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Oraciones en la misa

del Principio de Año 2010

 

 

En la misa primera de Año Nuevo, durante el acto penitencial se les ofreció a los asistentes la posibilidad de escribir de forma anónima aquello que ellos quisieran quemar del año que terminaba. Igualmente en el momento de las ofrendas pudieron escribir aquello por lo que prometían trabajar en el año Nuevo.

Ningún escrito se leyó en voz alta, según iban escribiendo dejaban la hoja sobre el altar como una plegaria-compromiso ante Dios. Había autenticidad en sus escritos. Sabían que el único testigo de lo que escribían era Dios y a él le encomendaban lo íntimo de su corazón

Para aquellos que leamos estas letras con un corazón sencillo os sugiero:

·        Incluir en nuestras plegarias estas plegarias suyas, pedir a Dios lo que ellos piden

·        Facilitarles que estos deseos los puedan cumplir.

 

 

Quemaría:

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Todos los malos recuerdos, la envidia, los malos hábitos y todo lo que me ha perjudicado.

El tiempo perdido, desaprovechado. Tiempo que se me ha ido de las manos; pudiendo hacer el bien, conmigo y con mi familia, mi hija, su madre, mis hermanos y con toda persona que me rodea.

Todo el daño que he hecho a mi familia y a los demás.

Todas las drogas que he tomado.

El daño que he hecho, los malos ratos que por mi culpa ha pasado mi familia, y todo el tiempo que he perdido haciendo el imbécil.  

Los comportamientos malos que he tenido, las cosas malas que he dicho y hecho.

El alcohol que me ha quitado todo lo que posee un hombre.

El daño que causé a mis seres queridos y a otras personas.

El volver al sitio oscuro donde he andado mucho tiempo.

El fallecimiento de mi padre.

El daño causado a todas las personas de una u otra manera.

Malas experiencias; algunos acuerdos; la injusticia; la sin razón, la hipocresía, la mala idea al que vaya a hacerme mal.


Prometo:  

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Estar y cuidar más a mi madre, a mi familia. Ayudarles en todo lo que pueda.

Ser paciente conmigo mismo y hacía los demás, escuchar las palabras de los otros que son tanto o más verdaderas como puedan ser las mías.

No quiero faltar el respeto a mis compañeros; no quiero ser como era antes.

Dejar la metadona y las pastillas.

No comer carne hasta que salga de permiso o en libertad.

Abuelo, prometo sacar más humildad, ser más honesto y escribir frecuentemente a mi familia.

Que voy a poner todo lo que pueda de mi parte para no hacer daño.

Hacer mucho bueno por mi hija, mi hermana y muchas cosas más.

Corregir mis malos actos, comportamientos, pensamientos y  abrir mi corazón de par en par.

Quererme mucho más. La alegría que siento no podría explicar. Deseo estar siempre así.

Amar más de lo que he amado a los demás.

Intentar salir de este infierno. Sanarme.

Hacer todo lo posible para que mi madre y mi hermano sean felices.

Cambiar las cosas negativas que me hacen daño a  mí y a mis seres queridos.

Luchar conforme tú quieres, mi Señor Jesucristo. Amen.

Ser mejor persona y amar al prójimo.

Ser muy feliz con todo lo que me rodea.

Voy a estar más con mis padres.

  


 

 

Así oran los internos a la Virgen de la Cabeza

 

                                                                                                   

                                                                                

•1.     Virgen Madre de la Cabeza, desde las rejas de esta cárcel, te pido que guardes y protejas a mis hijos y toda mi familia, que ellos también están sufriendo por mí. Te pido que este tiempo que voy a estar separado de ellos no se olviden del amor por su padre. También te pido que acojas en tu seno a mis padres y hermano, que un día se fueron y  están junto a tu hijo Jesús.

•2.     Santísima Virgen de la Cabeza, ya que no puedo estar ahí contigo, te pido que mientras estoy aquí en la cárcel, me concedas paciencia, salud, que pueda salir del gran pozo de la droga porque aún soy joven; que me convierta y pueda llegar a ser una persona nueva. Dame fuerzas para ello y no me abandones nunca. Te pido también por todos los internos que estamos en la cárcel   para que nos ayudes en estos momentos difíciles. Virgen de la Cabeza ten piedad de nosotros.

•3.     Te doy gracias por protegernos y ayudarme en los malos momentos, por darme fuerza y esperanza para  salir pronto de estas paredes de cemento y acero para poder estar junto a mi hija. Gracias por todo lo que recibo en cada momento, por las personas que me rodean, los voluntarios que vienen y me ayudan para llevar mejor mi condena.

•4.     Virgen de la Cabeza, te pido por mi salud, que pronto me puedan sacar al hospital para ser operado del tumor en la garganta; y que pueda formar un hogar y una familia. Guapa, guapa y bonita.

•5.     Virgen de la Morenita, te doy gracias porque estamos vivos. Gracias también porque me siento como un niño y deseo poder  besarte de corazón.  Ayúdame que me he criado sin cariño.

•6.     Yo soy un pecador, y he cometido errores, pero estoy arrepentido. He sido injusto con la gente que me quiere, y muy desagradecido con todos ellos. La cárcel me ha enseñado a elegir entre vivir o morir; me he dado cuenta de que tengo que se honrado. Madre, ¿seremos felices algún día en el cielo?

 

 

Así oran a la Virgen de la Cabeza los que tienen hijos en prisión.

                   

•1.    Santísima Virgen de la Cabeza, Virgen María, Reina de Sierra Morena, ¡cuántas veces te hemos suplicado que protejas a  nuestro hijo  y a todos los que están privados de libertad!, y ahora que has venido a vernos, aquí a Jaén, queremos, con toda las fuerzas de nuestro corazón rezarte con devoción por ellos.

•2.    María tu eres madre y sabes todo el sufrimiento que padeciste con el juicio y muerte de Tu Hijo, te pedimos que nos des fuerzas a los padres para seguir luchando por nuestros hijos, y para ellos, que están en prisión, te pedimos que no se desanimen, que no dejen de sentirse hijos tuyos; bendícelos, guíalos hacia tu Hijo Jesús, líbralos de todo mal

•3.    Virgen de la Cabeza, no los dejes de tu mano y aunque estén privados de libertad de cuerpo, que sus almas no caigan en la desesperación de sentirse aislados sabiendo que Tu estás con ellos, como nosotros también estamos con ellos. Te pedimos que, aunque la justicia humana los haya condenado, la Justicia Divina los perdone porque sabemos que Tú has intercedido por ellos ante Tu Hijo.

 

 


 

ORANDO EN LA TARDE DEL JUEVES SANTO

 

 

El Jueves Santo, después de la misa en la U.T.E., a las 11'30 de la mañana, se dejó el Stmo. en la custodia hasta la hora de la cena. Durante ese tiempo los internos fueron pasando con plena libertad a acompañar el Señor, algunos dejaron por escrito (siempre anónimos) los contenidos de esa oración.

Cuando Jesús escuchó la plegaria del centurión romano, dijo a los judíos que le acompañaban: "Ni en Israel he encontrado una fe tan grande" Lc. 7,9.


Os transcribimos algunas de esas oraciones:

 

 

HOLA SEÑOR!

Esta mañana he estado un ratito contigo. Bueno, la verdad y Tú lo sabes, estoy contigo siempre que me acuerdo, casi todas las noches, muchas mañanas y algunas siestas. Yo intento llevarte siempre dentro, por lo menos desde que estoy aquí, pero tu sabes que soy muy débil y a veces me comporto como si fuera el demonio el que me guía. Pero también pienso que poco a poco voy venciéndolo, ¿no crees?.

Me tienes que dar mucha más humildad, palabra y sabiduría pues estoy seguro que son las armas con las que Tú quieres que venzamos a las tentaciones. Te ruego que no me abandones en esta lucha que día a día tengo que librar conmigo mismo para ser mejor y ser un siervo digno de Ti. Quiero encontrar tu mano para cogerme a ella y levantarme cada vez que el obstáculo del pecado me hace caer. Porque ¿sabes una cosa? Esta vez no me voy a rendir como tú tampoco lo hiciste ante la multitud que te crucificó. Quiero mirarme en ti y aprender cada momento de Ti.

Se que nunca llegaré a ser como Tú porque Dios sólo hay uno, pero sí puedo ofrecerte mi cuerpo y mi alma para que me enseñes el camino y guíes mis pasos.

Tan solo te pido eso, que no se si será mucho o poco pero lo que sí estoy seguro es que imposible no es.

Ayúdame en esta tarea que he comenzado y líbrame del mal.

 


 

Señor Padre, te quiero dar las gracias por haberme dado otra oportunidad, de tantas que me has dado, para cambiar de pensamientos sobre lo que es la vida en si, sin tanta maldad como hemos tenido cuando estábamos con la droga.

Ahora estoy feliz conmigo mismo y por eso, Padre, quiero que cuando llegue mi hora me lleves contigo en tu seno y no me sueltes nunca de la mano porque soy como un niño que cuando le dejas sólo se extravía y yo no me quiero extraviar de Tu camino, de Tu senda. Quiero estar siempre contigo Padre Mío porque contigo he encontrado la paz, el bienestar y la alegría que ya no me acordaba de lo que esto significaba para mí.

Por esto te alabo, Padre, por la obra y el milagro que has hecho conmigo y por mí.

Amen.


Hola, Señor!

Yo, tu hijo -------, me dirijo a ti no para pedirte nada, sólo para que me abras tus puertas y por eso te voy a escribir esta oración.

Yo confieso que he pecado muchas veces pero necesito que me abras las puertas del camino de Dios y me recojas en tus brazos y me enseñes ese camino tan ansiado por mi ser.

Y también agradecerte el haberme dado una familia tan maravillosa y un hijo tan precioso.

Gracias Señor.

Señor, yo te quiero pedir que protejas a la familia de mi mujer y a la mía y en especial a mi hija, que hace dos semanas que ha venido a este mundo, y por último a mi, y que nos protejas del mal y que nos des salud y amor y felicidad por siempre, y que nos mantengas unidos, y también te quiero pedir que me ayudes a cambiar para el día que salga de aquí salga hecho un hombre. Y te doy gracias por haberme parado a tiempo y no haber seguido pecando.

Y, sabes que yo tengo mucha fe en ti y que siempre te tengo en mente desde que tenía conocimiento.

Gracias por estar conmigo en los malos y buenos momentos.

 


Padre, ten compasión conmigo mismo y dame fuerzas para seguir, y cuida de mi familia que tanto me echan de menos.