” posibilidad de que cualquier joven con inquietud vocacional venga al seminario a pasar un sábado conviviendo con los seminaristas.

SI CRISTO TE LLAMA NO CIERRES LAS PUERTAS DE TU CORAZÓN

 

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