Parolin destaca al Beato Lolo como modelo de periodista aferrado a la verdad

El Secretario de Estado Vaticano, Pietro Parolin, tomó como ejemplo la labor de periodista del  Beato Lolo, y lo hizo dentro del  XIX Congreso de la Unión Italiana de Prensa Católica, bajo el título “Los retos del Periodismo en los tiempos de Francisco”.

El Secretario de Estado, según recoge L’osservatore romano,  manifestó en su conferencia la necesidad  de que los periodistas busquen la verdad, ante todo. “Cuando en realidad se ignora la búsqueda de la verdad, se termina la disolución de la misma noticia. La noticia pone a la persona en el centro. Como ha señalado Francisco en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium «No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa» (n. 53). Además, prosigue Parolin, “Las palabras nunca son neutrales, orientan la comprensión y, por tanto, afectan a nuestras actitudes”, y añade, “la más noble misión del periodismo, que es dar voz a los sin voz, porque la credibilidad está basada en la integridad, confidencialidad, la honestidad y la coherencia del  periodista, que también se puede definir como una forma de alta fidelidad a la democracia”.

En este contexto, el Secretario de Estado del Vaticano quiso poner como ejemplo de periodista comprometido con la verdad al Beato Lolo, beatificado el 12 de junio de 2010, de quien dijo, “A pesar de la enfermedad que lo obligó a vivir 28 años en una silla de ruedas, nunca dejó de amar la profesión. Escribió miles de páginas inspiradas por la fe”.  Y recordó estas palabras de Lolo «Llevad  la máquina de escribir, ponedla debajo de la mesa, de modo que el tronco de la cruz se hunda en el teclado y allí eche raíces». Al mismo tiempo, Parolin recordó el “Decálogo del Periodista” de Lolo, que decía,  «trabajad el pan de la información limpia con la sal del estilo y la eternidad levadura » y «no sirváis ni de  pastelería o platos picantes, más bien buen bocado de vida limpia y esperanzadora».

Artículo L’ osservatore romano

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