Monseñor Rodríguez Magro celebra, junto a las Hermanitas de los Pobres, los 50 años de entrega de la Hermana María Josefa

DSC_0098Las Hermanitas de los Pobres celebraban, en la mañana de ayer, el 50 aniversario de la consagración de la Hermana María Josefa.

El Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro, quiso acompañarlas en la celebración de la Eucaristía que tenía lugar en la capilla de la Residencia. Asimismo, concelebraron el Secretario del Obispo, D. Juan Pedro Moya; y el Capellán de las Hermanitas de los Pobres, D. Jesús Moreno,  que fue el encargado, además, de proclamar el Evangelio.

El Obispo quiso comenzar su homilía recordando que se estaba celebrando la Eucaristía en el día de la Virgen del Rosario y en un templo con mucha identidad para las Hermanitas de los Pobres, con la presencia de la imagen de su fundadora. En este sentido, quiso hablar de la vocación de la santa francesa, santa Juana Jugan. “Es la historia viva de una vocación muy original para los tiempos en los que ella vivió. Ella descubrió a los más pobres, los más abandonados, que en aquel momento eran los ancianos… que vivían solos y no tenían ningún recurso. Sin embargo, esta mujer, que venía también de un mundo humilde, trabajador, de una familia con dificultades… Sentía predilección por ellos, porque sabía mirar la realidad de su tiempo. Y a pesar de la fragilidad personal, siempre hay una fuerza que nos hace eficaces y útiles y nos dice que no nos rindamos”. Y añadió: “Esa es la historia de toda vocación, como la primera que fue la de María. María cuando tuvo que decir quién era no hizo alardes, solo presumió del amor de Dios y de las cosas que ese amor infinito puede hacer. Porque en toda vocación, Dios va poniendo su gracia, su amor… La vocación es un intercambio entre Dios y nosotros.  Dios aporta su voluntad y nosotros nuestra libertad”.

Asimismo, dirigiéndose a las Hermanitas de los Pobres, Don Amadeo, explicó que “el Señor va situando los impulsos de nuestra vida siempre en el destino que quiere para nosotros, en este caso vuestra vida en comunidad. Y vuestra comunidad es el reflejo de la misma Iglesia que sabe vivir en amor, comunión, con ayuda mutua… Sois el fiel reflejo de la comunión de Dios y del amor de Dios”.  Y haciendo hincapié en la vida de la Hermana María Josefa continuó: “Hoy celebramos 50 años de fidelidad al Señor. Una hermana que ha sido muy cuidadosa en el amor, en el servicio y en su entrega. Una decisión que le ha llevado a compartir con sus queridas hermanitas de los pobres e imitando el modelo de vida de los santos y santas, muchos de ellos con los que ha compartido en su vida ordinaria. Además, ha puesto su vida al servicio de los demás y ha merecido la pena. Precisamente, con eso ha ido creciendo su vida y se ha sentido feliz.  Damos gracias, toda la iglesia, a Dios por todo lo que ha ido haciendo interiormente en su corazón y su existencia y por todo lo que ha hecho en el servicio que ha prestado durante todos estos años”.

A continuación, la Hermana María  Josefa renovó sus votos de vida consagrada, ante la presencia del Pastor diocesano, su comunidad y muchos de los residentes, entre ellos, el Obispo emérito de Cádiz y Ceuta, D. Antonio Ceballos.

La celebración eucarística culminaba con el canto a la Virgen.

Galería fotográfica: «50 aniversario de consagración de la Hermana María Josefa»

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