Monseñor Rodríguez Magro preside la Eucaristía en la Solemnidad de la Dedicación de la Catedral y la Jornada Mundial de las Misiones

El pasado domingo, 24 de octubre, se celebraba la Dedicación de la Santa Iglesia Catedral de Jaén,  que este año cumple el 361 aniversario desde su consagración. Además, ese día la Iglesia celebraba la Jornada Mundial de la Misiones, Domund.

Por ello, el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro, presidía la Eucaristía a las 12 horas, en el primer templo de la Diócesis. Concelebraron, además, el Vicario General y Deán de la Catedral, D. Francisco Juan Martínez Rojas; el nuevo Canónigo, D. Antonio Lara; así como otros miembros del Cabildo Catedral.

El acompañamiento musical corrió a cargo de la Escolanía de la S. I. Catedral de Jaén.

Las lecturas y la oración de los fieles fueron participadas por los miembros de la Cofradía de la Buena Muerte. El Evangelio fue proclamado por D. Antonio Lara.

Homilía

El Obispo quiso comenzar su homilía recordando que “hoy tiene un protagonismo muy especial este santo templo. Un templo vivo. Ese templo que es la Iglesia se va construyendo poco a poco por piedras vivas, que van experimentando la gracia del Señor y que van creciendo en santidad de vida. Pero como sabéis este templo lo formamos siempre unidos. Porque la Iglesia siempre tiene un doble horizonte, que es dirigirse hacia su Dios, pero también dirigirse hacia sus hermanos, porque hay mucha gente que necesita nuestra experiencia y nuestro testimonio cristiano como discípulos misioneros”. En este sentido Don Amadeo explicó que para convocarnos han nacido estos templos de piedra a lo largo de toda la historia “y este templo recoge, sobre todo, el pueblo de Dios reunido para celebrar la Eucaristía, que es el centro y cumbre de su vida cristiana. Este templo está hecho para que nos encontremos atendiendo la convocatoria del Señor, que nos constituye y nos hace Iglesia apostólica, que fluye en torno al sucesor de los apóstoles”.

Además, haciendo referencia al Sínodo al que nos convoca el Papa, apuntó: “Como sabe muy bien estos días la Iglesia se está expresando como Iglesia sinodal, como Iglesia que camina unida, pero que camina siempre unida desde el impulso que recibe la escucha de la palabra de Dios y que recibe de la celebración de la Eucaristía, desde donde salimos siempre enviados. Por eso hoy le damos gracias a Dios porque nos dio este lugar emblemático y que tiene un valor especial también por su belleza”.

Asimismo, Don Amadeo recordó que se estaba celebrando, además, la Jornada Mundial de la Misiones, Domund y en este sentido manifestó que “la Iglesia no es solo es Iglesia cuando está celebrando la Eucaristía, sino también cuando sale a la calle para expresar lo que ha visto y oído, tal y como nos dice el lema de esta jornada”. Y añadió: “Se necesita nuestra ayuda y nuestra colaboración, no solo con la oración, sino también nuestra ayuda generosa hacia los más necesitados, los más débiles y los más humildes”.

El Pastor diocesano quiso terminar alentando a los fieles a salir y ofrecer lo que hemos visto y oído. “Os invito, además, en estos días tan especiales de la Iglesia universal, y de la Iglesia de Jaén en particular, a caminar juntos, en sinodalidad, con mucha comunicación y  participación y poniendo lo mejor de nosotros mismos”.

Finalmente, Don Amadeo recibió el solideo de las manos de un niño de Mengíbar, que participaba en la celebración y con la bendición del Santo Rostro culminaba la Eucaristía.

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