Ntra. Sra. de los Dolores preside el altar mayor del Camarín de Jesús, junto a Nuestro Padre Jesús Nazareno

El pasado día 24 de noviembre celebramos en el Camarín de Jesús una solemne fiesta. Muchos eran los motivos: sábado, litúrgicamente solemnidad de Cristo Rey del Universo; conmemoración del traslado de la imágenes de la Cofradía a la que sería ya la nueva sede; bendición de “un trono” para la imagen de la Virgen de los Dolores y que presidirá el altar mayor, como titular de la Cofradía, junto a Nuestro Padre Jesús Nazareno.

El trono de bella factura (felicitación a los artesanos que lo han hecho e instalado) y la imagen reluciente, -“que como en otro día glorioso, aquel del 1 de enero de 1742,  esta piadosa imagen, su talla vestida y alhajada adecuadamente que parece baxada del cielo por lo hermosa es colocada en el altar mayor para celebrar una fiesta de dedicación…”, según las crónicas de la Cofradía- producen una gratísima impresión a quienes la ven.

La imagen, tallada bajo los muros del templo hace más de dos siglos y medio, y que desde hoy nos preside, fue obra del imaginero José de Medina, quien terminó por ofrecerla gratuitamente en agradecimiento a la Señor, pues que por intercesión de ella había recibido un gran favor; después de no pocos avatares, entregada a la Cofradía para que se dejara guiar por ella y en ella se mirara.

Y he aquí en lo que se insistió en toda la celebración sagrada: Cristo Rey del Universo, no por el poder de este mundo, sino por el amor, manifestado en su vida, muerte y resurrección; María Reina y Señora, junto a su hijo, no por las alhajas, coronas o vestidos, sino por el amor al hijo que concibió en Nazaret y a los hijos que engendró al pie de la cruz, cuando se escucharon aquellas palabras, “mujer ahí tienes a tu hijo” “hijo ahí tienes a tu madre”.

En esa tarde pedíamos al Señor de esta manera: “¡Señor Jesús!, bendice  junto al trono de tu Madre, a los hermanos y hermanas cofrades, al hermano mayor y junta de gobierno, a toda la ciudad y pueblos de Jaén, a todos sus habitantes, a nuestro Obispo, sacerdotes, religiosos y religiosas, a nuestro seminario, tan cercano a tu casa, bendice a todos los seglares que ejercen con empeño su misión apostólica, como verdaderos misioneros. Bendice, Señor, a nuestras autoridades y que esa bendición sea fuerza para servir justa y honradamente a tu pueblo, a aquellos sencillos y humildes de corazón, que por estar aquí los últimos, serán los primeros en tu reino. desde esta bendición, dinos una vez más, Señor Jesús  que la verdadera religión nos es apariencias ni fastuosidad, sino que nos ha de llevar siempre a la fraternidad, la solidaridad cristiana, a rezar unos por otros, a compartir y a reconocernos como hermanos siempre en tu presencia.

Por su parte, Jesús Nazareno, nuestro padre Jesús con la cruz, el Jesús de los descalzo, el Abuelo, junto a su Madre Dolorosa tan querida por los seguidores de su hijo y por ello también reina nuestra… ellos  nos pedían en esa tarde, a través de imágenes tan veneradas, que provocan sincera devoción y hondos sentimientos religiosos en muchas y muchos hermanos sencillos y humildes al visitarlas; nos pedían a todos,  cofrades y fieles, que cumplamos los mandamientos, que seamos buenos cristianos, comprometidos en la vida social y política de nuestra ciudad y nuestra tierra, siempre en bien de los hermanos más necesitados, más débiles.

Que seamos, en fin, consecuentes con lo que proclamamos, no sea nos suceda los que un autor del s. II escribía: “cuando nos oyen decir que Dios afirma: si amáis a los que os aman no es grande vuestro mérito, pero grande es vuestra virtud si amáis a vuestros enemigos y a quienes os odian, se llenan de admiración por la sublimidad de estas palabras; pero luego, al contemplar cómo no amamos a los que nos odian y que ni siquiera sabemos amar a los que nos aman, se ríen de nosotros y con ello el nombre de Dios es blasfemado”.

Seguro que aquella tarde el Señor, junto a su Madre, nos bendijo y nos dio la gracia necesaria para seguirle.

Antonio Aranda Calvo
Capellán de la Cofradía y del Santuario
de Nuestro Padre Jesús Nazareno

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